Orígenes del Parque del Este

Orígenes del Parque del Este

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
Varias personalidades propusieron que el Parque del Este llevara por nombre “Manuel Díaz Rodríguez”, en homenaje a este célebre escritor mirandino, pero nunca esta propuesta fue tomada en cuenta

     Desde su apertura en el año 1961, el emblemático espacio capitalino de esparcimiento de la ciudadanía en el cual se crio el escritor mirandino Manuel Díaz Rodríguez (1871-1927), cuando era la Hacienda “San José”, ha sido nombrado y renombrado en tres ocasiones, pero nunca se ha tomado en cuenta el nombre del autor de ídolos Rotos

     Bajo la gestión de la junta militar de gobierno integrada por Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, según decreto N° 443, de mayo de 1950, se ordena el proyecto del Parque del Este de Caracas bajo el diseño urbanístico y paisajístico del brasileño Roberto Burle Marx; y el botánico venezolano Leandro Aristiguieta.

      Casi once años más tarde se materializa la idea de darle a Caracas un lugar de esparcimiento con fastuosos bosques y jardines en los que queda representada, a través de más de 130 especies, la flora nacional, más una variada cantidad de animales, ubicados en espacios de cautiverio y otros en estado libre que pueden interactuar con los visitantes.

     El 19 de enero de 1961, el entonces presidente de la República, Rómulo Betancourt, corta la cinta tricolor que deja inaugurado el espacio ecológico más importante de la ciudad capital, que cuenta con amplios espacios de caminerías y ocupa los terrenos de la antigua hacienda San José, en un área de 82 hectáreas, con lugares emblemáticos como la laguna artificial, el serpentario, la concha acústica y el Planetario Humboldt.

     Este inmenso parque con caminarías de diseño orgánico serpenteado, propuesto por Burle Marx, fue delineado para recibir unos 6.000 visitantes al mes, sin embargo, en la actualidad sobrepasan las 30.000.

Múltiples nombres

     En sus más de sesenta años de operaciones el Parque del Este ha llevado varios nombres. Al principio fue llamado parque “Rómulo Gallegos”. A partir de 1983 le cambiaron el nombre a “Rómulo Betancourt”, en homenaje póstumo al ex mandatario que falleció el 28 de febrero de 1981. Pero desde 2002 pasó a denominarse Parque Generalísimo “Francisco de Miranda”, en tributo a la memoria del prócer de la Independencia de Venezuela.

     Antes de que el parque fuera abierto al público, varias personalidades propusieron que el Parque del Este llevara por nombre “Manuel Díaz Rodríguez”, en honor al escritor nacido en Chacao, el 28 de febrero de 1871, quien se crio en la Hacienda “San José” y se inspiró en ese espacio para escribir allí, entre otras de sus grandes obras, la novela “Peregrina”.

     A continuación, presentamos un interesante artículo de Augusto Germán Orihuela, publicado el 24 de agosto de 1960, en el diario El Nacional, en el cual expone sus razones para que el parque caraqueño rinda honor a la memoria del escritor que falleció en 1927, a la edad de 56 años.

     “En tierras que fueron de su propiedad ̶ Hacienda “San José” ̶ frente a los montes que tanto amó y en el ambiente en que escribiera, entre muchas obras más, su novela “Peregrina” está fomentando el Ministerio de Obras Pública un gran parque nacional que bien podría llevar su nombre: Manuel Díaz Rodríguez.

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
En 1950, se ordenó el proyecto del Parque del Este de Caracas bajo el diseño urbanístico y paisajístico del brasileño Roberto Burle Marx; y el botánico venezolano Leandro Aristiguieta
José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
En 1961, se inaugura el Parque del Este, un lugar de esparcimiento con fastuosos bosques y jardines, más de 130 especies de la flora nacional y una variada cantidad de animales
José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
Vista actual del hermoso Parque del Este

     Dentro de la generación “modernista” que dominó el panorama literario nacional durante los años que van de 1892 a 1925, más o menos, Manuel Díaz Rodríguez descolló principalmente por la maestría de su prosa, la variedad de géneros que cultivó y un profundo amor por la tierra venezolana.

