¿Desde cuándo tomamos café?

¿Desde cuándo tomamos café?

Por José Rafael González

     “Sabido es que el arbusto del café es oriundo de Abisinia, que fue traído de París a Cayena en 1720, de donde pasó a Venezuela por medio de los misioneros castellanos en el año de 1750, plantándolo por vez primera a orillas del Orinoco, el Apure y el Guárico.

     En Caracas su plantación se remonta a 1783 en las estancias de Chacao, llamadas para entonces; Blandín y La Floresta, las cuales pertenecían a don Bartolomé Blandín y a los presbíteros Sojo y Mohedano. Cura este último del pueblo de Chacao. 

     Desde 1723 en que se estableció la Compañía Guipuzcoana, no se cultivaba en el valle de Caracas sino trigo, el cual era atacado tenazmente por la plaga; el algodón, tabaco y otros productos que solamente daban abasto a la población. Pero no estaba cifrada la futura riqueza agrícola de Venezuela en aquellas pocas plantaciones, sino en el café que ofrecía grandes perspectivas, y fue el padre Mohedano quien se apresuró a cuidar las pocas plantaciones y concibe luego la idea de fundar un establecimiento normal. Recogió entonces seis mil arbustos y los plantó según el método usado en las Antillas, formó más semillas y luego de algún tiempo pudo contar cincuenta mil arbustos que rindieron copiosa cosecha.

En la hacienda de Domingo Blandín, en Chacao (actual Country Club), se tomó la primera taza de café en Caracas, en 1786.
En la hacienda de Domingo Blandín, en Chacao (actual Country Club), se tomó la primera taza de café en Caracas, en 1786.

     Realizado el cultivo del café como empresa industrial, los dueños antes mencionados idearon celebrar aquel triunfo de la agricultura venezolana señalando la población de Chacao el sitio apropiado para tomar allí la primera taza de café.

     Todo había sido preparado a la sombra de la arboleda de las haciendas para un día festivo, con la asistencia de personas y familias honorables de Caracas y con aficionados a la música.

     Cuando llegó el día fijado desde muy temprano, la familia Blandín decidió esperar los concurrentes, los cuales fueron llegando por grupos, unos en hermosos corceles, bellamente enjaezados, y otros en carretas de bueyes adornadas.

 

     La casa Blandín estaba adornada al estilo campestre, sobre todo la sala: en esta estaba la mesa del almuerzo, en la cual sobresalían tres arbustos de café artísticamente colocados en floreros de porcelana. Era la primera vez que al pie del Ávila iba a celebrarse una fiesta de tal originalidad.

     Maravilloso pareció a los convidados el lugar. Por todas partes sobresalían lujosos muebles de caoba, forrados en damasco; espejos venecianos, cortinas de seda, todo cuanto era de moda para aquella época.

     La fiesta dio comienzo con un paseo por los cafetales, que estaban cargados de frutos rojos. Al regreso, comenzó la música con notas de Beethoven y Mozart, ella dio entusiasmo a la juventud concurrente para entregarse a la danza.

El arbusto del café es oriundo de Abisinia y fue traído a Venezuela por misioneros castellanos en el año de 1750, plantándolo por vez primera a orillas del Orinoco, el Apure y el Guárico.
El arbusto del café es oriundo de Abisinia y fue traído a Venezuela por misioneros castellanos en el año de 1750, plantándolo por vez primera a orillas del Orinoco, el Apure y el Guárico.

     A las doce del día comenzó el almuerzo y concluido éste, se procedió a preparar el origen de la fiesta. Todas las mesas fueron alejadas, menos una, que había quedado en el centro. Luego de ser adornada de flores, fue cubierta por ricos platos oriundos de Japón y de China. Cuando llegó el momento de servir el café, cuyo aroma ya se había esparcido por todo el recinto, se vio a tres sacerdotes, que acompañados del dueño de la fiesta, se acercaron a la mesa. Eran éstos, Machado, Sojo y Domingo Blandín.

     Llegaron a la mesa en el momento en que la primera cafetera vaciaba su precioso contenido en una taza de porcelana, la cual era destinada al virtuoso cura de Chacao, quien, conmovido al apurar el primer sorbo del rico alcaloide, dice: “Bendiga Dios al hombre de los campos, sostenido por la constancia y por la fe. Bendiga Dios al fruto fecundo de la sabia Naturaleza y a los hombres de buena voluntad. Dice San Agustín: El agricultor al conducir el arado y confiar la semilla al campo, no teme a la lluvia que cae ni al viento que sopla, porque el miedo a los rigores de la estación desaparece ante las esperanzas de la cosecha. Así nosotros a pesar del invierno de esta vida mortal, debemos alentar nuestra voluntad y nuestras obras y pensar solo en la dicha que nos proporcionará tan abundante cosecha”.

     El Padre Sojo también habló: “Bendiga Dios esta concurrencia que ha venido a festejar con las armonías del arte musical y con las gracias y virtudes del hogar a esta fiesta campestre, comienzo de una época agrícola que se inaugura hoy, con los auspicios de una fraternidad social”.

     La concurrencia celebró con aplausos la elocuencia de los sacerdotes, entregándose de inmediato al obsequio de la primera taza de café.

     Pasado aquel trascendental momento, la juventud se preparó de nuevo para seguir danzando; entre tanto, el resto de la concurrencia se dividió en grupos para charlar sobre el porvenir del café.

     Así recuerdan las páginas de la historia venezolana esta gran fecha y así lo recordamos hoy a nuestros lectores: “Desde cuándo tomamos café”. Desde cuando vive en nuestra raza la principal de las costumbres venezolanas”.

FUENTE CONSULTADA

  • Élite. Caracas, 19 de agosto de 1944.

Entrevista a Pedro R. Tinoco, hijo

Entrevista a Pedro R. Tinoco, hijo

Pedro R. Tinoco, hijo, a los 38 años, fue el ideólogo de las llamadas “fuerzas vivas” de Venezuela, en la década de 1960

Nada de esto podía escaparse a la poderosa fuerza que hoy rige los destinos del país.

     “Pedro R. Tinoco, hijo, a los 38 años, es el ideólogo de las llamadas “fuerzas vivas” de Venezuela. Él es autor de la Carta de Mérida, y de la tesis de la Planificación Democrática.

     En una entrevista muy completa publicada en la revista “Élite” de 1966, el banquero y dirigente de Acción Venezolana Independiente (AVI) habla de política y de economía. Está por el amplio frente que reemplace a AD en el gobierno. Dice que hay que revisar la política petrolera de concesiones, planteamiento que Fedecámaras hará en Valencia en su próxima convención. La reforma tributaria, el desempleo, todo es analizado por el hombre de empresa que no acepta el calificativo de neo liberal: “Más bien soy pragmático” – afirma.

     Pedro R. Tinoco, hijo, es un abogado y economista cuyas tesis siempre están en discusión. Él fue el redactor del programa de desarrollo aprobado por Fedecámaras y que se conoce como “Carta Económica de Mérida”. Tinoco es el que ha lanzado la tesis de la Planificación Democrática, de la cual Alirio Ugarte Pelayo se ha mostrado partidario.

     Tinoco es también un banquero. Por 3 años, hasta marzo de 1965, fue presidente de la Asociación Bancaria Nacional. Ahora es consejero permanente de esta Asociación; presidente del Instituto de Capacitación Bancaria y miembro activo de la Cámara de Comercio de Caracas. Es también vicepresidente de la Junta Directiva del Banco Mercantil y Agrícola y director de varias compañías nacionales. “No se las voy a mencionar para no hacerles propaganda”, sonrió Tinoco la tarde que lo entrevistamos en su despacho.

     Tinoco no es alto, pero sí un poco gordo y un poco calvo. Le gusta vestir combinaciones y usar mocasines con suela de goma gruesa. Desde su fundación es miembro del comité central de AVI. Presidiendo su escritorio hay un retrato de un hombre de cara delgada y enérgico y con una perla en la corbata. Tinoco hijo también usa la perla en la corbata. “Ese es el retrato de mi padre, el doctor Pedro R. Tinoco, quien fundó este escritorio en 1914 y a todos nos ayudó con sus consejos y con su experiencia en los problemas más difíciles que se nos presentan”, dice Tinoco.

     A los economistas les gusta ser precisos. Y Tinoco se ha convertido en el teórico de las “fuerzas vivas” que se agrupan en Fedecámaras. Cuando le manifestamos nuestro propósito de entrevistarlo, él prefirió que le asomaran las preguntas para contestarlas a un magnetófono, en su casa. Después, sólo discutiríamos lo que faltara, lo que no estuviera claro, pero la semana pasada, cuando fuimos a las 3 y media de la tarde a ver qué tenía, no había hecho nada. Llegó puntual a su oficina con Carmen Josefina Montilla, su esposa. Ella dijo que quería asistir a la entrevista para ver cómo se realizaba, porque le gusta el periodismo. Su marido, después de explicar a quién pertenece el retrato que tiene en su escritorio, salió un instante y volvió con su taquígrafa.

     –Para que vayamos rápido, ella tomará todo lo que conversemos, –dijo.

     Desde ese momento, Pedro R. Tinoco hijo estuvo casi dos horas respondiendo preguntas.

     Entró un peluquero y le cortó el pelo en dos minutos, y él le rogó que no dejara de volver la próxima semana a la misma hora. Mientras duró la entrevista bebimos un café. Su esposa se aburrió un poco. Bostezó. Tinoco dijo, me olvidaba decirles, hablo muy bajito. Estas son sus respuestas:

 

Su padre y formación

–¿Cuáles son las principales lecciones que aprendió usted de su padre?

–Mi formación espiritual se la debo en gran parte a mi padre. Siempre hemos sido muy unidos y él se preocupó desde mi infancia en impartirme algunos principios básicos que me sirvieran de orientación en la vida. Entre éstos puedo mencionar la dedicación al trabajo en forma sistemática y organizada, como el medio más eficaz de alcanzar metas constructivas. Mi padre ha sido siempre opuesto a confiar en la improvisación, por brillante que ello sea, o en la buena suerte. Me enseñó a ser perseverante y metódico en cualquier actividad a que me dedicara. También le debo el sentido que tengo de responsabilidad social. Se opuso siempre a toda actividad exclusivamente egoísta y me señaló en forma clara los deberes que tiene todo hombre hacia sus semejantes y la comunidad social a que pertenece. De inclinación filosófica hacia el socialcristianismo, considera a la caridad, entendida en su amplio sentido de amor y deber de ayudar al prójimo, como la virtud fundamental y a diario nos mostró a todos sus hijos cómo practicarla. Luego me transmitió parte de su vocación para los asuntos públicos y me estimuló a expresar mis ideas en relación a los problemas nacionales.

–Muy bien, ahora me gustaría que me hablara de usted. . .

