El pensamiento político y jurídico de la Independencia

El pensamiento político y jurídico de la Independencia

Mes: <span>junio 2021</span>

     La Academia de Ciencias Políticas y Sociales se complace en auspiciar este foro sobre el pensamiento político y jurídico de la independencia venezolana.

     El objetivo de esta video conferencia consiste en difundir las ideas fundantes del republicanismo venezolano y los principios siempre válidos del constitucionalismo y la democracia, que en su día desmontaron el despotismo y la tiranía como negaciones de la libertad.

     Por sobre todo resaltar que el proceso independentista en Venezuela fue pensado y ejecutado por civiles, para producir las ideas y documentos esenciales que fundamentaron el cambio político, jurídico y administrativo que derivó en la fundación de la república y la extinción del nexo colonial monárquico. Al frente de ese proceso ideológico estuvieron las mentes brillantes de varios juristas patrios, padres civiles de la República, una auténtica ilustración vernácula, entre los que descolló la inteligencia de Juan Germán Roscio, Francisco Javier Yanes y Francisco Isnardi.

Café y arte musical en el valle de Caracas

Café y arte musical en el valle de Caracas

POR AQUÍ PASARON

Mes: <span>junio 2021</span>

     Las líneas que siguen las voy a sustentar con una de las variadas crónicas redactadas por el venezolano Arístides Rojas (1826-1894), quien había estudiado medicina, aunque prefirió dedicar su vida intelectual a exaltar leyendas históricas de cuño venezolanas. Intentó reescribir versiones legendarias y narrarlas de acuerdo con los principios científicos con los cuales se nutrió la historia durante el 1800. Rojas dedicó sus escritos a lo que denominó historia patria. Escogió tradiciones, crónicas y leyendas para el forjamiento de una conciencia histórica nacional. La característica fundamental de sus exposiciones escriturarias fue que las asentó en los orígenes de la nacionalidad. Concepto asociado con principios legales y jurídicos, en conjunto con la noción de nacionalidad como carácter nacional o expresión cultural. Su insistente búsqueda de la nacionalidad o la venezolanidad quedó expresada en el escrutinio del origen de hábitos, costumbres, creencias, leyendas, fábulas, cuentos como expresión de una originalidad o una autenticidad territorial.

     Una de sus crónicas, relacionada con la ciudad capital, la tituló “La primera taza de café en el valle de Caracas” en la que anotó que, a partir de 1728, año cuando se estableció la Compañía Guipuzcoana, se cultivaba en el valle de Caracas algo de trigo, el que hubo de ser abandonado debido a las plagas, así como caña de azúcar, algodón, tabaco. Desde este año comenzó a generalizarse el cultivo del añil y el cacao, principales bienes de exportación. La relación que expuso Rojas fue para demostrar cómo a lo largo del 1800 el café se fue extendiendo en varios lugares de la república. 

     De acuerdo con su testimonio el cultivo del café en este valle se desplegó entre los años de 1783 y 1784, en las estancias de Chacao conocidas con los nombres San Felipe y La Floresta, también denominadas Blandín.

Padre Sojo

     Los propietarios de estos recintos fueron Bartolomé Blandín y dos presbíteros de apellido Sojo y Mohedano. Aunque, inicialmente sus arbustos servían para ornamentación y no para fines de producción e intercambio. Rojas expresó que el padre Mohedano tuvo la iniciativa de plantar el fruto del café, pero la cosecha no fue productiva. Luego los tres mencionados se juntaron para constituir semilleros, a imitación de las prácticas antillanas, con los que lograron una abundante recolección.

     Rojas se tiene como una de los grandes cultivadores de la crónica moderna. La crónica que servirá de base al siguiente esbozo es una fehaciente demostración de su búsqueda por enlazar esferas distintas dentro de una misma situación. En esta oportunidad la asociación que hizo fue la del cultivo cafetero con el arte musical en Caracas. Según sus apuntes, cuando se dio inicio al cultivo del café en el valle, Blandín y Sojo cumplían actividades de relevancia en la filarmónica de la ciudad capital. Por esto asentó que, rememorar el arte musical y el cultivo del café en Chacao servía para evocar “recuerdos placenteros de generaciones que desaparecieron”.