     Hijo de isleños, nacido en la hacienda paterna “Las Dolores”, donde hoy está emplazada la urbanización “Altamira”, graduado en medicina, iniciado en las letras casi por azar y por orgullo, como él mismo cuenta en una bella página de “Sermones Líricos”, viajero por diversas latitudes, prestado a la política de un régimen dictatorial que aspiraba a prestigiarse con su nombre y su presencia y por el cual pasó sin desmedro de su dignidad y de su crédito, hasta ir a morir en Nueva York, víctima del flagelo terrible del cáncer, en 1927, Manuel Díaz Rodríguez, el que tiene lugar distinguido para siempre entre los grandes prosistas de nuestro país, al igual que José Enrique Rodó por la donosura del estilo, el primero que levantó el dedo acusador contra las huestes famélicas que por ineptitud de gobiernos anteriores incapaces de incorporar esa región al desarrollo nacional, vinieron a la “conquista” de la capital a mano de un hombre pequeñín y ambicioso, “a quien los doctores valencianos y caraqueños ayudarían a corromper”, ese mismo escritor de “Ídolos Rotos”, que calificar de insigne no resulta ni cursi no exagerado, bien merece dar su nombre a ese parque que con tanto entusiasmo se está incrementando y por el cual, y otros tantos como ése, clama la población atosigada por los gases de los automóviles de esta Caracas cosmopolita, a ratos incómoda e inhospitalaria que nos ha tocado vivir. Tan lejana y tan distinta de la que conoció el autor de “¡Música bárbara!”. Aunque desde luego, ya intuida en ese cuento magistral en todo lo que supone mecanización de la vida venezolana de nuestros días.

     Dar a ese parque nacional el nombre de Manuel Díaz Rodríguez, a mi modo de ver el más alto exponente del modernismo literario venezolano, sería acto de justicia y de interés para las generaciones venideras. Por más de un motivo sería decisión que mantendría incólume el recuerdo a una figura de las letras nacionales que bien merece, despertaría el interés por su obra y enaltecería al Gobierno”.

Boletín – Volumen 88

Boletín – Volumen 88

BOLETINES

Boletín – Volumen 88

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     Esta edición correspondiente al 1 de marzo de 1921 abrió en su página 983 con: “La situación mercantil y los cambios”. En éste se notificó que el precio del café había aumentado “algo”, en especial los tipos: lavado corriente y superior calidad, no así los trillados que se cotizaban a 42 bolívares 46 kilos, aunque finalizó el escrito asentando que el bajo precio de los frutos exportados y el alto precio de las importaciones podría estar presente “quien sabe por cuánto tiempo”. Entre las páginas 983 y 984 se dio a conocer “Convenio para uniformar el procedimiento en los casos de arreglos extrajudiciales entre deudores y acreedores”.

     De la página 985 a la 990 ocupó el espacio “La crisis industrial” donde entre otras consideraciones se expresó que la crisis industrial europea se dejaba sentir en todo el mundo. El equilibrio existente antes de la Primera Guerra no podría reestablecerse si no se resolvían los medios indispensables para recuperar el comercio y el intercambio mercantil roto luego de 1918. 

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     En cuanto a la situación interna de Venezuela la mayor caída se presentó entre industrias que durante la guerra tuvieron ganancias “sensacionales”. Ni aumentando la capacidad de producción las industrias no tenían esperanza de lograr grandes utilidades.

     En la misma página 990 se publicó una nota aclaratoria de “Aplicación de la Ley de Estampillas. Entre las páginas 990 y 993 en “Venezuela en el primer puesto” se expuso que este país ocupaba el primer lugar en circulación de billetes y que acá se era muy refractario a la circulación de papel moneda. Además, que en el país no se había exagerado en la utilización del crédito en vasta extensión como otros países lo habían realizado. Este escrito está acompañado de sendos cuadros “Deudas nacionales del mundo, 1913, 1918, 1919, 1920” y “Papel circulante y reserva de oro de las principales naciones del mundo en 1914, 1918, 1919 y 1920”.

     De la página 993 a la 995, José Manuel Benítez reseñó lo que se mostraría en “Exposición regional del Zulia” (Pp. 993-995). Se trata de una muestra que se llevó a cabo en febrero en Maracaibo durante febrero de 1921, en las instalaciones del Convento de San Francisco, a propósito del centenario de la incorporación de la provincia de Maracaibo a la causa de la Independencia. De acuerdo con lo señalado por el autor de la crónica entre lo exhibido se encontraban sombreros, zapatos, licores, jarabes, azúcar, café, cacao, quesos, mantequillas, aceites, jabones, hilanderías y productos metalúrgicos, entre otros.

     “Observaciones referentes a los llanos de Venezuela” (Pp.995-996), redactado por Rafael Ruiz, está dedicado a examinar algunas enfermedades, el proceso de recolección de aguas, los alimentos de mayor consumo entre los llaneros, el uso del limón agrio para combatir la gripe y la calidad del ganado vacuno y por qué no debería ser cruzado con otro proveniente del extranjero.

