Boletín – Volumen 96

Boletín – Volumen 96

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Boletín – Volumen 96

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     El Boletín fechado el primero de noviembre de 1921 abrió, en su página 1295 con “Situación mercantil” en que se hizo referencia al estado de incertidumbre existente en cuanto al escenario económico. En la página 1296 hasta la 1297 fue incluido “Alza de precios en Inglaterra”. Luego “Valoración del café en el Brasil” (Pp. 1297-1298), en que se pone de relieve el fortalecimiento de la agricultura gracias a las políticas gubernamentales.

     Sigue, de la carilla 1298 a la 1299 una suerte de informe firmado por el ingeniero civil Francisco J. Sucre en torno a las “Industrias inglesas”. Posteriormente, “Informe relativo al distrito Bolívar del estado Zamora” (P. 1300), donde se dio a conocer la diversificación del intercambio comercial de Barinitas gracias a nuevos caminos habilitados y con lo que fue posible depender menos del comercio por el río Santo Domingo. De seguida, “Estudio relativo al comercio del estado Lara” (Pp. 1300-1304) presenta un examen con cifras y cuadros relacionado con la esfera económica.

Boletín 96

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     “En el “El territorio Delta Amacuro” (P. 1304) resulta ser un breve informe sobre la situación comercial de este espacio territorial de Venezuela. Fue insertado “Informe relativo a un viaje de estudio a una sección de Venezuela” (Pp. 1305-1309), preparado por el neerlandés J. W. Gonggrijp y en el que hace referencia al balatá, el chicle y la cría de ganado. Continúa con “El comercio y la navegación entre España y las Indias en época de los Habsburgo” (Pp. 1309-1324) de C. H. Haring en que se detiene en cuestiones sobre registro y derechos de aduana. En “Sección de correspondencia” se proponen intercambios desde Montreal y Bremen.

     A partir de la carilla 1325 hasta 1329 aparecen un conjunto de cuadros estadísticos: “Éxodo de oro de Venezuela”, otro referido al cacao y el café exportado en distintos meses de 1921 por La Guaira, “Exportación de pieles de chivo de Puerto Cabello en septiembre de 1921”, dirigidas para Nueva York, exportación de café y cacao desde Puerto Cabello en septiembre de 1921, café recibido por Maracaibo de 1915 a 1920 y septiembre de 1921, “Tipos de cambio en Caracas sobre el exterior en octubre de 1921”.

     De seguida, una sucinta nota “Sobre la situación mercantil en Puerto Cabello”, “Noticias” donde se informa de la eliminación de recargos en los fletes por parte de la línea ferrocarrilera D Roja y “El azúcar en el mundo” en donde se informa de la producción en algunos lugares de Europa, las Antillas, Cuba y la estadounidense (P. 1329).

     Para finalizar, sendos cuadros: “Precios de productos en diversos lugares de Venezuela en octubre de 1921” y “Movimiento de valores públicos en la Bolsa de Caracas y en la de Maracaibo en octubre de 1921” (Pp. 1321-1322).

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Da comienzo esta edición de marzo de 1927 con “Situación mercantil”.

Boletín – Volumen 90

Las fiestas de la inauguración de la estatua del Libertador

Boletín – Volumen 179

“En el mes de septiembre ha continuado un relativo movimiento comercial.

Caraqueños, comerciantes, misas y fiestas

Caraqueños, comerciantes, misas y fiestas

Testimonios recogidos en la obra “La República de Colombia en los años 1822-23”, cuyo autor es el viajero estadounidense Richard Bache

El viajero estadounidense Richard Bache dejó para la posteridad la obra: “La República de Colombia en los años 1822-23”, donde relata costumbres de los caraqueños de entonces
El viajero estadounidense Richard Bache dejó para la posteridad la obra: “La República de Colombia en los años 1822-23”, donde relata costumbres de los caraqueños de entonces

     Bache describió a los hombres que vio en Caracas como personas de baja estatura, menor a la corriente según sus propias palabras. Respecto al tono de su piel la calificó como cetrina, amarillenta obscura, de pelos y ojos negros y “bien conformada contextura”.

