Boletín – Volumen 85

Boletín – Volumen 85

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Boletín – Volumen 85

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     Esta edición del 1 de diciembre de 1920 inició con un tema del período de entreguerras titulado: “La crisis actual”. Esta nota informativa resaltó la baja de la exportación y sus precios en el exterior de productos venezolanos. Aunque, agregaron que la crisis era mundial y que había signos de mejoramiento.

     Entre las páginas 891 y 892 se publicó “Sección venezolana de la nómina oficial de arbitradores de la Cámara de Comercio de la Estados Unidos de América”, en ella se explica algo sobre el convenio de arbitraje y sus representantes.

     En las páginas siguientes, 892-893, se presentó “Datos sobre las prácticas actuales del comercio de exportación alemán”. En él se hizo referencia a las limitaciones para el pago de mercancías en el exterior. Además, se destacó que por las fluctuaciones del marco alemán no había seguridad de pagos y precios para mercaderías ultramarinas. Entre las páginas 893 y 894 se publicó “Idea general sobre un proyecto para una estación de telegrafía inalámbrica que comunique a Venezuela con los Estados Unidos”. Se trata de una carta dirigida a Vicente Lecuna por parte de un ingeniero de apellido Sternfeld, entre otras consideraciones informó que el costo de la obra rondaba los tres millones de bolívares, que serían amortizados en pocos años. 

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     Se agregó, al mismo tiempo, “Convenio radio telegráfico internacional” en el que se hace referencia a los ingleses y posesiones de Inglaterra y otros países europeos en Asia y África acerca de este asunto.

     Entre las páginas 897 y 899 se insertó un escrito de Tulio Febres Cordero (1914) de matiz histórico denominado: “El trigo en Los Andes”. En este artículo expresó el autor que el primer fruto cosechado por los ibéricos fue el trigo, en especial, los lugares más fríos de la cordillera andina, mientras en las tierras bajas hacia las costas del lago de Maracaibo fueron dedicados al cacao. Junto con estos cultivos en las zonas andinas también se dedicaron al tabaco, el algodón y la lana. En lo atinente al trigo no había prosperado como se esperaba y el país continuaba importando materia prima para el pan.

     Entre las páginas 899 y 900 fue insertado un artículo del ingeniero S. R. García González: “Cultivo del trigo en el estado Trujillo”. Escribió que los cultivos de trigo en este lugar se ubicaban, al igual que otros de la cordillera andina, entre 1500 y 3000 metros sobre el nivel del mar. Su siembra para esta época utilizaba las mismas técnicas que las de los gaditanos de veinte siglos atrás. Por esto la producción no era de grandes proporciones y porque las zonas de cultivo se encontraban en las partes más empinadas de la cordillera.

     Para las páginas 900 y 901 se reservó “Estado actual de la cría de ganado en el estado Anzoátegui y efectos causados por el último verano”, elaborado por P. V. Guzmán Alfaro. En este texto se expresa que este estado oriental poseía condiciones naturales propicias para la cría de animales y para la agricultura, además que la producción se había visto afectada por la peste del gusano de monte. A pesar que esta última se había superado la garrapata y la falta de agua seguían afectando la actividad pecuaria, al lado de los estragos que causaba la lluvia.

     Fue incluido, entre las páginas 901-903 un estudio preparado por E. Tejera relacionado con “Tripanosiomasis animales en Venezuela”, referida a una afección que atacaba a los caballos de manera especial, aunque se podía ver en mulos y asnos. Según escribió esta enfermedad se manifestaba de dos maneras, una, conducía al enflaquecimiento junto con edemas en algunas partes del cuerpo y un estado de abatimiento del animal, otra, lleva al animal al enflaquecimiento y a la anemia. Informó el autor que había sido Rafael Rangel quien determinó que la misma enfermedad se podía manifestar de maneras distintas.

     Entre las páginas 904 y 906 se presentaron “Cuadros demostrativos de fundos pecuarios existentes en el estado Carabobo”. En “Un Decreto útil al Comercio” se celebró la firma de un decreto por parte del presidente encargado, V. Márquez Bustillos, y refrendado por el ministro de Hacienda, R. Cárdenas, con el que se protegía al comercio nacional de las frecuentes bajas de las exportaciones venezolanas. En la misma página se incluyó “Exposición de sedas en Nueva York” en la que se invitó a los comerciantes venezolanos a participar en ella. En otras dos cortas notas se incluyeron una información acerca de Namusa Corporation of Nueva York y una invitación a participar en una feria industrial a realizarse en Gran Bretaña.