     De un informe resultante del Ministerio de Obras Públicas se abrevió “Longitud de camino recorrido por los productos de Venezuela desde su punto de origen al punto de su destino, excluyendo el trayecto recorrido por agua o por ferrocarril”. De los distintos productos destinados a la exportación escogieron el café y el cacao de los que se muestran cuadros relacionados con esta cuestión (Pp. 996-998).

     A petición de los redactores del Boletín, el gobernador del estado Lara, David Gimón, presentó “Información acerca de producciones e industrias del estado Lara y nómina de comerciantes del estado”. (Pp. 998-1001) en que la información está vaciada en cuadros y breves comentarios. Le sigue una semblanza de la ciudad de Acarigua como centro mercantil de la ruta de mercaderías que son trasladadas por la vía Valencia, Barinas y Nutrias, en “Información comercial a propósito de Acarigua en el estado Portuguesa” (Pp. 1001-1002), a cargo de Benjamín Barrios. En lo referente a los rubros producidos eran algodón, cerdos y arroz. Concluyó expresando que para el momento la situación no era propicia para el comercio al igual como acontecía en otras partes del mundo.

     En la página 1002 se incluyó “Noticias sobre ganado e industrias de la isla de Margarita” y “Datos a propósito del distrito Silva del estado Falcón”. Entre las páginas 1002 y 1003 se insertó “Reseña mercantil acerca de Ocumare del Tuy” en que se destaca la producción de algunos frutos y otras actividades artesanales que se realizaban en la capital del estado Miranda. Le sigue, entre las páginas 1003 y 1005 “La industria italiana actual y sus futuras perspectivas”. Luego y presentado en cuadros: “El cacao. Informe comparativo correspondiente a los seis años últimos” (Pp.1006-1009). A “Sección de Correspondencia” le sigue el cuadro “Café recibido en el puerto de Maracaibo en el mes de enero de 1921”, “Café exportado por el puerto de Maracaibo en el mes de enero de 1921”, “Tipos de cambio en Caracas sobre el exterior en febrero de 1921” y “Movimiento de valores públicos en la Bolsa de Caracas y en la de Maracaibo durante el mes de febrero de 1921” (Pp.1010-1011).

Más boletines

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El mes se ha presentado con movimiento intermitente, pero con tendencia a debilidad.

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Situación mercantil.

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´La Estrella de Panamá´ y una aserción calumniosa” en referencia a una acusación por falsificación de billetes contra venezolanos.

Antímano y la política en Venezuela

Antímano y la política en Venezuela

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
Cuando el cadáver del presidente Francisco Linares Alcántara era conducido al Panteón Nacional, se escucharon unos disparos y la gente corrió, el ataúd del difunto quedó abandonado en la calle

     Antes de hacer referencia a la excursión que había realizado a Antímano, la joven francesa Jenny Tallenay consideró de obligatoria recordación un episodio de la historia política de Venezuela, la cual guarda relación con dos figuras públicas como lo eran Francisco Linares Alcántara y Antonio Guzmán Blanco. Cuando Tallenay llegó a Venezuela, la silla presidencial la ocupaba el primero de los mencionados. De acuerdo con su percepción de las cosas, expresó que entre una cantidad de venezolanos esperaban que diera continuidad a lo que Guzmán Blanco venía ejecutando. No fue así. Hubo descontento por esta situación al que se sumó las dificultades financieras y económicas que comenzó a experimentar el país.

     Sin embargo, un evento inesperado llevó a Linares Alcántara al lecho de muerte. El cadáver fue trasladado para el Panteón Nacional. La visitante ofreció algunos pormenores de las exequias llevadas a cabo con mucha pompa. El féretro fue conducido en hombros, acompañado de una comitiva de personajes públicos y ocupantes de cargos relevantes, así como personas unidas por motivos diferentes se habían sumado a la procesión. De repente se escuchó un disparo a la altura de la esquina de la Trinidad. Los soldados al creer en un complot dispararon contra la comitiva, de inmediato la gente se dispersó “y el ataúd del difunto presidente fue colocado en la calle abandonado por sus cargadores. Después de unos momentos de desorden inenarrable varias personas levantaron el féretro y lo transportaron rápidamente al Panteón”.