     El padre Sojo y Bartolomé Blandín junto con sus hermanas, Manuela y María de Jesús Blandín, unían en las haciendas de Chacao a los amantes y aficionados al arte musical. Por lo general, las reuniones se llevaban a cabo en el Convento de los Neristas, edificado en 1771 en la esquina denominada Cipreses, siendo uno de sus propulsores el padre Sojo, y en las denominadas haciendas del lado este de la ciudad. Contó Rojas que para el año de 1786 llegaron a Caracas dos naturalistas alemanes, apellidados Bredemeyer y Schultz quienes iniciaron sus excursiones por tierras de Chacao y vertientes del Ávila. De inmediato trabaron amistad con el padre Sojo, en su regreso a su lugar de origen, como muestra de amistad y agradecimiento por el trato recibido, enviaron instrumentos musicales y partituras de Pleyel, Mozart y Haydn. “Esta fue la primera música clásica que vino a Caracas, y sirvió de modelo a los aficionados, que muy pronto comprendieron las bellezas de aquellos autores”.

     Una manera de celebrar el producto proporcionado por el cafeto fue extender una invitación para saborear la “primera taza de café”, entre algunas familias y caballeros de la capital aficionados al arte musical. La casa de Blandín, lugar escogido para el ágape, fue ornada con objetos campestres, en especial, una sala improvisada a la sombra de una arboleda, en cuyos extremos figuraban los sellos de armas de España y de Francia. En su descripción puso de relieve los floreros de porcelana donde se habían colocado arbustos de café. Este encuentro festivo sirvió para celebrar el cultivo de un fruto que formó parte del sustento a la economía del país hasta una porción del 1900. En él se dieron cita las “personas de calidad”, así como los amantes de la música de talante académico bajo la tonalidad armónica de Mozart y Beethoven. “La música, el canto, la sonrisa de las gracias y el entusiasmo juvenil, iban a ser el alma de aquella tenida campestre”.

Casa de los Blandin productores pioneros del cafe en Caracas 1930

     El encuentro incluyó un paseo por el sembradío de cafetales. En horas del mediodía se sirvió un almuerzo. Al concluir la ingesta de las doce se procedió a retirar las mesas dispuestas para ello y sólo quedó la que sirvió de soporte para los floreros con los arbustos de café. Dejó anotado que, al sobrepasar el número de invitados, la familia Blandín se vio en la necesidad de pedir prestadas piezas de vajilla, que de “tono y buen gusto era en aquella época, dar fiestas en que figuran los ricos platos de las familias notables de Caracas”.

     Según escribió, al momento de servir el café, “cuya fragancia se derrama por el poético recinto”, los primeros en probarlo fueron quienes ocupaban la mesa donde estaba Bartolomé Blandín, acompañado de Mohedano, Sojo y Domingo Blandín. Como todas las miradas se posaron en el párroco de Chacao, Mohedano, a este no le quedó otra opción que dirigir unas palabras a la concurrencia. Rojas citó en párrafo aparte que Mohedano agradeció a Dios por ayudar a sostener fértiles los campos, junto a la constancia y la fe de los hombres de buena voluntad. Recordó que había citado a San Agustín para ratificar que éste había expresado que cuando el agricultor, al practicar el arado, confiaba la semilla a la tierra, no temía a la lluvia ni a los rigores de las estaciones, porque las esperanzas divinas se imponían a las contingencias.

     El padre Sojo también expresó su agradecimiento al Creador y a la Providencia por lo obtenido. El padre Domingo Blandín hizo lo propio, al agradecer a Dios por conducir a sus hijos por el camino del deber y del amor a lo grande y a lo justo. Luego de estas cortas disertaciones, jóvenes parejas se dedicaron al baile y la danza. Indicó que el resto de la concurrencia se dividió en grupos. Mientras los jóvenes se habían entregado al son de las melodías musicales, “los hombres serios se habían retirado al boscaje que está a orillas del torrente que baña la plantación”. Rememoró que entre estos últimos la conversación dominante fue la relacionada con los últimos acontecimientos en la América del Norte y de los temores que anunciaban los sucesos que se estaban desarrollando en Francia. 