–Tengo 38 años. Nací en Caracas el 4 de octubre de 1927. No hice estudios formales de economía. Me gradué en la carrera de Derecho en la Universidad Central de Venezuela en 1949. Después de graduado me especialicé en Derecho Fiscal, que es la parte del Derecho más vinculada con la Economía. Comencé a interesarme por los problemas económicos y a estudiar un poco de la teoría que los explica, para poder comprenderla mejor.

–¿Ha hecho Ud. estudios especiales en alguna Universidad venezolana o extranjera, o se califica Ud. de autodidacta de la economía?

Soy autodidacta en Economía en el sentido de que no he asistido a cursos regulares en ninguna Universidad. Sin embargo, he leído y estudiado muchos textos contentivos de cursos generales de teoría económica y en especial de aquella parte de la economía que se relaciona con los problemas monetarios y fiscales. A esto me obligó en cierta forma el haber dictado durante varios años las cátedras de Hacienda Pública y Economía Política en la Escuela de Derecho de la Universidad Central.

–Doctor Tinoco: el hecho de que usted haya sido, tal vez, más un hombre de empresa que un político profesional, ¿se debe a circunstancias o alguna planificación?

–En realidad, más que a esas dos cosas, soy un profesional que ejerce una profesión liberal. La mayor parte de mi tiempo lo dedico a mi escritorio de abogados.

–El que usted haya aparecido en 1963, como uno de los dirigentes de AVI, da la sensación de que se hubiera decidido a participar más efectivamente en la política venezolana.

–Creo una necesidad para el país la de que todos los sectores se vayan incorporando activamente al quehacer político. Una de las fallas de nuestra democracia es que actualmente los partidos no son reflejo de la realidad total del país. Por razones históricas, complementadas con la rápida revolución que ha tenido nuestra economía, la mayor parte de los hombres de empresa, de quienes ejercen funciones ejecutivas o gerenciales, y de quienes ejercen de forma independiente una profesión liberal, no se han afiliado a los partidos y sólo intervienen en la vida política como electores en el momento de una contienda electoral.

Tinoco fue el autor de la tesis de los sectores empresariales para el desarrollo económico conocida como Carta Económica de Mérida, elaborada en 1962

Tinoco fue el autor de la tesis de los sectores empresariales para el desarrollo económico conocida como Carta Económica de Mérida, elaborada en 1962

El AVI no es conservador

     –Doctor, por favor, hablemos de AVI (Acción Venezolana Independiente) En Venezuela, lo que se llama sector económico y en política “derecho económico”, “reacción” y oligarquía, se ha dicho que nunca tuvo necesidad de cohesionarse en una organización política. Y que después de muchos temblores, mientras el país lucha por su estabilidad, el AVI sería la base para que la derecha económica y política se organice. El AVI, se dice, vendría siendo una especie de partido conservador que n o quiere llamarse así. ¿Qué piensa usted de eso?

     –La aspiración del AVI nunca fue ni es la de convertirse en un núcleo precursor de un movimiento político conservador. En su pregunta menciona Ud. varias palabras, muy utilizadas en el lenguaje político actual, que bien merecen ser analizadas. Una de estas es la palabra “reacción” y otra es “oligarquía” y otra “derecho económico”. Con todos ellos se trata de señalar un sector o estamento de la sociedad que ocupa posición privilegiada y que tiene por solo objetivo conservar esa posición.

     Los sectores empresariales venezolanos no tienen las características sociológicas, ideológicas ni políticas de un movimiento conservador. Si algo ha caracterizado a nuestros sectores empresariales, ha sido el ser los abanderados de una política de cambio fecundo hacia mayor desarrollo y mayor progreso social. Creo que por definición debe entenderse como reacción la oposición a la acción. Mal puede entonces calificarse de reaccionarios a quienes piden y reclaman, insistente y coherentemente, más acción positiva, más progreso y la creación de todo un clima que estimule y aliente el esfuerzo positivo. Los reaccionarios son los que frenan el desarrollo, los que impiden el progreso y los que no han permitido que el país alcance el grado de bienestar que podría tener. Para mí, la política de no concesiones es una política reaccionaria, porque es una política de freno a la acción. Para mí lo que ha ocurrido en el campo de la petroquímica, donde el Estado se ha reservado el derecho a la acción para no ejercerlo y dejar estancado ese sector tan vital de nuestra economía, es una política reaccionaria. Para mí el decreto que impide que muchas de las tierras públicas más fértiles del país puedan ser objeto de explotación por empresarios privados, es también una política reaccionaria porque implica frenos e impedimentos a la acción.

Aquí no hay oligarquías

     –Hablar en Venezuela de oligarquías es desconocer nuestra evolución social y la situación actual que vive el país. Aquí hay actualmente tantas oligarquías que nadie puede sentirse legítimamente oligarca. Hay una oligarquía política muy importante, en su mayor parte integrada por los dirigentes políticos de la llamada generación del 28, quienes han venido constituyendo una verdadera valla hacia el ascenso a posiciones políticas de primera magnitud de una nueva y brillante generación de políticos. En nuestro mundo sindical se observa también la creación de una oligarquía que desde hace tiempo viene ocupando con exclusividad las más altas posiciones. En el mundo empresarial hay también múltiples oligarquías. No hay ninguna persona y ni siquiera ningún grupo que por sí solo sea lo suficientemente importante para influir de manera decisiva en los planteamientos y la evolución de nuestro mundo económico privado. Para observar eso basta con analizar a Fedecámaras, donde a cada rato los llamados oligarcas de Caracas salen derrotados en las contiendas electorales por los nuevos oligarcas, si quiere dárseles ese nombre, del interior. Esa proliferación de oligarquías no permite que pueda hablarse con seriedad de una clase oligárquica en Venezuela, o sea, de un grupo reducido de personas que concentre en sus manos el poder económico y el poder político.

     La derecha económica, salvo muy contadas excepciones de fuertes individualidades, tampoco existe. La tendencia general de nuestros empresarios es hacia una posición de centro que acepte las realidades de nuestra vida moderna, comprenda que su destino está ligado a poder comprobar en todo momento que son socialmente útiles y que la mejor defensa de la empresa privada es demostrar que es el instrumento más eficaz de la producción. Lo más positivo que ha adquirido nuestro sector empresarial ha sido un claro concepto de su responsabilidad social y el comprender que a lo largo su prosperidad depende del bienestar general del país.

     Con todas estas explicaciones, quizá un poco largas, le concluyo que AVI no es el germen de un partido de derecha. Lo que aspira a ser AVI es un factor de orientación de la opinión de quienes no siguen consignas de partido para un gran esfuerzo nacional de entendimiento, de convivencia y de desarrollo integral.

 

Empresarios y gobierno

     –Dr. Tinoco, ¿Ud. cree que el sector empresarial venezolano está en desventaja con respecto al Gobierno cuando éste ejecuta obras y trabajos que en otras ocasiones han estado en manos de particulares?

     –Creo que cuando el sector empresarial tiene que competir con empresas que realizan actividades económicas similares del Gobierno, lo ha logrado hacer con mayor eficiencia. Tenemos claros ejemplos de la materia. “Avensa” ha podido competir en el campo del transporte aéreo con la Línea Aeropostal Venezolana con resultados infinitamente mejores. Mientras la LAV es una carga para el fisco, la Avensa, además de prestar mejor servicio, paga impuestos sobre sus beneficios y contribuye a aumentar los recursos fiscales. Otro ejemplo que merece citarse es el de los centrales azucareros privados que pagan en impuesto al año más o menos lo que pierden los centrales azucareros que controla el Estado.

     –Usted ha tocado fondo, hablando de la eficiencia de la empresa privada y la ineficiencia de la pública. Yo no quiero ser abogado del diablo ni del Gobierno, pero tengo entendido que los empresarios siempre buscan cómo ganar más, y el Gobierno, aunque mal comerciante, muchas veces trata de prestar servicios públicos que los particulares no prestarían. Usted citó como ejemplo a la LAV. Esta línea toca una serie de zonas que para la Avensa no son comerciales. Y ahí está el punto. A la hora de tocar las ganancias, el servicio social se pasa por alto. Con esto no quiero justificar las fallas de las empresas administradas por el gobierno.

     –Lo que Ud. dice puede ser cierto en algunos casos. Sin embargo, una consideración objetiva de la experiencia venezolana demuestra que la empresa privada ha sido más eficiente y ha logrado prestar el mismo servicio a menor costo. Refiriéndonos concretamente al caso de la LAV, cuando esta empresa estatal operaba su ruta internacional, sufría en ella cuantiosas pérdidas. En cambio, al constituirse Viasa, empresa mixta, pero bajo administración privada, y darle a ésta las rutas internacionales, ahora produce beneficios y el Fisco recibe no solamente su participación en los mismos como accionista, sino también por pago de impuestos. El argumento citado por Ud. no es aplicable a los centrales azucareros. Podríamos citar también el caso del Instituto Municipal de Transporte del Distrito Federal, que ocasiona cuantiosas pérdidas. Cuando el servicio de transporte municipal en la zona metropolitana de Caracas era prestado por líneas privadas, todas ellas arrojaban buenos beneficios sin que pueda decirse ahora que se están cubriendo puntos o áreas no comerciales.

     Una cosa que convendría hacer para aclarar la situación en la materia, sería la de llevar la contabilidad de las empresas del Estado en forma clara. Presentar un estado contable, que refleje los resultados de la verdadera operación empresarial. Todas aquellas actividades que no correspondan a una actividad legítimamente empresarial deben ser catalogados bajo un rubro de subsidios. Tanto en la empresa privada como en la empresa pública, el factor fundamental debe ser la eficiencia, la prestación del mejor servicio al menor costo y la falta de este factor es tan criticable dentro de uno como dentro de otro.

 

La planificación democrática

     Ha llegado el momento de que hablemos de una cosa que pudiera ser lo principal de la entrevista, o sea, la Planificación Democrática, de la cual Alirio Ugarte Pelayo, político de moda, se ha hecho eco en sus entrevistas de prensa y de televisión. Quiero preguntarle si no es demagógica la Planificación Democrática, al pedir que se pongan de acuerdo gobierno y empresa privada cuando los puntos por conseguir son distintos. Por ejemplo, si el gobierno quiere darle luz a todo el país, de acuerdo con la Planificación Democrática, tengo entendido, qué tendría que preguntarle a la empresa privada, tomarla en cuenta para esa planificación. Sin embargo, la empresa privada, más que interesada en prestar servicios, está interesada en obtener ganancias al prestar el servicio. Lo que yo quiero saber es: ¿cómo se puede conciliar esos intereses que, aunque no se quiera, son diferentes?

     –La tesis de la planificación democrática parte del principio de que puede y debe haber una coincidencia de objetivos entre el sector público y el sector privado del país. No vemos base racional para esa división antagónica que a menudo se plantea entre ambos sectores mencionados. La verdad es otra, sector público y sector privado no son más que expresiones distintas de un mismo tono, que es la nación en su conjunto. Así, al sector público no lo vemos nunca como un ente aparte, separado y distinto del país con fines e intereses propios, sino como un órgano de la colectividad para lograr fines esenciales a la colectividad. Por ello, a cada sector le corresponde realizar tareas complementarias, todas esenciales para el progreso social, actuando respectivamente cada una en el campo donde sea más eficiente y teniendo como norma el mejor aprovechamiento racional de todos los recursos del país.