     En lo que respecta al comercio por mayor y de quienes lo administraban, en las ciudades más pobladas e importantes, eran comerciantes provenientes de Inglaterra, Francia y Alemania.

     En las calles principales se encontraban establecidos los comercios regentados por negociantes provenientes de estos países. Eran almacenes surtidos con una variedad de artículos europeos de lujo, “y las mercancías están convenientemente colocadas para exhibirlas al público”. Las tiendas que surtían al detal eran administradas por algunos criollos, “y en ellas pueden conseguirse mercaderías extranjeras de menor precio, así como los tejidos del país”.

     En expendios de “menor categoría”, administrados por oriundos del país, se podía conseguir aguardiente, chicha y guarapo. De estas dos últimas, Bache escribió que eran de sabor agradable, “se parecen a la sidra y a la cerveza floja, y que se fabrican con maíz fermentado y papelón”. En cuanto a la chicha puso a la vista del lector que era muy común encontrarla en cualquier paraje del camino, “y constituye una bebida de sabor muy grato para el fatigado viajero”. Añadió que en estos expendios reposaban abundantes y diversos víveres, así como carnes preparadas, salchichas, frutas y legumbres. También se conseguía pan, tabaco y otros productos “en surtido tan heterogéneo como el que puede hallarse en las abacerías campestres norteamericanas”. Las horas más idóneas para los negocios, observó, eran las de la mañana, “a causa del calor que hace después del mediodía”. 

     A partir del amanecer, incluso antes, vio que los más devotos se dirigían a los templos, mientras las gestiones de compra y venta que debían hacerse en la calle eran realizadas antes de la hora del desayuno, “después la mayoría de los habitantes se dedican a las gestiones que pueden realizarse en el interior de comercios y edificios públicos hasta el mediodía, cuando se hace el almuerzo”. Luego de esta hora, comenzaba la siesta.

     Mientras las personas hacían la siesta expuso que las calles permanecían desiertas y las tiendas estaban cerradas, “sin verse alma viviente, salvo algún curioso extranjero dotado de infatigable espíritu de investigación, quien confiado en el ´vigor de sus músculos’ y en la robustez de su no debilitada constitución septentrional, se aventura a desafiar los rayos verticales del sol”.

     Indicó que esta costumbre de los “forasteros” había dado lugar a un proverbio muy usado entre los criollos, para él más caracterizado por la verdad que por la cortesía, y que decía que en las horas postmeridianas sólo se veían circular por las calles los perros y los ingleses, “denominación esta última que abarca a todos los extranjeros”. Según su indagación este uso indiscriminado de la palabra ingleses “puede atribuirse a la circunstancia de haber sido ellos los primeros que llegaron al país en número considerable, comerciantes en su mayor parte u oficiales al servicio de las armas de la República”. De acuerdo con Bache, regados “por todos los sectores sociales, no se han mostrado cortos ni perezosos para hacer uso de sus influencias”. En este sentido subrayó, no sin enfado, que constantemente se referían a Inglaterra, “poniendo por las nubes su poderío y su riqueza”, y denominando inglesa a todo producto que llegara a ultramar independientemente que fueran de origen francés, alemán u oriental, “han logrado hacer arraigar la convicción, entre los criollos mal informados, de que todo lo que no es español debe ser necesariamente británico”.

Los principales comercios de la Caracas de comienzos del siglo XIX, estaban regentados por negociantes provenientes de Inglaterra, Francia y Alemania
Los principales comercios de la Caracas de comienzos del siglo XIX, estaban regentados por negociantes provenientes de Inglaterra, Francia y Alemania

     La consecuencia de esta creencia era que cuando los originarios de “Colombia” se topaban con alguna persona que no hablara bien el español, considerada entre los nativos signo y expresión de supina ignorancia, no dudaban en ningún momento de adjetivarlo como inglés.

     Según llegó a observar, el pueblo caraqueño mostraba “gran inclinación por las formas externas de la religión. Menudean las festividades litúrgicas, con cauda de gastos, pompa y dispendio de tiempo”. De acuerdo con sus pesquisas recogió la versión según la cual, al año, ocupaban ciento cuarenta y cinco días de sus vidas, sin contar los días domingo, “de modo, que, si se incluyen los otros días de descanso, resulta que más de la mitad del año es tiempo perdido para la industria”.