     Escribió que nunca se llegó a saber el o los autores del indescriptible acto, aunque se suponía que había sido preparado por una facción política y anuncio de conflicto, puesto que desde ese momento so formaron guerrillas en el país. Sin embargo, Guzmán Blanco volvió a la presidencia en el año de 1879. Antes de este nombramiento, reseñó que en la ciudad de Caracas corrían las noticias más inverosímiles como las de la toma del poder por algún general o el levantamiento de un coronel descontento. “Este estado de crisis no nos causaba impresiones tan vivas como a los venezolanos, y no habíamos renunciado a nuestros paseos por la ciudad”.

     Por el estado de conmoción generalizada en la ciudad de Caracas se prohibió la salida del lugar. Sólo se podía lograr por medio de un salvoconducto. Éste les fue otorgado a ella y los suyos por el presidente encargado, general José Gregorio Valera. Contó que una mañana habían emprendido la marcha por el camino que conducía a Petare, pero fueron detenidos por “cuatro negros desharrapados, quienes, sentados en una acera, velaban por la seguridad pública”. Uno de ellos les exigió el salvoconducto e inmediatamente le fue entregado por ellos el papel que servía para salir de los suburbios caraqueños. Según narró a quien se lo entregaron lo había tomado al revés y luego de un rato les fue devuelto el documento. Comentó al respecto: “¡Es evidente que, si le hubiéramos dado, en vez de un documento oficial, la copia de una oda de Víctor Hugo, el resultado hubiera sido por completo el mismo!”.

     En su marcha, ya cerca de la plantación Mosquera, allí escucharon muy cercano a ellos un disparo. De inmediato, suspendieron la caminata y volvieron atrás. Al otro día se escucharon de nuevo detonaciones cerca del puente de hierro. El combate se había prolongado por varias horas, según contó. No obstante, solo un perro había sido víctima de una bala que le arrancó un pedazo de oreja. “Se había quemado mucha pólvora, lo cual, para la gente de color, es uno de los grandes atractivos de la guerra”.

     Los actos más serios, siguió narrando, se presentaron en el Calvario, así como en el campo donde se saqueaban haciendas, se robaban los animales y se llevaban a peones y negros para incorporarlos a las filas de cada uno de los bandos en pugna. En la trifulca que se generalizaba se derribaron estatuas erigidas a favor de Guzmán Blanco y la de la Universidad la lanzaron al piso frente a una banda militar. A propósito de lo que denominó una guerra al bronce y a la piedra comentó: “no se acostumbra en Europa a glorificar a ilustres personajes en vida, levantándoles así varias estatuas en su país natal; pero el lector no debe olvidar que estamos en la América del Sur, donde estas manifestaciones exageradas forman parte de los usos”. Aunque ellas serían de nuevo erigidas a la vuelta al poder, en 1879, de Guzmán Blanco.

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
En el pueblo de Antímano, el general Antonio Guzmán Blanco construyó una casa de campo para su disfrute

     En este beligerante ambiente relató que una noche un centinela había preguntado la contraseña a quien consideró un enemigo, al no responder “¡Patria Federal! el guardia disparó. Al acercarse descubrieron “un pobre burro errante que había pagado con su vida su descuido y su mutismo”. Relató que, en vísperas de una nueva toma de posesión, ella y sus acompañantes decidieron marchar a Antímano a entrevistarse con el general Cedeño. Contó que al pasar Palo Grande y el Empedrado “la escena se animó”. A ambos lados del camino los negros seguidores de Guzmán habían instalado chozas provisionales. El tránsito se tornaba tortuoso porque individuos “desharrapados” obstaculizaban el paso, a los lados se podían ver fogatas instaladas para asar pedazos de carne que habían tomado de las haciendas cercanas.

     En su narración anotó que al aparecer el coche que los llevaba muchos de los presentes se agolparon a su alrededor para pedirles tabaco. “Oficiales y soldados se precipitaban afanosamente. Habíamos previsto este episodio, de modo que nos habíamos provisto, antes de salir de Caracas, de tabacos y centavos”. Superado este escollo se toparon con una escena protagonizada por un toro y un grupo de negros que le perseguían y agregó que no quisieron ver el desenlace de “esta escena cruel” y mandaron al cochero que acelerara la marcha. 

     Pronto llegaron a un “bonito pueblo” denominado La Vega. Según su descripción estaba compuesto de algunas calles en declive, de una plaza pública sembrada de hierbas, de una pequeña iglesia, “blanca y limpia”. Reseñó que al pie de ésta se encontraba un amplio ingenio azucarero cuyos propietarios eran la familia Francia, “una de las más opulentas del país”.