     Cierra la edición con “Movimiento de valores públicos en la Bolsa de Caracas y en la de Maracaibo durante el mes de noviembre de 1920”. Al final se incluyó un índice de todo el año.

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Boletín – Volumen 84

La situación mercantil actual

Boletín – Volumen 73

Apuntes sobre la riqueza mineralógica de Venezuela

Boletín – Volumen 84

Boletín – Volumen 84

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Boletín – Volumen 84

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     Con “La situación mercantil actual” abre esta edición fechada el 1 de noviembre de 1920, en que se hace referencia a la crisis comercial, inherente a la post guerra, y lo relacionado con la exportación del café, principal rubro venezolano en el mercado internacional, así como la contracción interna por no corresponder la demanda con la oferta de mercancías. En la misma página, la 875, en un aparte, “Cambios”, se escribió que el dólar en Venezuela se cotizaba en 5,89 bolívares cuando lo usual era de 5,20 bolívares. La causa se adjudicó al decrecimiento de bienes de exportación como café, cacao, cueros y azúcar. Aunque se esperaba que esto cambiara pronto, se agregó que el ganado en pie, exportado para las Antillas había “aliviado” la situación a este respecto.

     En la página 876 F. Álvarez Feo escribió “Comentarios a la ley de impuesto nacional de estampillas”. En la siguiente página se dio cabida a: “Derechos arancelarios impuestos al cacao en España”. En el mismo se escribió acerca de los privilegios aduaneros que recibía el cacao exportado desde una posesión colonial de España en África Occidental, la isla Fernando Póo, prerrogativa que afectaría a exportadores de este fruto de otros países.

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     En la misma página, 877, se editó un fragmento de unas anotaciones de viaje de Alfredo Jahn bajo el título “La región cafetalera del Táchira” donde se hizo referencia a las fincas productoras de café situadas en Rubio y Santa Ana. Se anotó que ellas estaban bien situadas en lugares montañosos con temperaturas entre 20 y 22 grados. Las grandes producciones comenzaron para 1886 en Rubio y en 1870 en Santa Ana. Presenta algunas características de los distintos ingenios visitados y cifras en cuadros.

     En “Sección de Correspondencia” aparecen oferta de negocios provenientes de California, Nueva York, Kobe, Ámsterdam y Bremen. Además de buscar comisionistas, ofrecían negocios para la colocación de arroz, muselinas, motores diésel, así como máquinas para hacer hilos, cuerdas y encajes. En esta misma página 882, se publicó “Cotización de nuestros productos en Londres”. Junto con cuadros estadísticos se mostraron la caída de los precios del café, cacao y cueros en la capital, aunque el precio de la carne se mantenía estable. Los redactores llamaron la atención respecto a la potencialidad de los llanos venezolanos para la cría de ganado y escribieron: “Cuando nuestros llanos estén cruzados por ferrocarriles… la producción nacional adquirirá proporciones que quizá sobrepasen a todas las esperanzas actuales”.

     Entre las páginas 884 y 887 se dieron a conocer “Cuadros demostrativos de la industria pecuaria en el estado Lara”. Cierran la edición: “Noticias del exterior”, “Nota editorial” y “Movimiento de valores públicos en la Bolsa de Caracas y en la de Maracaibo durante el mes de octubre de 1920”.

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Boletín – Volumen 72

Apuntes sobre la riqueza mineralógica de Venezuela.

Boletín – Volumen 91

Situación comercial

Boletín – Volumen 80

Aceptaciones comerciales y bancarias.

Boletín – Volumen 83

Boletín – Volumen 83

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Boletín – Volumen 83

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     Número que inicia con “Progreso del Zulia. El petróleo. Exploraciones y explotaciones. Su influencia en el porvenir de la nación”, firmada por J. M. Benítez. En este mismo número, fechado el 15 de octubre de 1920, le sigue: “Del informe del Banco Central” donde se informa sobre el movimiento de capitales en el país, el que se acompaña con un pequeño cuadro referido al balance del 30 de junio de 1920 respecto al Banco de Venezuela.