     La Planificación Democrática no implica en forma alguna pretender usurpar el poder de decisión que corresponde a quienes representan la soberanía popular, pero tampoco involucra la renuncia al deber de criticar en forma objetiva y severa a todas las actuaciones del poder público que se consideren contrarias a lo que debe ser ese esfuerzo común de desarrollo.

     En el caso concreto que Ud. plantea, si se desea planificar en forma democrática un programa de electrificación del país, esto implicaría elaborar una serie de alternativas, tomando en consideración las características de cada zona, y luego las ventajas operacionales de una visión de conjunto, para en definitiva resolver cuáles fases podría realizar eficientemente el sector privado y cuáles fases más eficientemente el sector público. Este estudio inicial no va a ser realizado por el Estado en su nivel político y por el sector privado a nivel de empresa. Debe ser realizado por ambos sectores, a nivel técnico, teniendo como norma orientadora la más eficiente utilización de los recursos y la aplicación de los principios de la más sana administración. Es bueno recordar que los fundamentos básicos de la buena administración son iguales tanto para la actividad pública como para la actividad privada.

     –¿En qué países la Planificación Democrática ha dado mejores resultados?

     –El país donde existe un sistema institucionalizado de Planificación Democrática, que mejores resultados ha dado, es Francia. El plan de la Nación en ese país es elaborado por el sector público en estrecha colaboración con el sector privado a través de un sistema que ellos denominan “de planificación concertada o indicativa” para significar que es producto del consenso y de que no constituye un intento de dirigismo totalitario. En el mundo moderno, la Planificación es una necesidad. No puede negársele la utilidad del aporte que pueden darle a la misma quienes tienen experiencia valiosa en todos los quehaceres de la vida económica y que están en constante contacto con la realidad. Es interesante notar que, en América Latina, Venezuela es el primer país donde se ha planteado la tesis de Planificación Democrática y donde ésta ha tenido favorable acogida en el gobierno. En forma parcial, la Planificación Democrática viene funcionando desde hace tiempo entre nosotros. La comisión nacional para la ALALC, con su secretariado técnico integrado por representantes del sector público y del sector privado, es una manifestación concreta de Planificación Democrática. Así como lo son las Juntas de Producción que con buenos métodos han venido funcionando en el Ministerio de Agricultura y Cría.

Tinoco fue profesor de la catedra Hacienda Pública y Economía Política en la Escuela de Derecho de la UCV

Tinoco fue profesor de la catedra Hacienda Pública y Economía Política en la Escuela de Derecho de la UCV

La construcción: ¿un ejemplo?

     –Dr. Tinoco, en la construcción de Venezuela tal vez se ha dado de forma incoherente el resultado de lo que podría ser la Planificación Democrática. El Gobierno ha hablado de construir viviendas e incluso por intermedio de la Alianza para el Progreso, ha conseguido dinero, y es el sector privado el que ha manejado gran parte de ese dinero y ha pasado un caso que le voy a plantear como interrogación.

     ¿Hasta dónde pueden la empresa pública y la privada dejar satisfecho al país? Resulta que con el dinero prestado al país y en nombre de resolver problemas de la América Latina, en Venezuela los empresarios cobran sumas exorbitantes por cada metro cuadrado de lo que construyen. Eso puede ser un ejemplo a lo que puede conducir la Planificación Democrática. ¿O cree Ud. lo contrario?

      –Los precios actuales de la vivienda no pueden atribuirse exclusivamente al hecho de que el Estado, con fondos propios o provenientes de fuentes externas, ha contribuido en parte al financiamiento de nueva vivienda. La explicación es un poco más compleja, y responde a la acción de factores diversos. Aquí se creó una crisis en la industria de la construcción en los años 1960 y 1961 que frenó el desarrollo de ese sector. El problema lo originó una política punitiva que tuvo el propósito expresado y confeso de frenar lo que se consideraba un desarrollo desmedido y una excesiva prosperidad en esa rama de la actividad económica. Se dictó una Ley de Alquileres que rebajó las tasas de rendimiento de los inmuebles arrendados y que fijó topes máximos para los nuevos que se construyeran. Es un hecho cierto y fácilmente comprobable que después de esa crisis, cuyos efectos se vieron acentuados por los de la Ley de Alquileres, se frenó la construcción de edificios para ser arrendados. Cuando se trató de revitalizar la industria de la construcción, ésta se dirigió hacia la venta de propiedad horizontal para escapar así de las limitaciones de la Ley de Alquileres. Como se había creado, al frenar el desarrollo durante muchos años, una gran escasez, los precios de mercado subieron considerablemente. Todo esto demuestra los problemas que causa la ausencia de una verdadera Planificación Democrática. Si se hubiera estudiado el problema, desde un principio, con un criterio objetivo, no se hubiera frenado el desarrollo de la industria de la construcción, ni se hubiera creado la escasez artificial de vivienda a que antes he hecho referencia. Lo que hubiera podido hacerse es orientar mejor el desarrollo vigoroso de esa industria y al haber abundancia de vivienda, disminuidos los costos tanto de la que se vende en propiedad horizontal, como de las que hoy en día se dedican a arrendamiento. No se daría el caso de que el que quiera arrendar un apartamento tenga que pagar una crecida prima al arrendatario anterior ni se estaría vendiendo la propiedad horizontal a tasas tan altas como las actuales.

     Hay otro factor en la materia que es necesario mencionar y es el del alza habida en los costos de construcción. No debemos olvidar que Venezuela sufrió una devaluación del 40% en el valor de su signo monetario y que esto se ha ido reflejando gradualmente en el costo de muchos de los elementos fundamentales que se requieren para la construcción de un edificio.

 

Fórmulas contra el desempleo

     –Dr. Tinoco, Venezuela, que es uno de los países más ricos de la América Latina, tiene proporcionalmente uno de los más altos porcentajes de desempleo. A menudo, sobre todo en vísperas electorales, se habla de 300.000 y a veces de 500.000 desempleados. ¿Cómo podría ponerse fin al desempleo?

      –La solución práctica del problema del desempleo responde a dos factores fundamentales. El primero y principal es el desarrollo. El incremento de la actividad económica y generar empleo. Esto requiere que se estimule la inversión. Debemos recordar que en promedio la creación de un empleo industrial, en industria liviana o mediana, requiere una inversión de más o menos Bs. 40.000 por empleo y en industria pesada pasa de Bs. 200.000 por empleo. Esto implica la necesidad de tener una política clara de atracción de capitales tanto nacionales como foráneos. Sin una inversión amplia y constante no se logra crear empleo.

      El otro factor lo constituye la capacitación de la población para poder realizar las labores que requiere la industria moderna. Más bien tenemos una cantidad de desempleo que se debe a insuficiente capacitación. En este sentido está realizando una meritoria y eficaz labor el Instituto Nacional de Cooperación Educativa INCE, que se ha dedicado a capacitar la mano de obra no calificada para que pueda ser empleada dentro de las actividades económicas que se vayan desarrollando en el país. Junto con el INCE, en la Banca creamos el Instituto de Capacitación Bancaria, del cual soy presidente desde su fundación. A través de ese instituto hemos venido realizando una labor de capacitación de personas, unas empleadas de los bancos que desean adquirir los conocimientos y facultades para ocupar cargos más elevados y otros sin empleo que desean poder obtener el mínimo de conocimientos para poder emplearse en un banco. La dinámica económica va creando empleo, pero simultáneamente hay que ir capacitando a la población para poder aprovechar las oportunidades que se le abren.

 

La reforma tributaria

     –En relación con la reforma tributaria, ¿por qué los sectores de producción venezolanos no están en capacidad de pagar nuevos impuestos cuando los de Venezuela, en comparación con los de otros países, no son los más altos?

     –El problema de la reforma tributaria no reside exclusivamente en determinar si algunos sectores pueden resistir unas alzas en sus niveles de contribución al Fisco Nacional. Todos los sectores responsables del país reconocen que es indispensable realizar revisiones periódicas de nuestro régimen de impuestos. Estos, sin embargo, no pueden estar dirigidos exclusivamente a suplir ingresos adicionales que por razones circunstanciales requiere el Tesoro Nacional. Ellas deben formar parte integrante de la política social y del estímulo al desarrollo integral del país que tantas veces ha proclamado haber adoptado el Gobierno Nacional. Personalmente considero que es conveniente llevar a cabo, con la participación activa de todos los sectores calificados, un análisis a fondo de nuestro régimen impositivo y determinar las reformas que requiera a fin de convertirlo en un factor más eficaz del desarrollo. Lo que no le conviene a Venezuela es que vayamos a incurrir otra vez en una reforma apresurada e inconsulta del sistema fiscal, con el solo propósito de cubrir un déficit presupuestario inminente que no solucionaría, sino a muy corto plazo, el problema presupuestario y vendría a constituir un freno más a la actividad creadora.

     La capacidad de inversión del país es una. Parte de ella, muy importante, por cierto, ya que es el Estado quien percibe el producto de nuestra mayor fuente de riqueza, la administra el Gobierno. La otra parte la administra la empresa privada. La simple elevación de los niveles de tributación, o sea, el alza de los impuestos, lo que implica en definitiva es una traslación de la capacidad de inversión del sector privado al sector público. Vemos entonces planteada una de las contradicciones que precisamente debe tratar de corregir el sistema racional de planificación. Por un lado, el Estado, a través de la Corporación Venezolana de Fomento, del Banco Agrícola y Pecuario, del Sistema de Ahorro y Préstamo, y de varios otros canales, dedica parte de su capacidad de inversión al otorgamiento de créditos al sector privado para estimular su desarrollo. Y luego, plantea la conveniencia de quitarle recursos de inversión a ese mismo sector, a través de un incremento de los niveles de imposición. Todo esto revela la necesidad de darle un estudio sereno y objetivo a esta materia. Fijar de manera clara cuáles son los propósitos que se desean lograr y entonces determinar cuáles son los factores requeridos para lograr esos propósitos. Solo así es que podrán alcanzarse los mejores resultados para la colectividad.

 

El frente nacional

     –Dr. Tinoco, ¿podemos hablar del Frente Nacional? Aunque faltan 30 meses para las próximas elecciones de acuerdo al calendario venezolano, en estos días se ha hablado por todos lados de cambios, y particularmente de un Frente Nacional, incluso ésta apareció en las páginas de las publicaciones de la Cadena. En esos artículos, incluso, entre los posibles candidatos a la presidencia tengo entendido que se dio su nombre. Quiero que usted me hable del Frente Nacional. Cómo cree Ud. que debe ser ese Frente. Incluso, sin falta de modestia, cómo se siente Ud. con respecto a ser un posible candidato de entendimiento.