     Respecto a los tres kilómetros que separaban el Valle de Antímano afirmó que los habían recorrido de manera muy lenta, “siendo detenidos a cada instante por patrullas de gente de color precedidas de sus oficiales montados sobre burros muy flacos”. De Antímano expresó que fueron recibidos luego de largas conversaciones y por ser extranjeros. De esta localidad recordó que era un pueblo bastante grande “sin carácter muy definido, pero de situación encantadora”. Refirió que Guzmán Blanco había mandado a construir una casa de campo para su disfrute. Lo describió como un lugar rodeado de montañas, excepto el camino que conducía a Caracas. El paisaje se veía ornamentado gracias al cauce del río Guaire, la presencia de bambúes y sauces de follaje ligero. “La iglesia de Antímano es bastante hermosa, y recuerda por su arquitectura, aunque en proporciones mucho más modestas, la Magdalena de París”.       

     Contó que debieron salir del lugar que “estaba muy congestionado” para descansar en otro sitio. Según reseñó, al estar cerca de la localidad Palo Grande, le había sucedido algo divertido. En el camino encontraron un negro que montaba un burro. Precedía un grupo de ocho o diez negros armados con fusiles. Contó que su cochero le informó que era “Pantaleón”, un coronel a quien le gustaba que le llamaran general. Según relató, era un hombre muy animado y conversador. Uno de sus acompañantes clamó por agua a lo que Pantaleón accedió a compartir su cantimplora con sus sedientos acompañantes, en ella tenía agua mezclada con aguardiente. Les exigió a sus subalternos que no bebieran más de dos sorbos. Al terminar cada uno de sus hombres, que obedecieron a su coronel, este último consumió el resto de lo que quedaba en el recipiente. 

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
En 1879 comenzó un período presidencial denominado El Quinquenio, bajo el mando del general Antonio Guzmán Blanco

     Escribió más adelante: “Eran las siete de la noche cuando volvimos a Caracas donde hacían grandes preparativos para recibir dignamente las tropas victoriosas. Las casas estaban adornadas con flores; arcos de triunfo cubiertos de banderolas y divisas, se levantaban a la entrada de las calles; todo anunciaba una fiesta alegre”. Con esto hacía referencia al éxito de la Revolución Reivindicadora que restauró el culto a Guzmán Blanco, quien se presentaría en las elecciones de diciembre de 1878 de las que salió airoso por mayoría. En 1879 comenzó un período presidencial denominado El Quinquenio.

     Lo que vio en aquella oportunidad lo relató como sigue. Contó que, a las ocho de la mañana, bajo un cielo azul y un sol radiante, una gran cantidad de personas se dio a la tarea de aglomerarse en plazas, parques y vías públicas. “Señoras vestidas de blanco se habían engalanado con cintas amarillas en honor de los guzmancistas, quienes habían adoptado este color; los hombres llevaban colgadas al cuello cintas parecidas, pero más anchas con la divisa: ¡Viva Guzmán Blanco!, impresa en letras negras sobre la tela. 

Se exhibían por todas partes retratos litografiados del expresidente acompañados con palabras de alabanza, en el gusto hiperbólico español. Se esperaban con impaciencia los vencedores”.

     Agregó de seguidas que, a las nueve de la mañana una salva de artillería disparada desde el Calvario dio el aviso del arribo del “ejército libertador”. Según su parecer, todo se había realizado con el mayor orden. Más adelante indicó: “El general Cedeño, con mucha modestia y tacto, se negó a pasar por debajo de los arcos del triunfo, diciendo que no era más que un soldado, y que Guzmán Blanco solo, para quien había combatido, tenía derecho a este honor”. La marcha estuvo encabezada por cañones con guirnaldas de flores, colocadas sobre carretas y arrastradas por bueyes. Luego, venía “el general en jefe rodeado por sus principales oficiales a caballo, mula o asno, vestidos con trajes de toda clase”. Más atrás, identificó a soldados, “descalzos, bajo sus harapos, en una confusión muy pintoresca”. Observó que algunos llevaban bajo sus brazos gallinas y gallos, “otros llevaban racimos de plátanos, vimos a uno que había colgado chuletas crudas alrededor de su gorra, y todos, cubiertos de polvo, extenuados de cansancio, aclamaban a Guzmán y Cedeño”.