     Agregó que las ceremonias religiosas, junto con los bailes y la música, formaban parte de las distracciones y diversiones públicas, de las que, para Bache, los “colombianos” mostraban gran afición y pasión. En lo que se debe leer que al hacer alusión a los colombianos era realmente a los caraqueños que se refería.

     Anotó que los días feriados se abrían las puertas de un teatro “con capacidad para ochocientos espectadores aproximadamente, y que se llena de bote en bote, a pesar de la baja calidad de la representación”. 

     En este orden hizo referencia al anterior teatro que se había derrumbado con el terremoto de 1812, y que era de un aforo mayor, para alrededor de 2000 espectadores. En lo referente al teatro que él presenció, cuya construcción se le había comunicado era provisional, los palcos estaban separados unos de otros a la usanza de estos establecimientos. Anotó que las familias que concurrían a los espectáculos debían traer sillas u otros asientos porque la edificación carecía de ellos. “El patio no tiene techo y el piso es la tierra monda y lironda”. En cuanto al costo de las entradas ascendía a veinticuatro centavos, “y la policía del espectáculo consiste en seis o siete soldados, al mando de un oficial, apostados cerca del local y armados de arcabuces”.

     Refirió que la declamación de los actores era pomposa, aparatosa, presuntuosa y afectada, “totalmente desprovistos de gracia o naturalidad”. Describió que, en el desarrollo de la función, un bufón se apoderaba prácticamente del escenario. El mismo hacía grandes esfuerzos para apoderarse de la atención total de los asistentes lo cual hacía con zafias y toscas muecas junto con chocarrerías o chistes, “y la asombrosa cantidad de pliegues que le va dando a su chambergo”.

     Puso a la vista del lector que los que deseaban divertirse concurrían, de forma mayoritaria, a los salones de billar. Agregó, en este sentido, que los “colombianos” dedicaban demasiado tiempo a los juegos y que para él no eran nada beneficiosos. De acuerdo con su percepción la inclinación lúdica ejercía “una extremada atracción sobre todas las clases sociales, y que pueden ser imparcialmente considerados como el más dañino de los vicios que poseen los colombianos, afortunadamente compensado por virtudes como la sobriedad y la templanza”.

     Le causó extrañeza que en Caracas sólo hubiese dos hoteles, “uno pertenece a un francés y el otro a un criollo de las islas”. Sus huéspedes eran en especial de origen inglés. Eran oficiales, según precisó, que ofrecían sus servicios al ejército colombiano. “Las costumbres domésticas de los españoles, y su espíritu de economía y moderación, hacen que les resulte muy ingrata la estancia en un bullicioso hotel, a los que sólo acuden en caso de extrema necesidad”.

En su obra, Bache advierte que, en raras oportunidades, a las damas se le ve en las calles caraqueñas
En su obra, Bache advierte que, en raras oportunidades, a las damas se le ve en las calles caraqueñas

     Observó la existencia de cerca de seis u ocho lugares donde se desarrollaban actividades de tipo mercantil en la ciudad de Caracas. Había unos pocos administrados por franceses y ciudadanos de otras nacionalidades. Añadió que existían dos casas comerciales regentadas por estadounidenses, quienes gozaban de alta estima en la ciudad, según pudo constatar.

     Describió la existencia de algunos históricos aristócratas que “aún continúan ennobleciendo a la sociedad de Caracas son objeto de mayores distinciones que las que pueda conferirles un simple riband, pues el amor y la confianza de sus paisanos es la mejor recompensa por su desinteresada consagración a los intereses de la patria”. De inmediato, hizo referencia a algunos de estos aristócratas. Del Conde de Tovar recordó que había votado, en la primera asamblea constituyente, por la erradicación de los títulos nobiliarios. El Marqués del Toro fue uno de los primeros en renunciar a su título en los inicios de la revolución. De este último expresó que había invertido una fortuna principesca en beneficio de la república. “podemos formarnos una idea de la regia magnitud de la heredad del Marqués del Toro antes de la revolución, con solo señalar el hecho de que en sus dehesas pastaban a un tiempo alrededor de mil corceles de raza; y en cuanto a su ilimitada generosidad de anfitrión, baste mencionar un célebre festín con que agasajó a un numeroso grupo de invitados, el cual duró veinte días, estimándose el gasto diario en un millar de pesos”.