     Más adelante, entre las páginas 855 y 858, se dio a conocer: “A propósito de las Casas de Moneda” que resulta ser un testimonio de importancia histórica. En él se agregó información complementaria al artículo publicado sobre el mismo tema en número anterior. Se trata de un escrito, “Al Soberano Congreso Constituyente”, presentado por un miembro de la Casa de la Moneda, en que se expuso la necesidad de dar continuidad a la acuñación de monedas, siempre que fueran del mismo peso, ley y tipo a las que se habían acuñado en tiempos de Pablo Morillo. Se destacó en el mismo la moneda llamada Macuquina que se había aprobado en tiempos del Antiguo Régimen. Luego de presentar un balance histórico sobre este aspecto, se añadió que era necesario la acuñación de pesetas por su valor y utilidad en el comercio exterior, lo que significaba menos riesgos de pérdidas para los comerciantes.

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     En “Sección de Correspondencia” se incluyeron propuestas de negocios provenientes de: California, Florida, Londres, Georgetown, Mannheim, Nueva York y Nueva Orleans para el intercambio de carretillas, tractores, máquinas mezcladoras de concreto, artículos de caucho, tejidos de seda y algodón, víveres y frutos, instrumental médico, lanchas, buques de cabotaje, así como la búsqueda de agentes de comercio para la colocación de mercaderías.

     Le sigue a este aparte, página 859, “Los ferrocarriles de Venezuela” en que se insertaron datos estadísticos, tomados de una publicación del Ministerio de Obras Públicas de Venezuela. En el cuadro se reflejan el capital con el que contaban las empresas ferrocarrileras del país para los años de 1917, 1918 y 1919, así como las ganancias obtenidas hasta este último año.

     En la página 861 en una corta nota, tomada de una publicación francesa, “Noticias del exterior” se hizo referencia a la circulación de billetes del banco austro – húngaro, la crisis de combustible en los Estados Unidos de Norteamérica debido a la baja oferta de carbón en el mundo, las ganancias producto de negocios con Europa y de ésta con otros espacios territoriales mundiales.

     En la misma página el aparte “Participaciones” informó de la separación amistosa de negocios comunes entre Wallis, Vegas y Compañía y la firma Mondolfi y Compañía y la asociación de los hermanos Spinetti para la compra y venta de mercancías.

     En la página 862 se publicó “Acerca del intercambio comercial en Venezuela y Japón”. Se trata de un artículo publicado en inglés por parte de una firma denominada Trans-Pacific. En el mismo se precisó la importancia de haber habilitado el Canal de Panamá para el comercio del país con naciones de Oriente, de ahí que se recomendaba el establecimiento de una línea de vapores para tal propósito. El redactor fue H. Pérez Dupuy, agente comercial ante Japón.

     Entre las páginas 863 y 871 apareció “Cuadros demostrativos de la industria pecuaria en el estado Falcón”. De seguida, le sigue “Noticias sobre algunas compañías mineras de la región del Yuruary”. En que se informó acerca de algunas compañías dedicadas a la extracción de minerales en El Callao. Cerró esta edición con “Movimiento de valores públicos de la Bolsa de Caracas y en la de Maracaibo durante el mes de septiembre de 1920”.

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Boletín – Volumen 68

Publicación de gran interés para el examen de algunas de las actividades económicas que se venían practicando para este año de 1919.

Boletín – Volumen 73

Apuntes sobre la riqueza mineralógica de Venezuela

Boletín – Volumen 82

Boletín – Volumen 82

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Boletín – Volumen 82

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     Esta edición del 15 de septiembre de 1920 abrió con “Comités de Arbitraje” en que se dio a conocer algunos pormenores del Convenio Arbitral firmado entre la Cámara de Comercio de los Estados Unidos de América y la de Caracas. En este sentido, se acordó que cada una de las Cámaras debía nombrar un Comité de arbitraje compuesto por nueve miembros. En “El Consultor de la Cámara de Comercio en Asuntos administrativos”, se precisó que quien se dedicaría a resolver estos asuntos, de manera gratuita para los miembros, era Federico Álvarez Feo.