     Rojas dejó escrito que, en medio de la reunión, Blandín, Mohedano y Sojo recibieron reconocimientos y agasajos por sus logros en materia cafetera. Expresó que el padre Mohedano era originario de Extremadura y que había llegado a Caracas en 1759 como familiar del obispo Diez Madroñero y que, al poco tiempo, recibió las sagradas órdenes como secretario del Obispado. Cuando en 1769 se creó la parroquia de Chacao, se postuló para el curato que obtendría por concurso. Hacia 1798 el monarca Carlos IV lo escogió para ser obispo de Guayana, nombramiento que fue confirmado por Pío VII en 1800. Le correspondió a Monseñor Ibarra su consagración para el año de 1801. Su apostolado no duraría mucho tiempo porque falleció en 1803. Continúa Rojas en su crónica haciendo referencia que a Mohedano se le consideró un gran orador del púlpito y hombre humilde y modesto. Según su percepción el gran interés de Mohedano, manifestado a sus contertulios del momento, era lograr otras buenas cosechas, y con ellas obtener recursos para culminar las obras emprendidas en el templo de Chacao. “Rematar el templo de Chacao, ver desarrollado el cultivo del café y después morir en el seno de Dios y con el cariño de mi grey, he aquí mi única ambición”, contó Rojas que dijo a quienes le deseaban la ocupación más alta de la sede apostólica por las virtudes excelsas mostradas.

     En las líneas esbozadas por Rojas, éste rememoró que catorce años después de aquella fiesta en el campo de Chacao habían fallecido el padre Sojo y el padre Mohedano. Sólo Blandín estaba con vida cuando los sucesos alrededor del 19 de abril de 1810. Anotó que este último acompañó a los patricios venezolanos en las acciones políticas que comienza a transitar la Capitanía General de Venezuela desde este momento. Así su nombre apareció junto con los de Roscio y Tovar. Participó, en calidad de suplente, en la Constituyente de 1811, pero debió huir luego de 1812 y regresó con el triunfo de Bolívar en 1821. Blandín murió en 1835, a la edad de noventa años, y con ello desapareció uno de los tres fundadores del cultivo del café en el valle de Caracas, así como que con su fallecimiento “quedaba extinguido el patronímico Blandaín”, de donde se originó el de Blandín.

     De acuerdo con lo escrito por Rojas, Blandín era el lugar que había recibido la mayor cantidad de visitantes nacionales y extranjeros. Por sus campos habían pasado naturalistas viajeros como Segur, Humboldt, Bonpland, Boussingault, Sthephenson, Miranda, Bolívar y otros protagonistas del 19 de abril de 1810. Agregó que, para el momento de redactar su crónica había transcurrido un siglo de haberse plantado el primer cafeto en Caracas y que aún se conservaba en la memoria de muchos el recuerdo de aquellos tres hombres: Mohedano, Sojo y Blandín. Chacao fue destruido con el terremoto de 1812 pero surgió de los escombros un nuevo templo que ha quedado como ofrenda a Mohedano. Para Arístides Rojas el legado del padre Sojo quedó ratificado con los anales del arte musical en Venezuela, y las campiñas de “La Floresta” bajo el cuidado de sus deudos.

     Recordó que el nombre de Blandín no había desaparecido porque el fruto que era transportado hacia el oeste de la capital, en víspera de su tránsito al puerto de La Guaira, formaba parte de lo que a finales del siglo XVIII fue una próspera actividad económica dentro de las familias de calidad en el centro del país. Tanto La Floresta como San Felipe serían rememorados como lugares donde se sucedieron eventos memorables y, por tanto, “inmortales”, también evocaba el nombre de “varones ilustres” y las virtudes de generaciones ya consumadas, “que supieron legar a lo presente lo que habían recibido de sus antepasados: el buen ejemplo”. Recordó que el apellido Blandín había desaparecido, aunque quedaban los de sus sucesores Echenique, Báez, Aguerrevere y otros que “guardan las virtudes y galas sociales de sus progenitores”.

     Terminó su crónica al rememorar el primer clavecín que apareció para los años de 1772 a 1773 y que para el momento se mantenía el primer piano de espineta que alcanzó tierras venezolanas. Él que luego, junto con las arpas francesas que llegaron para amenizar los conciertos de Chacao, no dejaría de estar presente dentro del cultivo musical. Abogó que para un cercano futuro se extendiera en el museo de un anticuario las escasas banderas y platos del Japón y de China que habían logrado preservarse, después de ciento treinta años de acaecimientos diversos, “así como los curiosos muebles abandonados como inútiles y restaurados hoy por el arte”.