     –Hay muchas cosas que decir y aclarar sobre el Frente Nacional. Tengo que comenzar, para evitar cualquier duda al respecto, por expresar que todo lo que voy a decir en la materia es simplemente mi punto de vista personal y no compromete en nada la decisión definitiva que pueda tomar al respecto AVI. Esta materia no ha sido analizada por el Comité Delegado Central y no hay una posición de la organización al respecto. Al fijarse ésta pueden estar seguros de que la acataré como miembro disciplinado de un movimiento. Para poder comprender mejor el planteamiento del Amplio Frente Nacional, hay que hacer un breve análisis de lo que ha estado ocurriendo en nuestro mundo político. Estamos presenciando una etapa de reestructuración de nuestras fuerzas políticas. Ya no hay ninguna fuerza política que sea mayoritaria en el país. Aún las más poderosas no son más que importantes minorías. En las últimas elecciones la fuerza política que sacó más votos, sólo obtuvo el 32 por ciento, y la segunda fuerza sólo alcanzó al 20 por ciento del electorado ha habido procesos de división y fraccionamiento en muchas de nuestras fuerzas políticas. El reajuste o la restructuración comienza por una etapa de disgregación. A esta afortunadamente corresponde correlativamente un deseo, una búsqueda, una aspiración nacional hacia fórmulas de reintegración. A esta inquietud AVI respondió desde su fundación con el planteamiento de la tesis del entendimiento. Buscamos un ideal de unidad que pudiera agrupar a todos los venezolanos de buena voluntad, en una labor eficaz de progreso. Las Publicaciones Capriles reflejaron ese sentimiento colectivo en el planteamiento del Amplio Frente Nacional. Los frentes políticos no son nada nuevo en nuestra América. En lo que va de este año, candidatos frentistas han triunfado en las elecciones de Costa Rica y de Colombia. La ventaja de los frentes es que permite conjugar la lealtad al pequeño grupo, al caudillo de la facción con el sentir nacional de buscar un denominador común. Dentro del frente cada grupo siente que conserva su individualidad y que no está renunciando a los lazos personales que lo unen a su tradicional caudillo, pero a la vez se logra el grado de integración necesario para poner en práctica un programa mínimo, conveniente a los intereses nacionales, en que todos están de acuerdo.

 

Los pro y los contra de ad

      –Mucho se ha dicho que cualquier reestructuración política llámese Amplio Frente Nacional o désele cualquier otro nombre, tiene por único objeto derrotar a Acción Democrática en las próximas elecciones. Personalmente no considero que el problema político nacional pueda o deba plantearse en términos de simpatía o de oposición al partido Acción Democrática o al gobierno que ejerza, por haber triunfado en las últimas elecciones. Ese partido ha cumplido labor útil a favor del país que debe reconocérsele. A sus esfuerzos se debe la consagración constitucional del sufragio universal y del voto directo para la elección del presidente de la república. Junto con otras respetables fuerzas políticas entre las cuales corresponde modesto aporte a AVI, ha logrado la estabilidad constitucional y la vigencia del sistema democrático, el más conveniente a pesar de todas las imperfecciones que actualmente presenta, en nuestra convulsionada Venezuela.

      Sin embargo, la etapa histórica en que le tocó a ese partido ejercer papel preponderante está llegando a su natural terminación. Logradas las conquistas institucionales antes señaladas, el país aspira ahora alcanzar metas de progreso y bienestar que resultarían en un esfuerzo coherente y constante del desarrollo integral. Los hombres de Acción Democrática no han demostrado vocación ni capacidad para esa nueva gran tarea y es normal, dentro de proceso de renovación del sistema democrático a cuya implantación en Venezuela han dedicado ellos tan eficaz labor y tantos abnegados sacrificios, que, a través de los procedimientos electorales previstos en la constitución, sean eventualmente sustituidos por quienes pueden mejor conducir al país hacia los nuevos objetivos de la colectividad. El momento en que a través de la vía electoral sea sustituida Acción Democrática en el ejercicio del poder, después de haber cumplido con honor la misión histórica que ella misma se asignó, representará la culminación de su obra y podrán sus dirigentes sentirse satisfechos de que no solo fueron factor determinante en la consolidación del sistema democrático en Venezuela, sino que además han sido capaces de dar el más elocuente ejemplo de fidelidad a sus instituciones.

      Toda nueva reestructuración política que se intente debe tener signo positivo. No debe ir en contra de un grupo, sino a favor del país. Sus objetivos no pueden jamás ser exclusivamente electorales. La vida de un país no depende exclusivamente de los resultados de los próximos comicios, por importantes que éstos sean en la determinación de nuestro futuro. Lo que debe perseguirse es buen gobierno. Adecuar la gestión pública a las necesidades reales actuales del desarrollo nacional. Buscar soluciones prácticas y concretas a nuestros grandes problemas sociales. Colaborar con quienes gobiernan en todo lo que sea útil a la colectividad y constituir un freno a todo lo que implica demagogia y mala utilización de nuestros recursos.

      Casi no me atrevo a contestar la pregunta que me hace en relación con mis posibilidades como candidato presidencial. Solamente el hablar de ello y negar la posibilidad me parece marcadamente inmodesto. Hay en Venezuela hombres con mucho mayores méritos, mucho mayor experiencia, capacidad y vocación comprobada por el servicio público, a quienes corresponde ese honor. El mayor papel que aspiro jugar es el de leal colaborador de aquél que por lograr aglutinar el mayor número de voluntades represente la esperanza de unidad de los venezolanos en los próximos comicios. Quiero aclarar que al decir “leal colaborador” no implica esto tampoco la aspiración o condicionamiento de mi esfuerzo a una promesa de un cargo público. Creo que muchas veces la mejor colaboración puede darse desde la posición de ciudadano preocupado por su país.

 

La política petrolera

      –Siendo el petróleo la sangre para los pulmones de la economía venezolana, no nos debemos olvidar de él. Mucho se ha dicho acerca de la política de no concesiones. ¿Ud. no c ree que basta con los contratos de servicio?

      –La actual política petrolera, de la cual uno de los elementos fundamentales es la declaración enfática de no otorgar concesiones, fue formulada en el año 1959, o sea, hace ya más de siete años. La situación en esa época del mercado petrolero internacional y del mercado energético internacional, era bastante diferente a la actual. En 1959 la situación mundial del petróleo y en especial del petróleo venezolano, era mucho más favorable. Estábamos beneficiándonos todavía de las consecuencias de una serie de graves perturbaciones ocurridas en el Medio Oriente tales como la nacionalización del Canal de Suez, la nacionalización de la industria petrolera de Persia por el gobierno de Mossadebh y de un clima general de inestabilidad e inseguridad en esa zona. Posteriormente la situación fue cambiando. El Medio Oriente fue adquiriendo mayor estabilidad relativa y solucionando sus problemas. El gobierno egipcio llegó a acuerdos racionales para la indemnización de la compañía propietaria del Canal de Suez y se normalizó el transporte de petróleo por esa importante vía. También el gobierno persa, después de la pérdida de prestigio de la irracional posición de Mossadegh, llegó a acuerdos satisfactorios para la indemnización justa de la empresa nacionalizada y contrató dentro de nuevas modalidades la explotación y mercadeo de su petróleo. En cambio, hubo un deterioro en el clima de inestabilidad política de toda América Latina, que tuvo su más intensa repercusión en los países del área del Caribe. Con la toma del poder de Fidel Castro en Cuba en 1958, se inicia un proceso de comunización de esa hermana república que luego trata de exportar su revolución a los países latinos del continente. El impacto de esa acción subversiva se sintió muy fuertemente en Venezuela y originó en nuestro país un período difícil donde por primera vez bajo influencia ideológica y con propósitos abiertamente xenofóbicos, se inició la voladura de fábricas y oleoductos y en general de atentados contra lo que representara actividad económica extranjera en el país. El surgimiento de las guerrillas, rurales y urbanas, la presencia de un clima de violencia y la consolidación en Cuba de un régimen abiertamente sometido a la internacional comunista, le restaron a Venezuela gran parte de las ventajas comparativas que le otorgaba su mayor estabilidad frente a los países del Medio Oriente.

 

En Valencia analizaremos

      Ante este panorama hubo una tendencia orientada hacia la búsqueda de diversificación de las fuentes de suministro. Se desarrollaron nuevas fuentes productoras que resultaron de alto rendimiento y bajo costo. Vemos entonces cómo se incorpora aceleradamente al mercado petrolero el Norte de África, nuevos productores africanos como Nigeria y nuevos productores en el Mediano Oriente, como Abu Dabi y Oman. La abundancia relativa del petróleo se incrementa cada día y en vez de irse convirtiendo éste en producto cada vez relativamente más escaso, por efecto de la producción, se convierte en relativamente más abundante por el descubrimiento acelerado de nuevas reservas. A esto contribuye también de manera decisiva el proceso de revolución tecnológica que está viviendo el mundo, gracias al cual se facilita el descubrimiento y la explotación del petróleo en áreas tales como las que se encuentran bajo aguas profundas, que antes resultaban de difícil explotación en condiciones económicas competitivas.

      La misma revolución tecnológica va acentuando las posibilidades competitivas de los sucedáneos del petróleo en el mercado energético. Los costos de producción del carbón se logran bajar gracias a una intensa mecanización, a niveles que lo hacen competitivo con el petróleo. El gas natural se sigue desarrollando en gran escala y se encuentran depósitos cuya explotación puede hacerse a bajo costo en zonas muy cercanas a los grandes centros de consumo industrial, tales como el gas de Holanda y el recientemente descubierto en el Mar del Norte que tendrán indudablemente una influencia determinante en el mercado energético europeo.

      Todos estos cambios indican claramente que es indispensable efectuar una nueva evaluación de la situación actual del mercado internacional del petróleo y del mercado internacional de la energía, para poder determinar cuál es la posición que debe asumir Venezuela para lograr el mayor aprovechamiento de su más importante recurso natural. Esta reevaluación debería efectuarla el Consejo Nacional de la Energía, organismo consultivo creado para este fin por el Ejecutivo Nacional en 1960, pero que lamentablemente tiene muchos años que no se convoca y por lo tanto no ha podido cumplir su función fundamental. La Federación de Cámaras en su asamblea de Valencia va a hacer un análisis de la política petrolera. Este análisis tratará de ser objetivo y sincero y se basará en una Ponencia que están presentando conjuntamente la Cámara de Comercio de Caracas, la Cámara de Industriales de Maracaibo, la Cámara de Comercio de Maracaibo, la Cámara de la Industria Eléctrica Privada y la Unión Patronal del Comercio. En este análisis se enfoca el problema petrolero en su aspecto económico para ver si estamos actuando en pleno conocimiento de la realidad del mercado, y en el sentido que más favorezca a los intereses de Venezuela.