     Esta marcha cuando alcanzó el Capitolio paró y “negras caritativas acudieron con calabazas llenas de agua, ofreciendo de beber a los soldados”. De inmediato, se llevó a cabo un Tedeum de acción de gracia, en el que estuvieron presentes Cedeño y su estado mayor. El arzobispo fue el encargado del Tedeum desde la catedral. “Se reía, se circulaba alegremente en la ciudad, la animación era general”.

     Terminó este aparte rememorando que con la llegada de Guzmán Blanco obtuvo la toma de posesión de la “presidencia de la República y todo volvió al orden”. De acuerdo con su visión de las cosas, el ejército bajo su mando, aunque poco numeroso, “fue instruido y disciplinado. Los soldados que se ven hoy en Caracas llevan el uniforme, están provistos de buenas armas y ejercitados convenientemente”. Como lo expresé en líneas más arriba, Tallenay tuvo palabras de alabanza hacia la figura de Guzmán Blanco como presidente. Ella terminó este capítulo con las siguientes consideraciones. “Después de describir los cuadros extraños que anteceden, es justo señalar las reformas que siguieron a la guerra civil y los progresos cumplidos durante el período actual, de absoluto apaciguamiento y completa renovación”. Luego de permanecer en Caracas entre 1878 y 1880 se dedicó a visitar otras localidades de Venezuela hasta 1881 año de su partida para Europa.

La Gazeta de Caracas

La Gazeta de Caracas

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
El 24 de octubre de 1808, comenzó a circular la Gaceta de Caracas, primer periódico que vio la luz en tierra venezolana

     “Seguramente las personas amantes de los estudios bibliográficos nos agradecerán el que hayamos ilustrado la primera página de este boletín con un facsímil del número 1° de la “Gazeta de Caracas”, el primer periódico que vio la luz en tierra venezolana.

     Los sucesos de Bayona, que se supieron en Caracas a principios de julio de 1808, por números de The Times, de Londres, que envió el gobernador de Cumaná a Don Juan Casas, Capitán general de la provincia, promovieron varias manifestaciones de solidaridad a la Casa de Borbón, y al Señor Don Fernando Séptimo. En defensa de este Soberano, y de los intereses que él representaba, se promovió la fundación y sostenimiento de un periódico oficial que tuviera al público al corriente de cuanto pasara en la Península y sostuviera los Derechos de la Dinastía reinante, contra las usurpadoras pretensiones del César francés. Este proyecto no dejó de encontrar enemigos entre altos funcionarios, inclusive el gobernador mismo; pero también tuvo entusiastas defensores, como el intendente Don Juan Vicente Arce, que al fin lograron se permitiera a los impresores Mateo Gallagher y Jaime Lamb traer a Caracas la imprenta que habían comprado en Trinidad, y que, al decir de los historiadores, era la misma que el General Miranda dejó en dicha isla cuando el fracaso de su expedición de 1806.

     Instalado convenientemente el taller tipográfico vio la luz la Gazeta el 24 de octubre de 1808, y continuó saliendo sin interrupción en esta primera etapa hasta el 19 de abril de 1810, fecha inicial de la independencia política de Venezuela. Establecido el nuevo gobierno que surgió aquel día con el nombre de Suprema Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, reapareció al día siguiente la Gazeta en su segunda etapa, que termina con la capitulación de Miranda el 12 de julio de 1812.

      El 30 de julio de ese mismo año entra Monteverde en Caracas y la Gazeta reaparece el 4 de octubre en su tercera época, para continuar hasta mediados de 1813. Llega Bolívar a Caracas el 7 de agosto de ese año y el 26 del mismo mes surge en su cuarta época; la quinta corre desde el 1° de febrero de 1815 hasta 1821.

     Fue en esta última etapa cuando comenzó a redactarla José Domingo Díaz. Juan Vicente González nos ha dejado el retrato de aquel hombre terrible que no tuvo sino la virtud de la constancia. Durante veinte años defendió su causa con rara entereza. Todavía, cuando en 1829 escribe su célebre libro: Recuerdos sobre la Rebelión de Caracas, condena como crimen la revolución emancipadora; llama execrables a sus autores; dice del 19 de abril que la cobardía y la bajeza lo acompañaron; apellida cuerpo monstruoso al Congreso de 1811; día funesto aquel en que se proclamó la Independencia y aplica al Libertador los dictados de sedicioso, traidor, inhumano, miserable, indecente, etc.

     Los medios más reprobables le parecen buenos para herir al adversario. Casi deja vislumbrar su participación en una tentativa de asesinato contra Bolívar; se dice instigador de la muerte de Piar, cuando manifiesta: Que logró excitar contra él la desconfianza e irritabilidad de Simón Bolívar, por medio de personas intermediarias, y por un encadenamiento de sucesos verdaderos o falsos.