     En lo referente a las damas advirtió que en raras oportunidades se les veía en las calles caraqueñas. Salvo a horas muy tempranas del día, cuando se dirigían a misa. Las observó que siempre iban en compañía de parientes y por criadas que cargaban con las alfombras que les servirían para arrodillarse en la iglesia. 

La chicha es una de las bebidas por excelencia de los caraqueños; su sabor es muy grato, apunta Bache en su libro
La chicha es una de las bebidas por excelencia de los caraqueños; su sabor es muy grato, apunta Bache en su libro

     “Como las iglesias carecen de bancos o reclinatorios… el elegante tapete constituye un elemento indispensable en el tren litúrgico de una delicada devota, pues sin él – aparte de la extrema incomodidad de la posición adoptada, si se prolonga en exceso – probablemente su salud podría resentirse a causa de la humedad del frío pavimento de mármol o ladrillos”.

     Acerca del traje que lucían las damas para cuando iban a la misa matutina “no contribuye ciertamente a realzar su belleza, pues consta únicamente de velo y falda negros”. Anotó que en un tiempo anterior se había hecho obligatorio que la indumentaria debía estar elaborada en “tela barata y de la misma calidad para todas las clases sociales”. Esto se hacía, según sus palabras, para recordar a las damas ricas la igualdad que tienen todas las categorías sociales “en presencia del Creador”. Pero con el pasar de los años el atuendo se había ido haciendo cada vez más costoso al ser diseñado con seda, terciopelos y encajes. 

     “También existe un vivo sentimiento de rivalidad en materia de trajes; y las que carecen de recursos para hacer el gasto respectivo se someten a toda clase de privaciones y sacrificios para igualar el magnífico atavío de quienes disfrutan de mayor prosperidad económica”.

     Dejó escrito que la belleza de las féminas resaltaba mejor en el seno de los hogares, ya lo fuese en banquetes o fiestas que se llevaban a cabo en las noches, cuando exhibían sus indumentarias a la usanza europea. “Aunque su tez no es tan blanca como en los climas septentrionales, es bastante clara para producir grata impresión en quienes las contemplan”. Admiró el color oscuro de sus cabellos y el suave y húmedo color negro de sus ojos. De seguida, adjudicó la carencia de una idónea formación cultural de las nuevas generaciones femeninas, así como de los integrantes de la comarca, a la guerra a muerte que se había presentado en el país durante períodos anteriores a su visita. No obstante, testificó haber conocido a varias mujeres “que poseen algunos conocimientos de inglés, y muchas más saben hablar francés, aunados estos méritos a los modales más amables y cautivadores y a otras prendas femeninas”.

     De acuerdo con lo que evidenció, los bailes, la música, la religión y el tocador absorbían la mayor parte del tiempo de las caraqueñas. “Su educación es completamente femenina”. Para él era evidente que las damas de otros países superaban a las caraqueñas en el cultivo de la inteligencia, “también lo es que las criollas las aventajan a su vez en las gracias y encantos que son gala típicamente de su sexo”.

Agosto de 1969

Agosto de 1969

REVISTA PRODUCCIÓN

Agosto de 1969

Sinopsis

Por: Esther Mobilia

     Esta edición está dedicada a la industria eléctrica y electrónica en Venezuela. Inicia con la presentación de las Gacetas Oficiales de carácter económico publicadas en la legislación venezolana. Se presenta una nota conmemorando el viaje del hombre a la luna con la misión Apolo 11. En el editorial se presentan las líneas estratégicas de trabajo del sector para los próximos meses. Se reseña la reunión del director de Cordiplán con los representantes de la Cámara de Industriales de Caracas. El presidente de la Cámara de Industriales de Caracas pronunció una conferencia sobre el Pacto Sub-Regional en el Rotary Club de Caracas, se presenta un artículo al respecto. En el marco de la Asamblea de la CIPC en Lisboa, se reseñan los aportes vinculados con las conservas y los proyectos. Se publica un artículo en el que el ingeniero Roberto Salas Capriles analiza el funcionamiento y meta de la Cámara Venezolana de Fabricantes de Artefactos Domésticos y de la Industria Eléctrica y Electrónica (CAFADAE). El ejecutivo de Phillips, José Hernández, explica las metas a futuro de la industria electrónica en el país. Alfredo