     En la página 818 se publicó “Las Casas de Moneda Venezolanas”. Acá se escribió que en Venezuela habían funcionado dos establecimientos bajo esta denominación. La primera funcionó en las postrimerías de la época colonial, entre las esquinas de Veroes y Jesuita, hasta 1821. Durante la existencia de la República de Colombia las monedas provenían de Popayán y de Bogotá. Se recomendaba que la acuñación de monedas se hiciera en el territorio nacional.

     Entre las páginas 819 y 820 apareció “Noticias financieras acerca de Italia”, cuya base informativa provenía del Banco de Venezuela. Se informó que las autoridades italianas habían restringido la circulación de billetes para evitar un impacto inflacionario.

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     Luego se publicó “Datos acerca de la situación financiera de Alemania”, con datos proporcionados por el Banco de Venezuela se dio a conocer que la emisión de billetes en este país era ilimitada y que solo una parte de ellos estaba respaldada por el oro.

     Entre las páginas 820 y 827 se dio a conocer “La riqueza mineralógica de la Hoya del Lago de Maracaibo”. Se trata de un informe presentado al gobierno nacional en 1876 y suscrito por el señor Wenceslao Briceño Méndez. El mismo trató acerca de la exploración de la región carbonífera de Tulé y de los depósitos de petróleo, betunes, asfalto y carbón que contiene la Hoya del Lago de Maracaibo.

     Páginas posteriores, entre la 828 y la 833, se presentó “Información minera a propósito de las Hulleras de Naricual, Capiricual y Tocoropo”. Es un informe acerca de las hulleras que existían en el estado Anzoátegui y que fue presentado al ministro de Fomento, el 31 de diciembre de 1919. Había sido elaborado por el administrador de ellas, el doctor Pedro González E., publicado luego en la Memoria de Fomento y presentado al Congreso de Venezuela en las sesiones de 1920.

     Entre las páginas 833 y 836 apareció “La pluma de garza” en que se trató sobre su comercio y la temporada de mayor provecho para una obtención satisfactoria. Sin embargo, su exportación resultó afectada por una Ley Federal dictada en Estados Unidos de Norteamérica por la que se prohibió la importación de plumas de garza y aves silvestres para preservarlas de una posible extinción. Además, se adujo que esta actividad era de gran utilidad en los Llanos venezolanos por la cantidad de numerario que generaba. Entre los garceros había gran preocupación por las pérdidas que estas prohibiciones le acarreaban. Su explotación se había iniciado en 1884 y ya para 1886 arrojó importantes ganancias tanto para el garcero como para el gobierno. En 1903 se había regulado la matanza de garzas en Guarico y Apure. Después de la Primera Guerra el negocio fue decayendo, en especial, por el uso de otros adornos utilizados en los sombreros.

     Como resultado del tráfico de mercaderías que se inició con la instalación de una Compañía al sur de la Florida uno de sus propulsores, Jórgen Jórgensen, se presentó “Tráfico entre los puertos de los Estados Unidos en el Sur del Atlántico y Venezuela”, donde se exponían las futuras realizaciones comerciales entre ambos lugares.

     Para las páginas 836 y 837 se reservó “El tabaco del Guácharo (Dilucidación de un mito)”, suscrito por Francisco de P. Álamo. Para quien redactó este escrito el tabaco Guácharo no era de gran calidad y dejó escrito que no pasaba de ser una curiosidad debido a la negligencia de quienes lo cultivaban y por la carencia de conocimientos entre los cultivadores. Terminó expresando: “… el cultivo del café … ha embargado tanto al escaso peonaje, que apenas se entrega uno que otro mestizo a sembrar tabaco y elaborarlo…”

     “El petróleo en México” ocupó las páginas 838-839. Continuaba la información referente a lo contemplado en el artículo 27 de la Constitución mexicana y la nacionalización de las minas de petróleo. En ella se hizo alusión a los distintos encuentros entre los petroleros y el gobierno de México, así como que este país se constituiría en el mayor reservorio de este mineral en el mundo mientras en Estados Unidos decrecían los yacimientos de “modo alarmante”.

     En “Un libro para el comercio” se recomendaba a los miembros de la Cámara leer La ley de Estampillas, su Aplicación y Explicación cuyo autor fue Gustavo Manrique Pacanins.