      En materia petrolera se están agitando, con fines demagógicos, falsas banderas nacionalistas. Se pretende a veces crear la impresión de que todo el que no apoye en forma incondicional la actual política petrolera del Gobierno le está haciendo el juego a intereses extranjeros. Esta posición es inaceptable y no corresponde a la manera propia de funcionar del sistema democrático. La actividad petrolera es una actividad económica y no puede estar orientada por normas rígidas e inmutables. Pedir que se introduzcan en la misma modificación que se deriven de un estudio serio de la nueva realidad del mercado, es ser nacionalista y desear que el petróleo sea manejado en la forma más conveniente al interés nacional.

      Allí tienen ustedes el pensamiento político de un hombre que, a los 38 años de edad, es una de las figuras más sólidas y más sobresalientes de la Venezuela estudiosa”.

FUENTE CONSULTADA

  • Élite. Caracas, 21 de mayo de 1966.

Estadísticas de la Caracas de comienzos del siglo XX

Estadísticas de la Caracas de comienzos del siglo XX

Cómo vive la capital. – Lo que come. – Ración alimenticia de un habitante. – La usura. – Movimiento de traslación dentro de la ciudad. – Sus transportes. – Cementerio General del Sur. – La Guaira, los que entran y los que salen.

Por Antonio Herrera Vegas
Director de Higiene y Estadística

Nada de esto podía escaparse a la poderosa fuerza que hoy rige los destinos del país.

Nada de esto podía escaparse a la poderosa fuerza que hoy rige los destinos del país.

     “Defínese la Estadística diciendo que es la ciencia que estudia los hechos morales y físicos del mundo, como materia de comparación y deducción. De modo, pues, que esta ciencia nos da ya a conocer la riqueza y progresos de un país, ya la causa de su estancamiento, decadencia o ruina, siendo por tanto poderoso auxiliar de la geografía, de la historia, de la economía política y finalmente del arte de gobernar.

     Nada de esto podía escaparse a la poderosa fuerza que hoy rige los destinos del país, representada en su Benemérito presidente, quien en no lejanos días dictó el luminoso Decreto que encauzó y reglamentó las diversas corrientes que, por falta de orden y concierto, no concurrían al fin deseado. Creando la estadística va a hacer palpables los hechos morales y físicos de Venezuela, veremos si estamos en decadencia cuando comparemos con las cifras de años anteriores o nos convenceremos de lo contrario.
Organizado el ramo en todo el país, correspondióme el honor de iniciar sus trabajos en esta sección del Distrito Federal, y vengo hoy al cabo del primer trimestre de labor a presentar una muestra del desarrollo de la vida de Caracas.

     Antes de comenzar, una palabra de aplauso para mi amigo el señor Pedro Manuel Ruiz, alma mater de la idea y campeón de ella. Cuenta Caracas con una población que he calculado en 85.000 habitantes, cifra que no creo exagerada, pues, aunque aquella ha venido mermando, en cambio la inmigración de las ciudades y pueblos del interior ha sido y es notable y esto compensa aquello.

     El movimiento demográfico ocurrido en ella durante el primer trimestre del año en curso fue el siguiente: 

                        Nac.    Def.     Mat     Aum Dis

Enero               217      193      30        24        ……

Febrero            219      164      36        55        ……

Marzo              235      238      31        ….       3                                 

Totales             671      595      97        79        3         

(Nac: Nacimientos; Def: Defunciones; Mat: Matrimonios; Aum: Aumento; Dis: Disminución)

     Para una ciudad en la que el déficit de población era la regla, creo que las cifras anteriores si no son intrínsecamente muy brillantes, consideradas con las de años anteriores lo son bastante.

En os meses iniciales de 1905, el número de inhumaciones verificadas en el Cementerio General del Sur, fue de 624; 314 varones y 280 hembras, 387 adultos y 237 párvulos.

En os meses iniciales de 1905, el número de inhumaciones verificadas en el Cementerio General del Sur, fue de 624; 314 varones y 280 hembras, 387 adultos y 237 párvulos.

Como esto no es sino una breve exposición de las fuerzas vivas de Caracas, no he de extenderme mucho más en las consideraciones que a cada paso me sugiere su estudio.

Pasemos a hora a ver lo que come Caracas en 90 días: según la relación del mercado de esta ciudad remitida a la Oficina de Estadística, en el primer trimestre, Caracas consumió

Pescado fresco            40.585 libras
Pescado salado            18.145 libras
Granos diversos          720.600 libras
Verduras                     1.959.000 libras
Frutas                          907.907 libras
Víveres varios             1.246.500 libras
Total                           4.892.737 libras

     A más de 227.615 huevos y 15.221 aves de todas clases, en el mismo lapso de tiempo entraron al mercado un total de 663.700 libras de carne de reses mayores y menores.

     Tendremos una cantidad de libras de alimentos salidos sólo de mercado, que asciende a cinco millones y medio. Estas cantidades de alimentos ingeridos por Caracas en 90 días sólo son, como queda dicho, las salidas del mercado, por lo que aún no tenemos conocimiento exacto de la ración alimenticia del habitante. Esta la conseguiríamos solicitando los datos en el comercio, asunto quizás complicado.

     Podemos también tener, aunque aproximadamente, el número de botellas de leche que consumimos en el mismo trimestre, calculando el número de vacas que para el año de 1903 surtían a la capital de este precioso líquido. Entonces para fines no estadísticos sino administrativos se hizo en esta Oficina el censo de ganado vacuno y caprino que nos proveía de leche; y dio por resultado un total de 1.500 vacas y cabras con un producto de a 10 a 12 mil botellas diarias, lo que en 90 días nos da de 900.000 a 1.080.000 botellas.

     La harina de trigo como artículo que no se expende en el mercado público, ha sido motivo de investigaciones especiales y ha dado como resultado un total diario de 30.000 libras, lo que para los 90 días que nos sirven de norma serán 2.700.000 libras.

    Ya con estos elementos, aunque incompletos, podemos aproximarnos mucho a la verdad acerca de la ración alimenticia del habitante de Caracas. Este consume en 24 horas lo siguiente: Carne, 0,08 de libra; leche, 0,1 de botella; pan, 0,3 de libra; pescado, 0,007 de libra; granos diversos, 0,09 de libra; verduras, 0,2 de libra; frutas, 0,1; huevos, 0,02; aves 0,002. La ración alimenticia del habitante de Caracas se compone en números claros de la manera siguiente:

Carne.                          36,80 gramos
Pan de trigo                 138 gramos
Leche                          80 gramos
Pescado                       3.22 gramos
Granos diversos          41,40 gramos
Verduras                     92 gramos
Frutas                          46 gramos
Huevos                        0.02 gramos
Aves                            0.009 gramos

Las pulperías y las casas de empeño son los negocios más populares de la capital.

Las pulperías y las casas de empeño son los negocios más populares de la capital.

     O sea, un total de 437.42 gramos de alimentos sólidos fuera del agua y otros líquidos que suman 3 ó 4 litros más o menos. Bien entendido que esta suma es solo relativa a los alimentos expendidos en el mercado que por tanto podemos asignarle mayores cantidades por las ventas fuera de él.

     Como los alimentos que ingerimos para que llenen los fines de la nutrición perfecta deben estar compuestos de albuminoideos, hidro-carbonados y grasas, con los números anteriores vamos a saber en qué cantidades ingerimos en Caracas aquéllos que llegan a las cifras fisiológicas que son: 84 de albúmina, 34 de grasa y 434 de hidro-carbonados, pero como este no es un estudio de fisiología sino una demostración a la ligera de lo que consume Caracas, me conformaré por hoy con lo hecho, dejando las deducciones científicas para un trabajo ulterior.

     Pasemos ahora al mundo de los negocios. En los días corridos del 1° de enero al 31 de marzo de este año 1905, las casas de empeño de esta ciudad, las dos más importantes, pues las cifras de las otras que presumo son tantas como las pulperías, no figuran, hicieron un total de negocios que ascendió a B. 110.904,45 prestados sobre 15.993 objetos, 6.247 alhajas y 9.745 diversos. Como se ve, no son del todo despreciables los negocios de empeño.

     Corresponden 178 objetos diariamente con un total de B. 1232. Esta suma creo que puede multiplicarse por 3 ó por 4 y tendremos algo aproximado a la verdad. Una idea clara del movimiento de traslación entre Caracas lo tenemos por los datos suministrados por las empresas de tranvías Caracas y Bolívar, hoy unificadas. El total de pasajeros que circularon en todas las líneas durante los tres primeros meses del año en curso fue de 471.661, cifra solo aproximada, pues los datos obtenidos son bastante incompletos. Sus valores son fáciles de deducir.

     La Compañía de transporte terrestre hizo acarreos que alcanzaron la respetable suma de 7.959.671 kilos de importación y exportación. Su personal asciende a 9 empleados de la Oficina central, 4 en las estaciones, 10 en las cocheras, 7 caporales y 50 peones. Como se ve por las anteriores cifras esta es una empresa bastante próspera.

     El número de inhumaciones verificadas en el Cementerio General del Sur, ascendió a 624; 314 varones y 280 hembras, 387 adultos y 237 párvulos, 225 solventes y 392 insolventes. Respecto al movimiento de pasajeros por el puerto de La Guaira, durante los meses de febrero y marzo, fue de 919 de entrada; cuyas profesiones: agricultores, 77; artesanos, 119; artistas, 37; científicos, 42; comerciantes, 77; industriales, 72; profesiones varias, 367; y el resto sin profesión conocida y mujeres cuya profesión no consta nunca en nuestros cuadros estadísticos cualquiera que sea su orden.

     Reseñados a la ligera algunos de los elementos que componen la vida y la actividad de Caracas, vemos por sus cifras la actividad de esta clase de trabajos, pues, aunque espíritus superficiales no vean en esto sino un mero pasatiempo, no sucederá otro tanto con los que atentos al movimiento universal, comparen y haciendo deducciones, lleguen a tomar como base algo de lo apuntado para futuras especulaciones que a la larga beneficiarán a todos”.

FUENTE CONSULTADA

  • El Constitucional. Caracas, 3 de mayo de 1905

El joropo o el jarabe venezolano

El joropo o el jarabe venezolano

Nuestro baile nacional. – El “joropo” no es sino el “jarabe andaluz”. –
Escasez de datos. –  Orígenes probables. – Sus prohibiciones. –
Precioso hallazgo documental. – La historia se repite. – El “joropo” en la lingüística

Por Juan José Churión*

La música y las danzas de los caribes, cumanagotos, etc., tenían un carácter marcadamente religioso, y el joropo no tiene nada de litúrgico.

La música y las danzas de los caribes, cumanagotos, etc., tenían un carácter marcadamente religioso, y el joropo no tiene nada de litúrgico.

     “Cualquiera al leer el título que en letras capitales encabeza este somero estudio histórico-lingüístico-bailable, supondrá que voy a tratar sobre algún específico farmacológico hecho secumdun artem; pero no, voy a ocuparme con un asunto que trae siempre mucha agitación cada vez que se le toca: El Joropo. ¡Claro, el que no se agita con un joropo, no se agita ni con un terremoto!