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
Los impresores Mateo Gallagher y Jaime Lamb trajeron a Caracas en 1808, la imprenta donde se imprimió la Gaceta de Caracas. Al parecer, esa imprenta era la misma que el general Francisco Miranda abandonó en Trinidad, cuando el fracaso de su expedición de 1806

      Por inflexibles imposiciones de la lógica, Díaz, al proponerse disminuir la figura de Bolívar, lo fija en sus verdaderas proporciones. Lo llama cobarde, y sin embargo nos lo presenta cuando el espantable terremoto de Caracas, en una de las escenas donde aquel demostró su incontrastable valor: “Oí los alaridos de los que morían dentro del templo” ̶ dice; ̶ subí sobre las ruinas y entré en el recinto. Allí vi como cuarenta personas heridas o hechas pedazos o prontas a expirar. En lo más elevado de los escombros encontré a Don Simón Bolívar. me vio y me dirigió estas impías y extravagantes palabras: “Si se opone la naturaleza lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

     En los “Papeles de Bolívar” corre inserto un artículo que se encontró en borrador entre el archivo del Libertador, y que, seguramente, fue escrito como allí se dice, para darlo a la publicidad en el “Correo del Orinoco”, lo que nunca se efectuó. Se intitulaba: Conversación jocosa, natural y verdadera, del Hermano Juan Trimiño, de Caracas, con el caballero botado Juan Domingo Díaz Argote y Castro. Entre otras cosas, Trimiño dice a Díaz: “Yo no sé si V. es escritor ni lo que pueda ser. No obstante, eso me parece a mí que V. solo se engaña, hermano Díaz. Nadie hace caso de lo que V. habla ni escribe y todos lo ven como un solemne majadero. Dicen que V. por ganar gracias se ha hecho gracioso, desabrido y que más habría ganado con haber guardado silencio que llenando esa gazeta de que V. es redactor, de tanto cachivache, motriacas y motriaquitas. Dejando eso aparte, respóndame a esta pregunta. Me dicen que el otro día tuvo V. tanto miedo que por no haber encontrado en la Guayra un Bote en que embarcarse, se tiró V. a nadar y por poco llega a España: ¡ya se ha hecho V. muy valiente! . . .

     La colección más completa de la “Gazeta de Caracas” pertenece a Venezuela y se halla en el Museo Boliviano. Comienza desde el número primero y, con falta de algunos, llega hasta el 13 de junio de 1821”. [En la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional está completa la colección].

 

 FUENTE CONSULTADA

  • Machado, José Eustaquio. La Gazeta de Caracas. En: Boletín de la Biblioteca Nacional. Caracas, 1957
Miguel Cabrera orgullo del deporte nacional

Miguel Cabrera orgullo del deporte nacional

Miguel Cabrera orgullo del deporte nacional

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
Miguel Cabrera

     Considerado como uno de los mejores bateadores de la generación del nuevo milenio, el aragüeño Miguel Cabrera se consolidó en el tope de los mejores atletas venezolanos de todas las épocas, junto a los medallistas olímpicos Yulimar Rojas, Francisco “Morochito” Rodríguez, Rubén Limardo, el bolichero Amleto Monacelli y el pelotero Luis Aparicio, al ingresar al selecto grupo de bateadores que han conectado tres mil hits en las Grandes Ligas.

     En el primer inning del encuentro celebrado en el Comerica Park de Detroit, el sábado 23 de abril de 2022 (precisamente el día en que se cumplieron 83 años del debut de Alejandro “Patón” Carrasquel, pionero de los bigleaguers venezolanos) frente a lanzador carabobeño Antonio Senzatela, Cabrera disparó el ansiado incogible, emblemático en su carrera de veinte años en la pelota mayor. El Club de los 3.000 hits es algo súper exclusivo. En 151 años de beisbol de máxima categoría (de 1871 a 2022), sólo el 1.46% de los 22 mil 615 peloteros que han jugado hasta el 23 de abril, han alcanzado esa cantidad de indiscutibles.

     Con Cabrera son apenas 33 los integrantes, casi todos los miembros son o serán inquilinos del Salón de la Fama de Cooperstown a corto plazo. De la singular lista solamente siete exhiben habilidad y poder para alcanzar por lo menos 3 mil hits y un mínimo de quinientos jonrones: Hank Aaron (3.771/755), Willie Mays (3.293/660), Eddie Murray (3.255/504), el cubano Rafael Palmeiro (3.020/569), el dominicano Albert Pujols (3308/681) y ahora el propio Miguel (3002/502).