Un embalsamador alemán en Galipán

Un embalsamador alemán en Galipán

OCURRIÓ AQUÍ

Mes: <span>junio 2021</span>

     En el siglo XIX se radicó en La Guaira, el médico alemán Gottfried August Knoche, quien se hizo muy famoso por haber inventado un líquido embalsamador con el que momificó docenas de cuerpos en su laboratorio ubicado en el cerro Ávila. Knoche es uno de los personajes más misteriosos y enigmáticos relacionados con la historia del parque nacional Waraira Repano. El fallecido cronista de Caracas, Guillermo José Schael, publicó en su muy bien documentado libro “Caracas de siglo a siglo” (Caracas, 1967), una estupenda semblanza del mencionado médico alemán, la cual reproducimos en este portal.

La extraña personalidad de Gottfried Knoche despertó diversas controversias

El Doctor Knoche

Gottfried Knoche, nacido en Halberstadt en 1813, obtiene su grado en la Universidad de Freiburg, Alemania, el año 1837. Invitado por miembros de la comunidad de su país, residentes en La Guaira, desembarca en este puerto en 1840 y empieza a ejercer su profesión. Era médico y cirujano. Poco después trajo a Venezuela a su esposa, así como a dos enfermeras que habían trabajado con él en el hospital de Freiburg. Eran aquéllas muy competentes y le ayudaban en los actos quirúrgicos.

Tuvo una hija de nombre Anna (1840-1879), quien casó con Heinrich Müller (1822-1881), un hijo que años más tarde vino desde Alemania. Médico como su padre, se radicó en Puerto Cabello. No se conocen mayores detalles acerca de su destino.

Amante de la naturaleza durante sus primeros tiempos en La Guaira solía el Dr. Knoche hacer largas excursiones a caballo hasta las montañas de Galipán. La perspectiva fascinante que ofrece el Litoral desde lo alto del picacho, y su fresco clima debieron ejercer en él fuerte atracción.

Quizá fue así como nació su idea de adquirir alguna posesión en los alrededores. No muy lejos existían pequeñas fincas destinadas desde la época colonial al cultivo del café y frutales.

     Knoche fijó su atención de manera preferente en una y la adquirió a bajo precio, con el fin de pasar en ella los fines de semana. Más tarde, con el pretexto de que a su esposa no le prestaba el calor de La Guaira, se mudó definitivamente a tan pintoresco lugar. Le acompañaron su esposa, su hija Anna, Heinrich Müller y las dos enfermeras Josefina y Amalia Weismann. Esta última sobreviviría a todos. Murió en 1926.

     Se dispuso entonces a edificar una casa como las de la Selva Negra, dotada de un gran salón o “hall” revestido de madera, con su chimenea y gradería de rústico en la entrada. Casi todo el material fue transportado desde La Guaira a lomo de mulas. Las habitaciones estaban dotadas de amplios ventanales que daban al mar. Personas que tuvieron la suerte o el privilegio de conocer aquella posesión a fines del siglo pasado, elogiaron el buen gusto con que estaba decorada. Hacia la parte posterior tenía el doctor Knoche su laboratorio de experimentación, muy ventilado y espacioso. Trabajaba intensamente en la preparación de un líquido de su propia invención para ser inyectado en los cadáveres y preservarlos de la descomposición, sin necesidad de extraer las vísceras. Se cuenta que nuestro personaje lograba retirar durante la noche, para no alarmar al vecindario, algunos cuerpos de la morgue del Hospital San Juan de Dios y los hacía subir a lomo de mulas al cerro con un sirviente de confianza, para someterlos a su procesamiento.

     Cuéntase en Galipán que cierta noche el cadáver de un sujeto apodado “Pescado de Oro” cayó de la mula que lo transportaba y se desprendió la cabeza que rodó por el barranco. Como el cuerpo quedó inservible para los experimentos, fue enterrado en un canjilón, cerca del “Palmar de Cariaco”.

     Knoche debía tener autorización del hospital por su condición de médico. A la entrada de su residencia y a la intemperie estaba el cadáver uniformado de José Pérez, antiguo soldado de la Federación. Sólo al acercarse los visitantes a la tétrica posesión de “Buena Vista”, podían percatarse de que el portero era una momia.

     La intriga y las habladurías de algunos vecinos hicieron correr el rumor de que el Dr. Knoche practicaba “brujerías”, lo cual, desde luego, no parece cierto.

     El escritor Miguel Aristeguieta visitó la posesión de Knoche en 1925, viva aun la antigua y fiel ama de llaves Amalia Weismann, quien le enseña algunos de los departamentos de la casa.