     Propóngome demostrar como tesis, que nuestro joropo no es sino el jarabe andaluz, y para esto y tendré que gastar mucho jarabe de pico, pues no es muy grande la copia de datos que he podido reunir. Más en la cuna que en la arqueología y la paleografía está nuestra musicografía. El señor Ramón de la Plaza, en su estimable obra «Ensayos sobre el arte en Venezuela», al hablar de la música indígena, ni siquiera diserta brevemente sobre el joropo. 

     La música y las danzas de los caribes, cumanagotos, etc., tenían un carácter marcadamente religioso, y el joropo no tiene nada de litúrgico; lo cual me hace creer que su aparición en nuestra tierra es posterior a la Conquista; y no es sino una corrupción o rapsodia del jarabe andaluz o fandango, que aquí se llamó joropo o fandango redondo.

     La música y las danzas de los caribes, cumanagotos, etc., tenían un carácter marcadamente religioso, y el joropo no tiene nada de litúrgico; lo cual me hace creer que su aparición en nuestra tierra es posterior a la Conquista; y no es sino una corrupción o rapsodia del jarabe andaluz o fandango, que aquí se llamó joropo o fandango redondo.

     En el mencionado libro el primer aire nacional que se encuentra es un joropo o fandango redondo en la tonalidad de ré mayor, y el ritmo en seis por ocho, lo que prueba su parentela coreográfica. Es sensible que en esa obra apenas se mencione el joropo en la página 164, en donde al hablar de nuestro eximio artista don Salvador N. Llamozas, el que mejor ha fantaseado sobre los aires populares de su tierra en «Noches de Cumaná», dice que: “La gente del pueblo regularmente los canta (los aires) en las diversiones llamadas joropos, acompañados de bandola, discante y maracas”. Esto y quedarnos en ayunas es lo mismo.

     Hagamos historia o mejor dicho, deshagámosla, puesto que tenemos que remontarnos a las fuentes en busca de la verdad; pero historia alegre, como el tremolar de los capachos en las manos del diestro maraquero, ya que el joropo es la única nota alegre de nuestro pueblo, no obstante el dejo melancólico del indio y el fatalismo del africano que lo integran.

     Gracias a la influencia innegable del teatro en la cultura, el joropo se aristocratiza. Ya se le ha dado cabida en los saraos elegantes, y hay señores que esperan el joropo final, con verdadera delicia. ¡Y cuidado que lo escobillean que da gloria, cuando no catarro, según es el polvo que levantan los zapoteadores!

El que no se agita con un joropo, no se agita ni con un terremoto.

El que no se agita con un joropo, no se agita ni con un terremoto.

     Quinito Valverde piensa introducirlo en París «con todo el aparato que su interesante argumento requiere», arpa, maraca y cantadores criollos. Ya me figuro a los parisienses entusiasmados como cuando bailaron el primer tango argentino. Y ante esta pronta y segura apoteosis de nuestro ingenio musical y terpsicoriano, me apena ver en periódicos de provincias, que se le prohíba. Esto es matar la tradición. A pesar de esas cortapisas el joropo triunfa y hay que declararlo de utilidad pública. El Alma Llanera de Pedro Elías Gutiérrez, el más estudioso de nuestros compositores, ha adquirido una popularidad pasmosa.

     Mas no se crea que esta tirria contra el baile nacional es de ahora. Las autoridades distritales que imponen multas y severas penas a los contraventores, me recuerdan a un Capitán General de Venezuela, quien también lo prohibió en su tiempo, lo cual prueba, como diría Eloy González, que la historia es una concatenación de sucesos que se repiten hasta el infinito. En un expediente de mediados del siglo XVIII, prohibía el Gobernador y Capitán General D. Luis de Castellanos, entre otras diversiones deshonestas, los joropos escobillaos. Hé aquí aquel documento en su sabrosa salsa que tiene todo el resqueño de su ranciedad:

«Don Luis Francisco de Castellanos, Mariscal de Campo, Gobernador y Capitán General de esta Capitanía General de Venezuela, por Real mandato del Rey, nuestro señor (A. Q D G.), Teniente de su Real Armada, Superintendente General de Hacienda, Subdelegado Fiscal de la Real Audiencia de Santo Domingo, Presidente de su Real Junta y Subdelegado de correos en esta Capitanía»

“No ha mucho llegó a mi superior conocimiento que en algunas Villas y lugares de esta Capitanía General de Venezuela se acostumbra un Bayle que denominan Xoropo escobillao que por sus extremosos movimientos, desplantes, taconeos y otras suciedades que lo infaman, ha sido mal visto por algunas personas de seso, como el señor D. Martín de Echeverría, teniente justicia de la villa de Panaquire y otros señores de pro, con escándalo de sus honradas conciencias, por parecerle demasiado sacrílego en los velorios o lloras, en que se canta y se baila casi encima de los cadáveres, como homenaje a los difuntos. Sin tardanza alguna he mandado que las Autoridades respectivas instruyan Expediente a tal efecto a fin de providenciar lo que por conveniente tuviere y oído el parecer de la Real Audiencia, a quien irá en consulta.

«Y tan y mientras aquel Alto Tribunal provee, he decidido prohibir, como desde luego prohíbo el susomentado Bayle de Xoropo escobillao, advirtiendo que los se atrevieren a trasgredir esta Ordenanza, sufrirán la pena de vergüenza pública, ítem más, dos años de Presidio; las mujeres serán recogidas en Hospitales por igual tiempo; y los simples espectadores dos meses de Cárcel segura, penas todas que podrán ser agravadas al arbitrio de los Jueces, según las circunstancias que concurran en los sujetos. Por consiguiente y para que nadie alegue ignorancia, hago que esta Ordenanza se publique y se le dé curso por bandos y pregones en esta Capital y en otras poblaciones, en la forma acostumbrada, y que se espida copia a quien competa cuidar se su observancia. Dado en la ciudad de Santiago de León de Caracas, a 10 de abril de 1749.

Luis Francisco de Castellanos

Por mandato de S, Exc

Joseph de Ascanio»

     ¡Canario con D. Luis! Por lo que se ve no se le cocía el pan en eso de mandar a presidio por cualquier futesa. Su celo beatífico estuvo a punto de que no tuviéramos siquiera baile autóctono; no obstante, la época aun cuando era de mojigatería, no lo fue tanto para otros Oidores e Intendentes que de noche como de día se iban de picos pardos y ponían en jarana a Caracas, la ciudad muy Heroica, muy Noble y muy Señora mía.

     Ello fue que al reclamo de muchos dueños de haciendas, a quienes sus peones y esclavos amenazan con irse al monte, que muy bien podía ser el Monte Aventino (1) la cosa, junto con otros graves asuntos fue en consulta a la Madre Patria, en la que se trató detenidamente, se pidieron repetidos informes y hasta fueron enviados en uno de los galeones que salían cargados de oro a la Península, dos negritos de Barlovento, hábiles en el escobilleo del joropo, y sus derivados, el Tambor, el Juan Bimbe, el Cambao, el Rúcano,  etc., etc., que constituyen una variedad infinita de aires nacionales, vestigios de las ancestrales guazábaras indígenas en que los caciques celebraban sus triunfos con danzas rituales al son del botuto.

     Recuérdese que, en esos mismos días de la citada ordenanza, fue cuando D. Francisco de León, como Espartaco, llegó de Panaquire a las puertas de Caracas, a la cabeza de 800 hombres que reunió en el tránsito y en son de protesta contra la Compañía Guipuzcoana, de la cual era empleado, al nuevo Teniente justicia D. Martín Echeverría.

     El baile volvió a permitirse y esto se ve por lo que manda la real cédula de S. M. fechada en el real sitio de Aranjuez, en que se ordena al Capitán General que no lo prohíba por haberlo hallado, dice: «lleno de inocencia campesina, así como el Jarabe Gatuno y el Bullicuzcuz de la Veracruz, que también han venido en consulta de nuestros reinos de Méjico y con los cuales tiene mucha semejanza.»

Todo parece indicar que el origen de la palabra joropo está en el baile conocido con el nombre de jaleo o jarabe andaluz.

Todo parece indicar que el origen de la palabra joropo está en el baile conocido con el nombre de jaleo o jarabe andaluz.

     Esto nos lleva, pues, al luminoso descubrimiento de que los tangos, peteneras, garrotines y otros bailes de relativo modernismo en la Península, no son sino glosas, copias más o menos fieles de estas danzas americanas, entre las cuales el joropo era ya conocido en Iberia, lo que ignoraba hasta ahora. ¿Qué sería de aquella pareja de negritos que probablemente bailó ante la fastuosa Corte de Fernando VI, Rey de casi todas las Españas? De eso nada se sabe. Los pobres negros quedaron envueltos en la negrura de los tiempos. Se ve palpablemente que el jarabe mejicano y el jaraví peruano no son otra cosa sino el joropo o jarabe venezolano, y éste, con poca diferencia, es la zamacueca chilena, el agarrao y demás bailes de la América hispana, a los cuales diestros bailarines han introducido tal cual pasaje de su invención para civilizarlos, al hacerlos pisar el charco. Todo lo cual me explica una profunda frase, que quizá sin medir su profundidad, le dijo el escritor hispano Pedro González Blanco a Eduardo Carreño «Desengáñese, eso de los bailes aquí es lo mismo desde el Golfo de Méjico hasta el Cabo de Hornos: Un negro con un calabazón; eso es todo.» Sólo que yo aumentaría el sector geográfico y diría que, desde la Bahía de Hudson, pues el cake-wall, el Boston y todos esos bailes yanquis tienen, como los nuestros, el mismo origen africano. ¡Y hasta la misma jota aragonesa hay quien la crea africana! . . .

     Etimológicamente creo entrever el origen de la palabra joropo en el baile conocido con el nombre de jaleo o jarabe andaluz, que pasó en las naos de los conquistadores tanto a las tierras aztecas como a Venezuela; allá se le siguió llamando jarabe con el remoquete de mejicano; pero nuestros indígenas, que a duras penas comprendían el español,  viendo las figuras y trenzado del baile hispano, comenzaron por decirle jaraba, jarabo, jarapo, jarobo y joropo, última y definitiva forma aborigen del baile ya corrompido. Así, pues, en mi sentir, nuestro joropo no es sino un hijo espúreo del jarabe andaluz, y éste, a su vez, puede que sea hijo de algún baile africano o árabe, porque como muy bien apunta don Julio Calcaño, la etimología de la palabra joropo es completamente arábiga. Viene de la voz xarop o xarab, que significa jarabe.

    Y ahora pregunto: ¿Por qué la Real Academia de la Lengua que ha dado cabida en la reciente edición de su Diccionario, o sea la decimocuarta, a algunos venezolanismos, entre ellos, la hayaca, y anteriormente a la caraota, no ha creído digno de que figure en él, el joropo? Los diccionarios de Zerolo, de Navas, de Toro y Gómez, lo traen. ¿Será que los académicos españoles nos estiman sólo desde el punto de vista culinario que no terpsicoriano?