 

Notable Triplecoronado

     Con más de tres millares de indiscutibles, Cabrera también inscribió otra curiosa hazaña a su sobresaliente trayectoria. Se convirtió en una rara especie entre los apenas catorce artilleros que en la historia de las ligas mayores han ganado 16 veces la Triple Corona de bateo. Cabrera es el único Triplecoronado que exhibe promedio vitalicio de al menos .300, ha conectado como mínimo 500 cuadrangulares y es integrante del club de los 3.000 hits. 

     Otros ganadores de la Triple Corona como Nap Lajoie (1901), Ty Cobb (1967) y Cal Yastrzemski (1967), lo acompañan en la corta lista de los 3 millares de indiscutibles y con el average de .300, pero Cabrera es el único que en una campaña (2012) encabezó los departamentos de bateo con .330, jonrones con 44 y fletadas con 139, además de dejar promedio vitalicio superior a .300 y reunir al menos 500 cuadrangulares.

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
Miguel Cabrera

Trofeos a granel

     La vitrina de reconocimientos que ha acumulado Cabrera desde que inició su carrera en 2003 con los Marlins de Florida es inmensa.

     Entre otros galardones exhibe las placas de Jugador Más Valioso de la Liga Americana de 2012 y 2013, cuatro trofeos de campeón bate de la Liga Americana: 2011 (.344), 2012 (.330), 2013 (.348) y 2015 (.338), pergaminos como Jugador del Año en las Grandes Ligas en 2012 y 2013, los premios “Hank Aaron” de 2012 y 2013 y siete Bates de Plata:  dos en la Liga Nacional, 2005 y 2006 y cinco en la Liga Americana, (2010, 2012. 2013, 2015 y 2016). También se puede apreciar un anillo de campeón de la Serie Mundial con los Marlins de 2003.

Cronología del club de los 3.000

     El venezolano Miguel Cabrera hizo historia al convertirse en el bateador número 33 que consigue 3.000 hits en las Grandes Ligas. Su hazaña enloqueció a los seguidores del beisbol y es que su nombre ahora está a la par de los mejores de la historia.

Nombre

Fecha del hit tres mil

Edad

Juegos

Hits totales

Cap Anson

18.07.1897

45

N/D

3.011

Honus Wagner

09.06.1914

40

2.332

3.430

Nap Lajoie

27.09.1914

39

2.224

3.252

Ty Cobb

19.08.1921

34

2.135

4.189

Tris Speaker

17.05.1925

37

2.341

3.514

Eddie Collins

03.06.1925

38

2.505

3.315

Paul Waner

19.06.1942

39

2.314

3.152

Stan Musial

13.05.1958

37

2.301

3.630

Hank Aaron

17.05.1970

36

2.460

3.771

Willie Mays

18.07.1970

39

2.639

3.283

Roberto Clemente

30.09.1972

38

2.433

3.000

Al Kaline

24.09.1974

39

2.825

3.007

Pete Rose

05.05.1978

37

2.370

4.256

Lou Brock

13.08.1979

40

2.629

3.023

Cal Yastrzemski

12.09.1979

40

2.848

3.419

Rod Carew

04.08.1985

39

2.417

3.053

Robin Yount

09.09.1992

36

2.708

3.142

George Brett

30.09.1992

36

2.559

3.154

Dave Winfield

16.09.1993

41

2.840

3.110

Eddie Murray

30.06.1995

39

2.764

3.255

Paul Molitor

16.09.1996

40

2.411

3.319

Tony Gwynn

06.08.1999

39

2.284

3.141

Wade Boggs

07.08.1999

41

2.430

3.010

Cal Ripken Jr.

15.04.2000

39

2.800

3.184

Rickey Henderson

07.10.2001

42

2.979

2.979

Rafael Palmeiro

15.07.2005

40

2.809

3.020

Craig Biggio

28.06.2007

41

2.781

3.060

Derek Jeter

09.07.2011

37

2.365

3.465

Alex Rodríguez

16.09.2015

39

2.631

3.115

Ichiro Suzuki

07.08.2016

42

2.452

3.089

Adrian Beltré

30.07.2017

38

2.771

3.166

Albert Pujols

04.05.2018

38

2.607

3.301

Miguel Cabrera

23-04-2022

39

2.600

3.002

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