     “Cuando penetré al salón principal   ̶  dice ̶  creía que me hallaba en la galería de algún castillo erigido en el Gran Ducado de Baden. El mueblaje y los cuadros que pudimos ver en la galería de Knoche parecían pregonar episodios culminantes del antiguo imperio germano. En uno de los muros colgaba copia de la famosa pintura que representa la entrevista en el campo de Waterloo sostenida entre el Duque de Wellington y Blucher. Más allá, y a la derecha de la chimenea, se hallaba el retrato de Federico el Grande, el Húsar Rojo, y otros que correspondían a los príncipes famosos de la Casa de Prusia.

     Eduardo Rooswaag, quien visitara “Buena Vista” a mediados del mismo año 1925, junto con un grupo de excursionistas, nos hizo una interesante descripción de las hermosas plantaciones que rodeaban la casa, naranjos en flor, toronjas, aguacates, tamarindos y una variedad de catleyas en su invernadero, rosas y claveles.

Vista de la edificación ubicada en el carro Ávila, donde el médico alemán conservaba la mayoría de los restos momificados con un líquido de su i

     Aquel grupo está integrado por Sofía Wallis, Eva Melchert, Roberto Montemayor, Alex Melchert, Graciela Machado, Eduardo Wickelmann, Josef van Hoffen, Hans Raibrer, el poeta y escritor Miguel Ángel Aristeguieta y el mismo señor Eduardo Rooswaag, presidente y miembro fundador del Centro Excursionista.

     Refiere Rooswaag que después de la muerte de Amalia Weismann, no presentándose ningún heredero, la finca fue saqueada sistemáticamente. Atraídos por la leyenda, buscadores de oro cavaron infinidad de hoyos para destruir completamente la casa. Sobre aquellas ruinas alguien levantó posteriormente un rancho. Lo que aún quedaba de la vieja estructura fue poco a poco invadido por la maleza. Algunas de las paredes exteriores, los marcos de las puertas de la entrada principal, la caballeriza, un tanque, el laboratorio y el horno de la cocina son los últimos vestigios de la misteriosa posesión del Ávila.

     La extraña personalidad de Gottfried Knoche despertó diversas controversias. Cierta gente creó una atmósfera tétrica alrededor del médico alemán.

     No tenían noción acerca de sus experimentos basados en la aplicación de un líquido momificador a los cadáveres. En contraposición con esa actitud, fueron muchos los que se preocuparon por destacar los aspectos positivos de la existencia del propietario de “Buena Vista”.

     Testimonio de ello serían las declaraciones suministradas por el Sr. Carlos Henrique Reverón, una de las personas que vieron por última vez al Dr. Knoche en La Guaira, a principios de 1901.

     “Era caritativo y humanitario, no cobraba a los pobres y, en cuanto a sus operaciones y diagnósticos, por su técnica y acierto   ̶   dijo  ̶  eran casi perfectos”. El famoso médico murió en su finca del Ávila el 2 de enero de 1901.

     Por su parte, el Dr. Eduardo Rohl, durante muchos años director del Observatorio Cajigal y miembro de la Sociedad de Ciencias, inserta en su libro “Exploradores Famosos de la Naturaleza”, un apunte biográfico de nuestro personaje: “Fue un médico práctico y hábil cirujano   ̶   dice  ̶ , según los gratos recuerdos que de sus actividades profesionales se conservan. Durante la terrible epidemia de cólera que azotó al país en los años 1854-1856, figuró entre los médicos que lucharon en La Guaira contra dicha peste”.   

     A mediados de 1929 subió a la mansión de Knoche el doctor Federico Milá de la Roca, quien hizo cuidadosas observaciones del lugar, principalmente en el anfiteatro. Muchos de estos apuntes o anotaciones serán publicados por el Dr. Milá de la Roca, junto con otras apreciaciones acerca de distancias y altitudes tomadas a lo largo de más de un cuarto de siglo de estar realizando excursiones a la montaña.

A la entrada de su residencia y a la intemperie, el Dr. Knoche colocó el cadáver uniformado de José Pérez, antiguo soldado de la Federación

     En aquella ocasión se apreciaba la siguiente disposición de las momias con sus respectivas inscripciones:

  1. Un nicho de mármol sin la tapa, con parte del esqueleto solamente. Se supone perteneció a la esposa del doctor Knoche.
  2. Anna Müller geb Knoche: nació 10… de 1840, falleció 23… 1879 (hija del Dr. Knoche).
  3. Heinrich Müller, nació el 26-11-1812 en Liebnau, falleció el 7-4-1881
  4. Josefina Weismann: 29-6-1830 en Halberstadt, destruida la parte de la placa con la f echa de fallecimiento.
  5. A la entrada de la finca la momia o cadáver de José Pérez.