     Mayorca reflexiona acerca del porvenir de la industria electrónica venezolana. El gerente de Indelec, C.A., Arturo Creenovich afirma que el 75% de componentes incorpora la industria electrónica de televisores de Venezuela, aspecto que nos habla del crecimiento del sector en la economía nacional. Según el ejecutivo de General Electric, Georges Diamantes, el tamaño del mercado afecta las características de la industria electrónica. Se presentan estadísticas relacionadas con la producción de energía eléctrica en Venezuela entre los años 1964-1967. Marcel Aitzondo explica la importancia del transistor. Charles G. Reynold analiza la relevancia del planning y el control de la producción para el mantenimiento del equilibrio en la empresa. Gregorio Ascain explora los adelantos electrónicos de la computadora. Xabi de Gazteiz escribe cómo ha sido la evolución de la tecnología desde la vieja radio a la nueva televisión. Se presentan imágenes de la planta de ensamblaje de equipos de la empresa Phillips en Maracay, estado Aragua. El periodista J. Sanjuán escribe un artículo de opinión en el que hace un balance de la economía venezolana a lo largo del mes transcurrido.

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     Pierre Camusat presenta un artículo sobre la normalización como precepto industrial. El control presupuestario en la industria manufacturera es analizado por F. Jonio. Herbert Simon, en temas de administración, analiza las nuevas técnicas de la decisión programada. En noticias breves, Richard Felver escribe sobre el diseño del producto en la organización industrial y posteriormente se presenta la nueva junta directiva de la Sociedad Venezolana de Ingenieros de Minas y Metalúrgicos. Dinki Donibane – Loit zu explica las aplicaciones de la electrónica en la actualidad. Culmina la edición con las direcciones y los contactos de los asociados a la Cámara de Industriales de Caracas.

Más revistas

Noviembre de 1999

El número conmemora el 60 aniversario de la Cámara de Industriales de Caracas.

Mayo de 1969

Esta edición está dedicada a la industria metalúrgica venezolana. Inicia con la presentación de las Gacetas Oficiales de carácter económico publicadas en la legislación venezolana.

Mayo-Julio 1993

Este número está dedicado al análisis de la situación de la seguridad social en Venezuela.

Boletín – Volumen 95

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Boletín – Volumen 95

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     En esta nueva edición correspondiente al mes de octubre de 1921, principia con “Situación mercantil” (Pp. 1253-1254) en la que se examina la situación económica mundial que, para el momento, continuaba mostrando escasa recuperación. Le sigue, carillas 1254 a 1257, “Del boletín del National City Bank” en que se examina la situación comercial, algunos síntomas de mejoramiento en este orden, el desmejoramiento de los valores de los productos ofertados en el mercado, la desigualdad de los ingresos entre los trabajadores, tenido como uno de los más lamentables males, aunque la industria textil había mostrado una mejoría gracias a la demanda de indumentaria propia del verano. De igual manera, se destacó el caso de los aguaceros y como habían perjudicado la industria del algodón, así como la circulación del oro había mejorado y los bancos contaban con recursos para préstamos y, por último, se decía en este escrito, que la amenaza socialista rusa había disminuido debido a que distintos dirigentes obreros estaban convencidos del fracaso de Rusia y sus fórmulas políticas para con los sectores obreros y campesinos.

Boletín 95

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     Entre las páginas 1258 y 1259 ocupa el espacio “Del informe del Banco de Venezuela a la Asamblea General de 10 de setiembre de 1921”. En este aparte se informó sobre la circulación monetaria, la emisión de billetes, la acuñación de plata como equivalente general y la existencia del oro acuñado en el país. De un corresponsal en suelo europeo se publicó “Situación europea” (Pp. 1259-1260) donde se informa que la situación económica europea apenas mostraba recuperación.