     Entre las páginas 839 y 847 se publicó “Cuadros demostrativos de la Industria Pecuaria en el Estado Lara”. Desde la Cámara se recomendaba organizar cuadrillas con ingenieros y obreros para ensayar acerca de cómo actuar frente a los incendios. Para finalizar, la edición se completó con “Participaciones” donde se informaba del poder conferido a Oswald Arning por parte de Blohm y Compañía y “Movimiento de valores públicos en la Bolsa de Caracas y la de Maracaibo durante el mes de agosto de 1920”.

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Boletín – Volumen 76

Para este número setenta y seis los editores presentaron un Índice de la Ley de Aduanas.

Boletín – Volumen 84

La situación mercantil actual

Boletín – Volumen 85

La crisis actual

Boletín – Volumen 81

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Boletín – Volumen 81

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     Para este número 81, correspondiente al 15 de agosto de 1920, apareció en las primeras páginas, entre la 787 y la 789, “Aceptaciones bancarias” suscrita por el profesor Guillermo A. Sherwell. Algunas de las cuestiones tratadas por él se centraron en las aceptaciones bancarias. Según su apreciación, éstas, a diferencia de las aceptaciones comerciales, eran de gran utilidad para el comercio con países extranjeros. Por tanto, mientras mayores fuesen las importaciones y las exportaciones las aceptaciones bancarias cobraban mayor importancia. La aceptación bancaria la definió como una libranza o letra de cambio, cuyo aceptante era un banco, compañía, persona o razón social y que el negocio consistiera en conceder créditos en forma de aceptaciones.

     Un texto tomado de la Memoria de Obras Públicas (1917) que llevó como título “Explotación de la Salina de Araya” y suscrito por Germán Jiménez, expuesto entre las páginas 789 y 798, mostró los dos procesos distintos que se desarrollaban en esta salina. Uno, tenía que ver con la extracción de la sal y su almacenamiento en empaques. Otro, el transporte desde la salina hasta el lugar donde estaban fondeados los barcos que trasladarían la mercancía. 

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     Al final de su exposición hizo varias recomendaciones, entre las que se puede anotar lo siguiente: liberar de impuestos la exportación de la sal, menos para el Departamento de Santander, en Colombia, sustituir el envasado del producto por otro diferente a los sacos, debería ser exportada a granel y a lugares donde produciría utilidades como Uruguay, Argentina y Cuba.

     A estas informaciones se sumó “La depreciación de la peseta”. Entre las razones de esta situación se refirieron las siguientes: las grandes compras de trigo realizadas en el mismo territorio español como en Argentina y la inflación propia de la post guerra en toda Europa. Seguidamente, se adicionó “Remates de deuda interna” en referencia a Venezuela. En este breve escrito destacaron los editores la disminución de deudas gracias a las gestiones del gobierno de Juan Vicente Gómez, así como por los tenedores y compradores de deuda interna.

     Un tema reiterado fue el asociado con “El Inalámbrico en Venezuela”. Asunto que proponían los editores fuese asumido por el Gobierno Nacional al que consideraban con competencia en él. A estas consideraciones se sumaron tres estudios realizados por distintos representantes de compañías constructoras con experiencias internacionales. Los datos suministrados para lo expuesto en el Boletín fueron facilitados por los mismos actores que buscaban participación en la instalación de la red inalámbrica, que abracaría toda la América Latina, los Estados Unidos y Europa. Se trató de exponer la calidad de los instrumentos, técnicas y tecnología para su instalación y la experiencia de cada una de las Compañías en este orden. Las Empresas ofertantes fueron: Compañía Eléctrica Internacional de Westinghouse, la Federal Telegraph situada en San Francisco y la Radio Corporation of América.

     Más adelante fue editado un texto, traducido de una publicación neoyorkina, denominado “Terrenos petrolíferos de Venezuela y Colombia”. En el mismo se señaló, en párrafo introductorio, que para el año de 1919 llamó la atención del público en general el crecimiento que habían alcanzado los campos de “aceite” en Venezuela y Colombia, debido al alza de los valores de la General Company and Caribe Syndicate. La presencia de aceites petrolíferos ya venía siendo anunciado por geólogos, ingenieros y negociantes desde años atrás, según lo escrito en este aparte. En este sentido, se reseñó la producción de aceites pesados en Trinidad, el oriente y occidente de Venezuela y algunas zonas de Colombia.