Autopista Caracas-La Guaira, maravilla de la ingeniería

Autopista Caracas-La Guaira, maravilla de la ingeniería

CRÓNICAS DE LA CIUDAD

Mes: <span>junio 2021</span>

     La industria de la construcción, entendiéndose esta como una actividad económica de gran importancia, surgió en Venezuela a partir de la tercera década del siglo XX, cuando el Estado venezolano comenzó a desarrollar grandes obras viales, habitacionales y de servicios en general.

     Uno de los proyectos de mayor envergadura que se desarrolló en esa época fue la autopista Caracas-La Guaira, cuyos estudios se iniciaron en 1946; dos años más tarde, en 1948, fue decretada su construcción, la cual se vio demorada por los acontecimientos políticos ocurridos en el país tras el derrocamiento del presidente constitucional Rómulo Gallegos, el 24 de noviembre de ese año.

     No fue sino en 1950, cuando se dio inicio a la construcción de esta importantísima vía que comunicaría a la capital con el principal puerto del país.

En tres años se construyó la más moderna autopista de América Latina 

     Según un interesante reportaje publicado en noviembre de 1953 en la revista Construcción, “…la excavación y perforación total de los dos túneles con sistema especial de ventilación, se llevó escasos 16 meses (de marzo de 1951 a julio de 1952, avanzando a razón de seis metros por día); en los tres viaductos se emplearon materiales de primerísima calidad; para realizar todo el movimiento de tierra se emplearon los equipos de construcción más modernos que existían en el mercado hace setenta años, y el costo de la obra fue de 180 millones de bolívares (menos de 60 millones de dólares, según el cambio de la época), una inversión que se estimó recuperar en veinte años gracias al sistema de cobro de peaje”.

Inaugurada la Autopista Caracas-La Guaira

     “Los trabajos de construcción de la autopista Caracas-La Guaira se iniciaron en el año 1950. El primer tramo, de 4 kilómetros, denominado Avenida Central de Maiquetía, fue construido primeramente y puesto en servicio, enlazando con la carretera existente en el Puente Curucutí, en Pariata. Desde este punto comienza a ascender la autopista; cruza la avenida que va al Aeropuerto Internacional de Maiquetía y la carretera a Catia la Mar mediante un trébol de distribución de tráfico que se ha proyectado con paso a dos niveles para facilitar el tráfico rápido sin interferencias. Continúa ascendiendo hacia Caracas, y el perfil general tiene pendientes que varían entre el 6 y el 4% a cielo abierto y el 3 y medio en los túneles. Atraviesa terrenos muy quebrados que obligaron a construir dos túneles, uno de ellos en la abrupta región de Boquerón, y tres viaductos sobre la quebrada de Tacagua; cortes y rellenos de gran magnitud, que alcanzan hasta 95 y 45 metros de altura, respectivamente. Bajo los rellenos, y con la finalidad de dar paso a las aguas de las quebradas, se han construido inmensas bóvedas de hormigón.

     En el terminal de la vía, en Catia, Caracas, hay un paso a dos niveles bajo la Avenida Sucre, por donde se proyecta que continúe la autopista en el futuro, yendo a enlazar la Avenida San Martín, pasando por un túnel debajo del Cerro La Planicie, en Caracas, y siguiendo los márgenes del Guaire, con la Autopista del Este.

Aspectos de la obra

     La longitud de la Autopista Caracas-La Guaira es de 17 Km, contados desde Catia hasta el Trébol de Distribución de Pariata; tiene dos calzadas de doble vía de 7,30 m. cada una, separadas por una isla central; a ambos lados hay hombrillos pavimentados. Todas las curvas son espiralizadas y el radio menor de ellos es de 280 m., y están peraltadas de acuerdo con la práctica moderna

Túneles

     En marzo de 1951 se comenzó a trabajar en los túneles que son: el número 1, con 1.800 metros de longitud, y el número 2, de 460 m. Son túneles dobles, independientes y destinados uno para subir y otro para bajar, con dos vías de tráfico para cada uno, separados por una pared natural de 11 m. que se dejó en la roca. Ambos túneles fueron excavados completamente en roca; la sección es del tipo herradura, con una placa horizontal que forma un conducto en la parte superior para la ventilación. Están revestidos de hormigón armado y el pavimento es de este mismo material y lleva una carpeta asfáltica como capa de rodadura. Están provistos de un equipo de iluminación continua con lámparas fluorescentes lineales, dispuestas en la placa de ventilación. Ambos túneles tienen ventilación artificial. El aire fresco llega al interior por el conducto formado entre la placa de ventilación y la parte superior del arco de la herradura o la clave de revestimiento de hormigón.