     De seguida, se incluyó “Sobre la necesidad del hábito de hervir el agua” (Pp.1260-1261). El escrito fue preparado por Luís Razetti, como contestación de un trabajo publicado en el número anterior, bajo el mismo título. En él, Razetti, agregó que si todos los habitantes de Caracas filtraran el agua y evitaran las moscas la mortalidad disminuyera notablemente. En “Los ferrocarriles de Venezuela” (Pp. 1261-1267) se presentó algunos asuntos relacionados con las vías férreas en el país, así como un cuadro demostrativo con kilómetros de extensión existentes, los kilómetros cuadrados y la cantidad de habitantes respecto al funcionamiento del ferrocarril.

     De la página 1267 a la 1268 se insertó “Las extensiones del Puerto de Londres”, en donde se dio a conocer la construcción de un nuevo “dock” con lo que el acomodo de barcos en el puerto londinense se amplió. Le sigue, “La ciencia de los Negocios” (Pp. 1268- 1269), escrito por E. Arroyo Lameda, en el cual se destaca la importancia de superar la inveterada disposición según la cual los negocios y el comercio no forman parte de la ciencia moderna. En la página 1269 destaca un breve escrito que lleva por título “Sobre acercamiento Ibero – Americano” (P. 1269), en el que se hizo pública una carta dirigida a la Cámara de Comercio de Caracas, cuyo propósito era una invitación a la conmemoración del día de la Raza, auspiciada por la Unión Iberoamericana.

     Le sigue “Mensaje a los hombres de negocios de Caracas” (Pp.1269-1270). Se trata de una invitación a profundizar relaciones comerciales entre Venezuela y Boston. Luego, “Vigilancia de la salud del ganado en el Estado Zamora” (Pp. 1270-1271) redactado por el gobernador de este estado, general Isilio Febres Cordero y en que éste aborda el contenido de un decreto a propósito de la actinomicosis, afección que ataca a los animales. De la página 1271 a la 1274 el espacio es ocupado por un texto donde se hace una breve semblanza de empresas petroleras que se encontraban instaladas en el país en “Sobre compañías petroleras”.

     A continuación (Pp. 1274-1275) en “La crisis del caucho y su valuación” se hace un análisis de la depreciación del caucho en el mercado internacional y las pérdidas económicas que sufren algunas fábricas que no pueden competir en el mercado. De una publicación francesa se reprodujo “El café” (P. 1275) para mostrar el intercambio de este producto en Europa y América. En esta edición continuaron los estudios históricos de C. H. Haring con “El comercio y la navegación entre España y las Indias en época de los Habsburgo” (Pp. 1275-1280).

     En la página 1280 se incluyó “Notas editoriales” adonde se destacó la propuesta de unión entre las repúblicas centroamericanas, una nota informativa acerca de una estadística recibida respecto al café en Maracaibo, una fe de errata correspondiente al número 94 y una sucinta nota en la que se da a conocer la adquisición de un multígrafo por parte de un agente de una importante firma fabricante de estas máquinas de imprimir.

     Entre las carillas 1281 y 1291 se insertaron una serie de cuadros estadísticos referidos al ganado vacuno en Anzoátegui, exportación e importación de café desde Puerto Cabello para agosto de 1921, el café exportado y recibido desde Maracaibo para la misma fecha, datos de exportación por la aduana de Cúcuta, cacao y café exportados desde la Guaira, el cuadro “Tipos de cambio en Caracas sobre el exterior en setiembre de 1921”, “Precios de productos en diversos lugares de Venezuela en setiembre de 1921”. En “Noticias del exterior” se dan a conocer detalles de asuntos económicos en Francia, Italia, Alemania, América (P. 1292). Finaliza con “Movimiento de valores públicos en la Bolsa de Caracas y en la de Maracaibo en setiembre de 1921”.

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Boletín – Volumen 84

La situación mercantil actual

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Situación mercantil

Boletín – Volumen 177

Durante el mes de julio el movimiento mercantil fue muy reducido.

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