     He aquí, pies, que el hijo pródigo volverá al solar paterno, oreado, ennegrecido por el sol de los trópicos y las tolvaneras del desierto pampero; volverá anémico por nuestro paludismo, caquético, hepático, llenas las tripas de bilharzias, tricocéfalos y amibas; pero al sentirse en el hogar andaluz de donde salió hace la friolera de cuatrocientos y pico de años, se reanimará, bailará y entonces la familia habrá de reconocerle. Y sólo falta para hacerlo de celebridad mundial, además de que lo bailen en París, introducido por Quinito, que Su Santidad el Papa lo excomulgue como hizo con el tango argentino, que es el colmo de la inocencia en materia de bailes, y entonces no va a quedar quien no quiera bailarlo hasta de coronilla”.

 

EL JOROPO

Cuando estoy a solas lloro

y en conversación me río

con mi maraca en la mano

divierto los males míos

(COPLAS POPULARES)

I

Ya la noche al sol embiste

y mis tristezas cantando,

voy al paso recordando

los abrazos que me diste

Mira tú si estaré triste,

que cojo en sabana un toro,

le echó encima el rucio moro,

y al tumbarlo diligente,

repite el eco doliente:

¡cuando estoy a solas lloro!

 

II

¡Vuela mi caballo, al hato

que se anubla el horizonte!

pasa esa ceja de monte

y descansarás un rato.

Yo me beberé el carato

que me guarda el dueño mío,

espanto penas y brío

del hogar a los calores

me como mi zamba a amores

y en conversación me río

III

Y veré salir la luna

si es que el aguacero escampa,

si del corral es la trampa

cayó la yegua zebruna:

silla y freno hay por fortuna

monto a mi zamba y ufano

la llevo al baile cercano,

ella rompe un zapateo

y orgulloso yo la veo

con mi maraca en la mano

IV

¡Vaya un joropo de rango!

bailando a roja campana,

los claros de la mañana

me sorprenden bajo el mango

De mi zamba en el fandango

Los guapos sufren desvíos,

pues no hay quien tenga más bríos;

yo espanto al “Ánima Sola”,

y al golpe de mi bandola

divierto los males míos

 

Tomás Ignacio Potentini

Mamerto, el “Rey del Joropo”.

Mamerto, el “Rey del Joropo”.

Habla Mamerto, el “Rey del Joropo”

     Páginas más adelante, en la misma edición de El Nuevo Diario del 13 de enero de 1916, dedican una columna completa a Mamerto García, conocido como el “Rey del Joropo”, cuya foto ilustra el reportaje principal. Bajo el título “El Titán del joropo” destacan que, siguiendo la moda periodística del día, resolvieron interviuvarlo (sic) para conocer detalles de su vida y milagros y saber si ha hecho algún viaje al exterior donde le haya ocurrido alguna aventura fantástica, bien sea haber pasado hambre, que como aventura nada de fantástico tiene, o haberse levantado de madrugada, que tratándose de un venezolano sí resulta casi imposible.

     El Titán nos dijo que todavía está primaveral, en lo que respecta a sus años, pues no ha pasado de los treinta y uno; que es un caraqueño neto y que aprendió a bailar en las propias faldas del Ávila, pues cuando fue a Aragua, a Guarenas, a Santa Lucía, a Carabobo, ya estaba emplumado y no llegó de aprendiz, sino imponiéndose en el patio, cuando el arpa gemía un corrido y las maracas daban suelta a la risa de sus capachos.

     Ende chiquito bailaba Mamerto García, como la jerezana de Las Bribonas, y se aficionó a organizar bailes, desde los modestos en que figuran tres instrumentos –catre, pianito y musiú– hasta las grandes tocoqueras a toda orquesta que duran hasta el alba, si antes no revienta “el palo a la lámpara” y salen a relucir las catalinas.

     El origen de su primer apodo, El Titán, le vino de ahí, tanto por su preponderancia en la maestría del joropo, como por no ser lerdo en eso de asustarse de tigre porque le arrastren el cuero.

     Así su nombre circulaba en los corrillos de las parrandas, pero no llegó a ser verdaderamente famoso. –según su propia confesión– hasta el año de 1904 o 1905, y se consagró como Rey del Joropo, cuando se presentó en el teatro, hace cosa de dos o tres años y obtuvo un triunfo bailando Una Viuda Comifló, que le valió estrepitosos homenajes.

     También se ha ocupado de dar clases de bailes criollos a la categoría, gentes de salón que no han menospreciado nuestras costumbres tradicionales, y últimamente amaestró a la Cipri y a la Violeta para el primer joropo de Quinito Valverde.

     –Yo, nos dice, las puse en los palitos, pero, no les he enseñado nomás que unos pasos, no porque yo me reserve mis secretos, sino porque toda la ciencia no se aprende en una semana.

     Recordando los tiempos de antaño le preguntamos:

–¿Mamerto, ¿cómo son las palabras chivatas para entrar a un tocotín de esos con buen pie, no sea cosa que le vayan a dar a uno un astazo?

–Ya ni me acuerdo. Eso está en desuso, porque antes en las fiestas se iba con galfaradas, pero los caribes se han refinado mucho.

     Y luego, con simpática modestia agregó:

–Y, además, como yo he salido del barrio para la altura y hasta me ha visto la crema en el escenario. . . Esas cosas no me convienen ya.

     Y es cierto, El Titán ha gustado siempre de codearse con literatos y gente de cuna. Basta ver el retrato que publicamos hoy, en el cual no se es fácil adivinar el joropero de cogollo y alpargatas que aparece en La Viuda, en el cuasi dandy, tocado con su pajilla a la derniere, muy marcada la raya del pantalón y lucientes los chapines de charol.

     El Titán, como por lo general los hijos de nuestro pueblo, goza con endomingarse y dar prestigio de pulcritud a su persona. Y eso no impide que, en cuanto llore el arpa y rían las maracas, los pues se agiten y no quede hormiga viviente en seis metros a la redonda”.

FUENTE CONSULTADA

  • El Nuevo Diario. Caracas, 13 de enero de 1916

    * Escritor y humorista caraqueño (1876-1941). Conocido como el Bachiller Munguía. Gran parte de su obra está dedicada a recopilar interesante anecdotario sobre la Venezuela del siglo XIX

El ballet de las estatuas

El ballet de las estatuas

Caracas Cuatricentenaria

La primera estatua fue la escultura donada por don Juan Pérez, en 1842, para una fuente en la Plaza de San Pablo. Era de mármol blanco y representaba una india.

La primera estatua fue la escultura donada por don Juan Pérez, en 1842, para una fuente en la Plaza de San Pablo. Era de mármol blanco y representaba una india.

     “Cuando caía el velo que cubría la estatua y cuando el orador de orden terminaba su encendido elogio, que daba la impresión de que allí se había plantado un recuerdo para siempre. En Caracas ese “para siempre” ha sido con frecuencia pasajero.

     Nuestras estatuas podrían tomarse como expresión de dinamismo de la metrópoli. De su intenso dinamismo urbanístico, pero también de su dinamismo histórico, con todas las incidencias políticas, emocionales o simplemente caprichosas.

     La primera estatua de la que tenemos noticia –¿hubo otras acaso? – fue la escultura donada por don Juan Pérez, en 1842, para una fuente en la Plaza de San Pablo. Era de mármol blanco y representaba una india. Cuando el lugar fue transformado, pasó la india a la Plaza de la Misericordia de donde fue removida tiempo después. El descuido y la indiferencia acabaron con ella. Hoy quedan apenas unos fragmentos.

     Guzmán Blanco, en el vértigo de su propia exaltación, se hizo erigir estatuas en vida. A Caracas le tocarán dos. Una ecuestre, sombrero en mano, fue instalada entre el Capitolio y la Universidad. Por el gesto del sombrero le llamaban Saludante. La otra se levantó en la colina de El Calvario. Con menos respeto fue bautizada Manganzón. Un día, las turbas las derribaron. De paso derribaron también la del padre del Ilustre, Antonio Leocadio Guzmán, que parecía perorar incansablemente en la Plaza de El Venezolano. El Venezolano, con mayúsculas, dicho sea de paso, no era Antonio Leocadio sino su periódico. Joaquín Crespo restituyó la estatua al mismo lugar, más conocido por los caraqueños como la plaza del mercado. Allí estuvo el demagogo hasta que lo llevaron a la Cota 905 para que se aireara después de tan largo vaho de recuas, verduras y ventorrillos.

     En 1935 las turbas echaron por tierra, en la Plaza de Catia, el busto de Juan C. Gómez, don Juancho, quien para su corta inmortalidad no contó con más méritos que haber tenido un hermano llamado Juan Vicente y haber muerto acuchillado Dios sabe por quién.

     Los hermanos Monagas, próceres de la Independencia, presidentes, tuvieron sendas estatuas. La de José Tadeo, emancipador de esclavos, contempló por muchos años el vaivén de la sociedad caraqueña que acudía a las funciones del teatro Municipal y el del populacho que se agolpaba a sus pies en los bailes de carnaval. La de José Gregorio, en la Plaza de La Candelaria, mostraba al héroe en un esguince de cadera impropio del guerrero que reclamaba para sí el título de primera lanza de la República.

     Igualmente, efímera resultó la estatua de Ezequiel Zamora que, desde la Plaza de Capuchinos, sable en la diestra, amenaza con gesto feroz al barrio de El Guarataro.

     El Descubridor, el Fundador, el Precursor, el Libertador, el Gran Mariscal no han pasado, pero han sido andariegos. Al norte de la Plaza López, simbólica pero incómodamente asentado en un remedo de carabela, Cristóbal Colón, cara al oeste, señalaba con la mano hacia el plus ultra. A sus pies, en la triangular Plaza España, estuvo el busto de Cervantes. Colón, desplazado por un cuartel de bomberos, fue instalado en Los Caobos. La avenida Urdaneta empujó a don Miguel hasta El Calvario.

Una escultura ecuestre, de Antonio Guzmán Blanco, con sombrero en mano, fue instalada entre el Capitolio y la Universidad. Por el gesto del sombrero le llamaban Saludante.

Una escultura ecuestre, de Antonio Guzmán Blanco, con sombrero en mano, fue instalada entre el Capitolio y la Universidad. Por el gesto del sombrero le llamaban Saludante.

Durante algunos años, los hermanos Monagas tuvieron sendas estatuas. La de José Tadeo, frente al teatro Municipal y la de José Gregorio, en la Plaza La Candelaria.

Durante algunos años, los hermanos Monagas tuvieron sendas estatuas. La de José Tadeo, frente al teatro Municipal y la de José Gregorio, en la Plaza La Candelaria.