     En tres de los cuatro portales se han previsto edificios donde se instalarán los equipos de ventilación eléctrica. Cerca del portal sur (más próximo a Caracas) del túnel N° 1 hay un edificio de control con espacio para garage y grúa de despeje de vehículos accidentados. En este edificio están instalados los aparatos de control del monóxido de carbono y los ventiladores correspondientes a todos los túneles. Estos controles están accionados mecánicamente, también hay comunicación telefónica con todos los edificios de ventilación.

     En el túnel más largo, de 1.800 metros, y en el tercio, más o menos, de su longitud, hay dos galerías perpendiculares al eje, de la misma sección del túnel, que salen a la superficie de la montaña y en las cuales se instalaron ventiladores para suministrar aire fresco y descargar el aire viciado generado por los gases de la combustión de los vehículos. En total habrá 24 unidades capaces de producir 3.328.000 pies cúbicos de aire por minuto (94.261 m3 por minuto). La pendiente de los túneles es de tres y medio por ciento y su perforación se llevó a efecto en un “jumbo” acondicionado con martillos horizontales que perforaban el frente de la roca. Una vez efectuados los disparos con dinamita, la roca movida por las explosiones era retirada con un cargador eléctrico (“Joy loader”) que, mediante una banda transportadora, cargaba los “Koering drumpsters”, o camiones especiales que transportaban a roca al exterior.

     El movimiento promedio diario de la excavación, en tres turnos fue de 6 m. por día aproximadamente, y la perforación total de los túneles concluyó el 26 de julio de 1952. Tres años (1950-53) demoró la construcción y puesta en servicio de la autopista Caracas-La Guaira durante el gobierno dictatorial de Marcos Pérez Jiménez.

     Según el interesante reportaje de la revista “Construcción”, la excavación y perforación total de los dos túneles con sistema especial de ventilación, se llevó escasos 16 meses (de marzo de 1951 a julio de 1952, avanzando a razón de seis metros por día); en los tres viaductos se emplearon materiales de primerísima calidad; para realizar todo el movimiento de tierra se emplearon los equipos de construcción más modernos que existían en el mercado hace setenta años, y el costo de la obra fue de 180 millones de bolívares (menos de 60 millones de dólares, según el cambio de la época), una inversión que se estimó recuperar en veinte años gracias al sistema de cobro de peaje.

Viaductos

     Los tres viaductos se proyectaron en hormigón precomprimido y constan de un arco central de sección rectangular hueca de dos articulaciones a nivel de los arranques, con tableros sobre montantes verticales huecos de 14 m. de separación, con vigas precomprimidas de 1.80 m. de altura. La sección transversal es para cuatro vías de tráfico, separadas por una isla central, y el ancho total es de 20.80 m. entre barandas.

     Los materiales utilizados en estas estructuras son de primera calidad y los cables de acero empleados en el pretensado de los elementos son especiales y de alta resistencia. El hormigón fue proyectado para una carga de rotura de 400 Kg por cm2. Los montantes que soportan el tablero son de sección rectangular doble T y están articulados en un extremo. Las pilas principales son de sección rectangular hueca con un espesor de 12 cm. En las paredes. Estos viaductos fueron proyectados para la carga máxima establecida en Venezuela, la cual se define como tren de carga H20.

     El Viaducto N°1, ubicado en el kilómetro 4, de 302 m. de longitud, tiene un arco de 152 m. de luz y es uno de los más grandes de América en hormigón y el quinto en extensión del mundo. La calzada está a una elevación de 70 m. aproximadamente sobre la quebrada Tacagua. Las fundaciones, en especial las del lado de Caracas, fueron sumamente complicadas, ya que la constitución de la roca obligó a hacer pozos verticales y galerías inclinadas de 19 y 27 m., respectivamente, hasta alcanzar una firmeza permanente.