     Entre las páginas 805 y 807 se incorporó un artículo preparado desde un órgano periodístico editado en Bruselas. El título fue “La industria petrolífera en Venezuela”. Más adelante se incorporó “El petróleo en México”, corta nota en que se ratificaba la nacionalización constitucional de las minas de petróleo en el país centroamericano. Seguidamente, se presentó una corta nota, “Noticias de los Estados Unidos” en que se informaba acerca de las posibilidades de exportación de carbón desde los Estados Unidos, las cosechas de algodón en Alabama y el Misisipi, así como las potencialidades existentes de comercialización del oro.

     La “Sección de Correspondencias”, bastante sobria en esta edición, reveló interés de negociantes de Berlín y de Managua. Mientras lo proporcionado por el aparte “Consulado americano” se relacionó con mercaderías venezolanas como café, cacao, cueros de res, pieles de chivo y venado, carboyas de hierro, cebadilla, cobre viejo, azúcar y, un nuevo agregado, caucho crudo. A esta relación se le sumó un cuadro, en bolívares, de las exportaciones hacia los Estados Unidos entre 1912 y 1920.

     La Cámara de Comercio de Caracas había dirigido una comunicación a los Presidentes de los Estados para obtener información estadística sobre el número de ganado vacuno, el nombre de los hatos y de sus dueños y el valor de la tierra para la cría, lo fuese con riego o no. Los editores publicaron lo que hasta el momento habían recibido de información al respecto. De ahí, que publicaran lo recibido de San Fernando de Apure, Bolívar y Cojedes, con la promesa de seguir dando a conocer lo que recibieran.

     Entre las páginas 812 y 813 apareció “Industrias y producciones de Bobare en el estado Lara”. Fue un fragmento reproducido de un “Diario de viajes de Alfredo Jahn”. Se destaca en él la pobreza y miseria de este poblado larense, aunque producían aguardiente de cocuy, había cría de chivos, cultivos de café y siembras de caña de azúcar. Luego se agregó una “Opinión sobre la baja del café” basada en una información proveniente de Havre, Francia, relacionada con el declive del café en los mercados internacionales. Entre algunos factores que provocaron esta situación se anotaron los siguientes: completa abstención de los consumidores, numerosas reventas a plazo, baja en el mercado americano, abundante cosecha en San Salvador, Santos y Sao Paulo.

     Al final se agregó “Notas editoriales” en que se rememoró que el estudio de los centrales azucareros de Maracaibo, en el número 80 del Boletín, había sido preparado por un asiduo colaborador a partir de información proporcionada por José Manuel Benítez, agente del Banco de Venezuela. Asimismo, se informó que Fernando Arroyo Parejo, quien había sido jefe de oficina en el Banco de Venezuela, se separó de esta institución para dedicarse a administrar una importante casa de comercio. Al final se agregó un cuadro con información sobre el “Movimiento de Valores Públicos en la Bolsa de Caracas durante el mes de julio de 1920.

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Boletín – Volumen 74

Apuntes sobre la riqueza mineralógica de Venezuela

Boletín – Volumen 86

Revista acerca de la situación mercantil actual

Boletín – Volumen 83

Progreso del Zulia. El petróleo. Exploraciones y explotaciones. Su influencia en el porvenir de la nación

Boletín – Volumen 80

Boletín – Volumen 80

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Boletín – Volumen 80

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     En este número ochenta, correspondiente al 15 de julio de 1920, se inicia con un escrito suscrito por el profesor Guillermo A. Sherwell titulado “Aceptaciones comerciales y bancarias”. Se trata de una forma de pago acordada entre un vendedor y comprador de una mercancía o bien de uso, diferente a un pagaré, pero tan efectivo como éste. De acuerdo con la información suministrada por el autor ella venía aumentando en los Estados Unidos del Norte. Destacó su presencia en países como Inglaterra y Canadá.

     Le sigue a esta información “Orígenes del 30% adicional”. El mismo está referido a una propuesta realizada por Santos Michelena a la Cámara de Representantes durante el año de 1826. La propuesta se centró en la necesidad de desarrollar un plan para uniformar la legislación aduanera y con ella combatir el contrabando. Aunque, esto último no parecía ser la intención cimera sino la creación de una marina nacional y lo que meditaba Bolívar respecto a Cuba y Puerto Rico que, como se sabe, el Libertador creyó necesario propiciar la Independencia de estos espacios insulares y así salvaguardar la emancipación americana. A esta disertación de Michelena se anexó lo contemplado en el prospecto o propuesta hecha al Senado de la República de Colombia para aquel año.