El busto de Miguel de Cervantes estuvo originalmente en la Plaza España antes de ser trasladado al Calvario.

El busto de Miguel de Cervantes estuvo originalmente en la Plaza España antes de ser trasladado al Calvario.

     A Diego de Losada le erigieron un busto cerca de Pagüita. Desapareció por muchos años. Ahora, al iniciarse el año cuatricentenario, lo replantaron al norte de la ciudad.

     A la sombra del Panteón descansó por largo tiempo, sobre su pedestal del cal y canto, Francisco de Miranda. Hace poco bajó hasta la Plaza Miranda, antes Plaza Bermúdez y mucho antes Mercado de San Pablo. Lo pusieron en un audaz andamio de vigas de hierro. Como era de esperar, chocaron en seguida lo tradicional y la osadía innovadora. Hoy está el Precursor sobre un pedestal de mármol.

     Donada a Caracas por la Colonia Siria, una estatua del Libertador recibía y decía adiós, al final de Caño Amarillo, a los ajetreados pasajeros del Ferrocarril de La Guaira y del Gran Ferrocarril Alemán. Hoy sustituye a Manganzón en lo alto de la redoma de El Calvario. El Ilustre Americano, que en una medalla hizo anteponer su efigie a la de Bolívar, dirá, –si las ánimas inmortales practican la resignación–: ¡A mucha honra!

     En las escalinatas que daban acceso por el sur a la vieja Universidad, hubo otra estatua del Libertador, junto a la cual solían hacerse retratar los recién graduados. Hoy está al oreo de las brisas en Porlamar.

     De la colina de El Calvario descendió una estatua de Antonio José de Sucre para trasladarse a Maracay. La capital enmendó casi enseguida el error a un extremo del entonces puente 19 de Diciembre. El magnánimo y ponderado vencedor de Ayacucho apareció allí, cabeza baja y espada en alto, embistiendo con furia de coracero. Todo este ímpetu fue llevado luego a Catia.

     En la minúscula y desaparecida Plaza de San Lázaro, hermanados en el sacrificio supremo, los neogranadinos Girardot y Ricaurte coronaban un pedestal de mármol blanco. La transformación de la ciudad llevó al grupo a un lugar más adecuado, al centro de la Avenida Nueva Granada. Pero fueron tantos los topetazos de los vehículos trasnochadores, que los héroes de Bárbula y San Mateo se apartaron discretamente a un lado.

     La mujer desnuda, erguida en lo alto de un macizo de chaguaramos, ha sido, es y será “la india de El Paraíso”. La figura, de perfil clásico, antorcha de la libertad en una mano, olivo de paz en la otra y en la cabeza el gorro frigio, resulta cosa extraña al mundo de los indios. Parece simbolizar, más bien, a la República triunfante. Todo esto, con bajos relieves, cóndores y las tres matronas que representan a la Gran Colombia, en estos mismos días retrocedió cerca de dos kilómetros, hasta un extremo de la Avenida La Paz.

     Jorge Washington, el brazo extendido, la mirada hacia la cumbre del Ávila, fue testigo imposible de la mudanza. El ya se había mudado de la vecindad del Teatro Nacional hasta casi el confín de El Paraíso.

     A ambos lados de la “india” montaban guardia el patricio colombiano Camilo Torres y el haitiano, amigo de Bolívar, Petión. Camilo Torres pasó a hacer compañía a Girardot y Ricaurte. Petión fue colocado en el parque El Pinar.

     Hasta el ángel que remataba la Avenida de El Paraíso dio un corto vuelo para posarse en un extremo de la Plaza 19 de Abril. Allí, con las alas extendidas y con su trompeta, parece dispuesto a lanzarse de nuevo al espacio para recordarnos que el “para siempre” de las estatuas es cosa movediza en Caracas.

FUENTE CONSULTADA

  • Revista Líneas. Caracas, N°115, noviembre de 1966.

El Ávila desde el Nuevo Circo

El Ávila desde el Nuevo Circo

Por J. L. Sánchez-Trincado

Una de las más hermosas perspectivas del Ávila se obtiene desde las gradas del Nuevo Circo.

Una de las más hermosas perspectivas del Ávila se obtiene desde las gradas del Nuevo Circo.

     “Una de las más hermosas perspectivas del Ávila se obtiene desde las gradas del Nuevo Circo. La hora es igualmente favorable. Primero hay un sol excesivo, pero después se tranquiliza el cielo, palidece la tarde, se atenúan los colores y, cuando la noche va a ensombrecer la piedra morada y verde de la montaña decorativa, el espectáculo concluye.

     Uno ve las cosas muchas veces. Las miras. Le sirven de trampolín para sus pensamientos. Esa montaña es para mí, vista ahora serenamente, mucho más que un recreo para los ojos y que un juguete para mi imaginación. Estaba ahí y la había mirado muchas veces. Pero solamente ahora, que sentado frente a ella puedo contemplarla a mi gusto, sé que constituye para mí más que un centro sugestivo, un episodio. Detrás de ella está mi ayer y, acaso, mi mañana. Lo que hay tras del Ávila es el cielo del mar. El Ávila es una montaña transparente: perpendicular a ella quedan mil rutas. El Ávila pone sus dedos de cristal en mis ojos y me habla de cuatro y media a seis y media de esta tarde dominical en que el sol está ligeramente desconcertado y atrasa un poco los relojes baratos, con todas las voces musicales de sus matices cambiantes.

     Yo soy pura prisa y el tiempo pesada pausa. La Historia se ha dormido de bruces sobre el calendario. La unidad de la Historia es el siglo; la unidad de una vida, es la hora. La Historia es más para leída o recordada que para vivida. No alcanzamos con la curva de nuestros breves brazos a abarcar todo un haz de acontecimientos importantes, cuya cosecha podríamos recoger. Nos iremos y cuanto quisiéramos ver realizado en el tiempo, no estará todavía cumplido. La Historia es larga y la vida breve.

     No podremos volver. Diderot querría haber resucitado cien años después de irse, aunque este transcurso hubiera tenido que soportarlo en el infierno. Hubiera querido volver a la tierra, a ver lo que pasaba. La Historia es ahora mucho más interesante que en tiempos de Diderot. Otra vez, el agudo escritor hubiera pedido unas segundas vacaciones incómodas con tal de volver al París, seductor, de mil novecientos noventa y nueve. Don Miguel era más ambicioso y más simple: no quería morirse nunca. El hombre griego prefería ser una lagartija tomando el sol encima de una piedra durante miles de años a ser jefe en cualquiera de los negocios ultraterrenos.

     La mayoría de las gentes desearían que la vida individual durase tanto como la vida de la especie, aunque fuera padeciendo sucesivamente etapas de vida y etapas de muerte. Como el habla está lleno de palabras y silencios, la vida debería estar llena de sueños, muertes provisionales y de vidas vigilantes. Estamos dispuestos a pagar la resurrección a cualquier precio. Diderot, con unas cuantas quincenas en la cárcel modelo que describió el Dante sin el amenazador letrero de la entrada. Los ascetas, sacrificando esta vida pasajera a una vida beata. Todos pasaríamos con gusto por una hilera de purgatorios con tal de volver de vez en cuando a darnos una vuelta por la tierra. Queremos vivir la Historia, presenciarla, protagonizar sus actos segundo y tercero, ver en qué para todo esto.

En 1919, abrió sus puertas el Nuevo Circo de Caracas, que desde entonces se convertiría en la cuna de la fiesta brava y de otros espectáculos.

En 1919, abrió sus puertas el Nuevo Circo de Caracas, que desde entonces se convertiría en la cuna de la fiesta brava y de otros espectáculos.

     La Historia es pura pausa: el hombre es todo prisa. Solamente los ojos verdes de la montaña han visto el film completo de la Historia. La montaña, sin prisa, ha podido conocer, tendida espectadora, cuántas aventuras han vivido ya los seres humanos sobre el planeta. Vendería mi alma al diablo por la eterna amatista, iría sin sueño, pupila sin cansancio, que mira todavía tras del párpado translúcido de la nube, y ve por encima del tiempo, tiempo mudo ella misma, de la   montaña sigilosa. Esa piedra verde tiene el secreto de la historia. Medita lo que ha visto sin turbarse.

     Allí está midiendo con su grandeza nuestra delirante estupidez. Extendiendo sobre ella, absorbiendo sus blandos jugos maternales, el tapiz vegetal crece parasitariamente de la piedra húmeda y vive a costa del cielo, del sol y de la lluvia gratuitos. La fauna, más abajo, vive parasitariamente de la flora. El hombre le ha puesto a todos piedra, tapiz, fauna, vilmente a su servicio. Mientras los minerales y los seres vivos trabajan sin descanso en su química prodigiosa, el hombre se ha puesto el traje del domingo y se ha dedicado a holgazanear y divertirse. 

El hermoso cerro Ávila, óleo del célebre pintor Manuel Cabré.

El hermoso cerro Ávila, óleo del célebre pintor Manuel Cabré.

El silencio laborioso del Ávila acusa a nuestro espantoso griterío de brazos caídos. Oleadas inmensas de seres humanos, constantemente renovadas se alzarán, se agitarán y caerán y una gran montaña nutricia las verá pasar sin tristeza, trabajando callada, simplemente para alimentarnos a todos, avergonzada de nuestras derrotas y quejosa de nuestros devaneos.

     La Historia registra este incesante fluir de vidas. Los ojos grises de vetas doradas y azules de la montaña, contemplarán el incesante torbellino del mundo. En la ladera la guerra de los hombres se enciende: solo en las cumbres góticas de los picachos, las manos de hielo de un hada trémula acunan la paz.

     La paz, por anómala, es como un vértigo: nuestro elemento natural es la lucha. A la medida de la guerra está hecha nuestra cabeza y fraguado nuestro corazón. No podemos vivir entre nieves, sino entre llamas. La historia del hombre es como un libro ardiendo. La naturaleza sin sombras, el antiecúmene, es solo el testimonio de que también nuestro planeta es un astro apagado.

     Sobre las gargantas de las gentes del circo desciende, poco a poco, mientras la fiesta avanza, la ronquera del cansancio. 

     Cada vez las gentes de los tendidos claman más débilmente, el fastidio, cortejando a la tarde adviene. Las mujeres que estuvieron a punto de desmayarse han recobrado sus buenos colores y su antigua sonrisa. Solamente la montaña mira la fiesta imperturbablemente, como esta muchacha inglesa que permanece sentada a mi lado.

     El genio de la noche ha anticipado sobre la cuartilla del aire las primeras consonantes de sus luceros. Pronto son catorce, buena señal de que la noche del domingo va a tener escrita en la frente, como si se tratara de una página literaria del periódico de la mañana, un soneto contundente. Estoy de pie y miro por última vez al Ávila. El espectáculo es extraordinariamente hermoso. Lo único que molesta un poco es la corrida”.

FUENTE CONSULTADA

  • Élite. Caracas, Nº 1.034, 7 de julio de 1945; página 4.

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