     El arco del Viaducto N° 2, de 250 m. de largo, ubicado en el kilómetro 8, tiene una luz de 146 m., y el del número 3, ubicado en el kilómetro 9, con 200 m. de longitud, tiene 130 metros.

     La estructura de los Viaductos 2 y 3 es similar a la del número uno, ya descrito. 

Peaje

     A las entradas de la autopista, tanto en Catia como en Maiquetía, se han instalado aparatos de control operados por agentes, que cobrarán el importe fijado previamente para poder traficar por la vía. El tráfico está regulado y solo podrán utilizar la vía aquellos vehículos que se adapten a las especificaciones de anchura, altura y tonelaje indicados para el pavimento diseñado y la altura de los túneles. Se estima que en veinte años, con el cobro del peaje, se cubrirán las inversiones hechas para la construcción de la vía, las cuales pueden ascender a la cantidad de 180.000.000 de bolívares.

Iluminación

     La autopista tiene, desde Caracas hasta Maiquetía, iluminación central convenientemente dispuesta de acuerdo con la técnica moderna establecida en este sentido. En el tramo de Maiquetía a La Guaira, la iluminación está dispuesta por postes laterales en las aceras, y se ha previsto dejar conductos subterráneos con la finalidad de que la compañía de teléfonos pueda tender, en su oportunidad, una nueva red que conecte la capital con el Puerto de La Guaira.

Movimiento de tierra

     El movimiento de tierra se ejecutó simultáneamente desde Caracas hacia Maiquetía y viceversa. Es impresionante la magnitud de los cortes y rellenos que se observan a todo lo largo del recorrido. Hay cortes en trincheras de 95 m. y los menores pasan de 30 m. Se han hecho con inclinaciones variables, de acuerdo con la calidad de la roca, entre ½ y ¾ a 1. En todos los cortes grandes, cuando la altura pasa de 15 m., y de acuerdo con los estudios geológicos que se han efectuado, se han levantado terrazas convenientemente dispuestas, de 6 m. de ancho, protegidas superiormente con desagües y una imprimación de asfalto, a fin de evitar la acción corrosiva de las aguas. Hay rellenos de 45, 30 y 25 m. de altura y se han hecho, y se han hecho con pendientes de uno y medio a uno.

Equipo

     En este movimiento de tierra se utilizó el equipo más moderno en materia de maquinariaspara construcción de carreteras; además de 115 unidades entre tractores, traíllas, palas mecánicas, tornapules y patroles, se emplearon más de 100 camiones grandes, 12 camiones mezcladores de hormigón, apisonadores neumáticos, palas de cabra, camiones con taladros rotativos y equipo de perforación de roca para efectuar las voladuras.

Reforestación y estabilización de taludes

     Se ha procedido a la estabilización de taludes de relleno por el método “contour watting” o enfaginado en contorno; la vegetación perenne se ha obtenido por medio de la siembra de semilla al voleo y en surco de las especies capín melao, rabo de zorro, rabo de gavilán, terciopelo y bermuda, y por la siembra de estolones de las especies suelda y caimán. Los taludes se han estabilizado con reforestación, y las especies empleadas son: casuarinas (casuarina esquisi-tifolia), cañafístola (cassia espectavilla), acacia roja (delonis regia), caros (pthe-colopiumm polyce-phalus), retamas (carleta nicholsonil), araguaney bobo (tecoma chrysantha) y acacia de Siam (casia siamesa).

     Para realizar todos estos trabajos se han formado viveros: unos en la parte baja, Maiquetía, y otros en la parte alta, Tacagua, convenientemente dispuestos, los cuales, al estar en plena capacidad, podrán producir alrededor de 670.000 arbolitos al año. Se han hecho importantes obras de corrección de las torrenteras, construyéndose bancales y muros de contención y se han protegido las alcantarillas y otras vías de desagüe, todo ello con el fin de evitar la fuerte erosión predominante en los terrenos que atraviesan la autopista.

Derecho de vía

     Con el fin de evitar posibles construcciones a la orilla de la carretera, acceso sobre ella y tráfico de animales, se ha adquirido una faja de 150 m. de ancho, o sea de 75 m. a cada lado de la vía.

     Para dar una idea de la importancia de la vía construida, se dan a continuación datos comparativos entre ella y la antigua carretera Caracas-La Guaira.


Loading