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     En este mismo orden de ideas se hizo referencia al Central “La Gran Vía” que se había puesto en funcionamiento durante mayo de 1920. La base a partir de la cual se conformó provino de una primera inversión ejecutada por Boscán y Matos. En la reseña se expresó que su producción era pequeña en comparación con sus potencialidades territoriales. Asimismo, se hizo referencia al Central azucarero del Zulia “Sucre”. Para el momento se había constituido con la participación de H. L. Boulton y la firma Calcavechia.

     Luego se presentó “Sección undécima de la Ley Orgánica del Servicio Consular”. Se trata de la parte correspondiente de los derechos consulares, cuyo conocimiento se tenía de gran interés para los tratos comerciales. Los editores consideraron su publicación para que fuese examinada con profundidad.

     Entre las páginas 765 y 780 apareció la continuación del artículo redactado por C. H. Haring cuyo título fue “La producción americana de oro y plata en la primera mitad del siglo XVI”. En el mismo, su autor se detuvo en los siguientes aspectos; inexactitud y exageración de los cálculos antes del siglo XIX, respecto a su extracción y exportación, lo redactado por Alejandro de Humboldt (1769-1859), Adolf Soetbeer (1814-1892) y Guillermo Lexis (1837-1914) sobre este aspecto, las nuevas fuentes de información, las antiguas riquezas de México, el Perú y sus tres divisiones: Perú, Alto Perú y Chile, Nueva Granada y los nuevos tesoreros de la conquista, Antillas y Tierra Firme, Sevilla: ingresos de la Casa de Contratación, importaciones particulares del metal en barras confiscadas por la Corona, España como distribuidora de metales preciosos en Europa y un Apéndice con los valores monetarios de la América española en la primera mitad del siglo XVI.

     Le sigue “La circulación fiduciaria y las deudas en Inglaterra” en el que se trata el asunto de la circulación de billetes y su respaldo en oro en este país europeo. En la misma página, la 780, se agregó “Séptima Convención Nacional de Comercio Exterior” en la que se informó de la invitación extendida desde San Francisco a esta convención, la que era auspiciada por el Consejo Nacional de Comercio Exterior de los Estados Unidos. La misma era convocada anualmente y tenía por objeto discutir cuestiones propias relacionadas con el comercio de Estados Unidos con otros países. Para la última Convención la Cámara de Comercio de Caracas nombró al señor W. Fisher, Cónsul de Venezuela en San Francisco.

     De seguida se publicó una invitación para participar en la primera exhibición de Arte Industrial que se llevaría a cabo en Londres. En la página 781 se editó un cuadro: “Rentas de Venezuela” en que se mostraban los ingresos y egresos de Venezuela entre los años de 1917 a 1919. En esta misma página se publicó “Comunicaciones marítimas entre Jaksonville (Estados Unidos y Venezuela)”. Fue este un artículo en que su autor, Jórgen Jórgensen, quien había sido designado por la Cámara de Comercio de Jaksonville, Florida, para lograr un acuerdo con el que se alcanzara un intercambio comercial de envergadura, con el uso de vapores o embarcaciones de vela, y así unir puertos situados al sur de los Estados Unidos con los de Venezuela. Uno de los puntos de mayor importancia tratado por él fue el de la posibilidad que desde Venezuela se pudieran obtener embarcaciones para este intercambio.

     En “Participaciones” se informó del establecimiento de una sociedad mercantil en la ciudad de Caracas, la puesta en funcionamiento de una compañía anónima llamada “La Tabacalera” y que Travieso y hermanos habían constituido como su factor mercantil al señor Rafael Travieso, hijo. En “Sección de Correspondencia” se publicaron peticiones para importadores venezolanos desde Roma, Nueva York, Texas, Milano, Torino, Londres y otros lugares de Europa. Los productos ofertados eran cigarrillos, bombonas, dulces, almendras, automóviles, camiones y alimentos en general. El Consulado americano ofrecía información de exportadores de medicinas, motores, filtros industriales, pescado y frutas en lata.

     En las dos últimas páginas, 784 y 785, se presentó un cuadro con datos concernientes al “Movimiento de valores públicos en la Bolsa de Caracas durante el mes de junio de 1920”.

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