La tragedia de Tacoa

La tragedia de Tacoa

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La tragedia de Tacoa

En 1982 ocurrió el terrible incendio de la planta termoeléctrica “Ricardo Zuloaga” de Tacoa

     El pasado 19 de diciembre de 2020 se recordaron los 39 años del terrible incendio de la planta termoeléctrica “Ricardo Zuloaga” de Tacoa, en la localidad de Arrecife, entonces Departamento Vargas del Distrito Federal, en el cual perdieron la vida centenares de personas.

     Aquella mañana dominical el combustible ardiente que se desbordó tras la explosión de uno de los tanques (identificado con el número 9), avanzó cual lava de volcán por cuanto sendero cercano encontró, acabando a su paso con todo tipo de vida humana, animal y vegetal.

     Previamente (6:15 am) estalló el depósito número 8 cuando recibía 15 mil litros de combustible pesado (fuel oil) desde el barco tanquero “Murachí”, perteneciente a la flota de la empresa Maraven, anclado costa afuera.

     De acuerdo con el primer comunicado que dio a conocer la empresa Cadafe, “un error de operación provocó el primer estallido”. La acción del fuego arrasó con todas las personas que estaban cerca del tanque siniestrado: trabajadores, bomberos, policías, efectivos de la Guardia Nacional, personal de diarios y televisoras capitalinas y humildes viviendas que inexplicablemente permitieron construir en esa zona.

     Entre los profesionales de los medios de comunicación que llegaron primero al sitio del siniestro figuraron la reportera del diario Últimas Noticias, Miriam Morillo, junto con el fotoperiodista Román Rosales, la periodista enviada por Venezolana de Televisión, Canal 8, María Adela Russo, junto con su equipos de camarógrafos y asistentes, integrado por José Carrillo, Oscar Guerra y Oswaldo Silva; Carlos Moros y Salvatore Veneziano conformaban la dupla periodista-fotógrafo del diario El Universal y por el canal 2, RCTV, se encontraban el camarógrafo José Machado y el asistente Manuel Osorio.

     Pendientes de captar el mejor ángulo, los equipos reporteriles se acercaron demasiado al tanque que acababa de arder, sin percatarse que el depósito de al lado, totalmente lleno de combustible, estaba a punto de explotar. En total, fallecieron diez comunicadores sociales, según la lista de 160 víctimas que presentaron las autoridades en el informe de la que se considera la peor tragedia ocurrida en La Guaira antes del deslave de diciembre del año 1999.

     Ernesto Estévez sobrevivió a esta tragedia. Formaba parte del Grupo Rescate Venezuela (GRV). Junto con sus compañeros Edgar Palacios, Frank Suárez y Carlos Antolín se trasladaron desde la sede de la institución en Los Palos Grandes, Caracas, al litoral para prestar apoyo. Sus tres compañeros desaparecieron.

     En la última edición de la revista Bohemia de ese año, Estévez contó la experiencia que vivió aquel aciago domingo19 de diciembre de 1982:

     «Llegamos al cruce de la carretera que sigue a Carayaca y la que baja hacia Arrecife y Tacoa. Ya la Guardia Nacional tiene montada una alcabala pero al ver que se trata de una ambulancia nos deja pasar sin inconvenientes.

     Bajamos por la carretera hacia Tacoa. Ya cerca del lugar del incendio, pasamos frente a varios camiones de bomberos y otros vehículos de emergencia. Veo una unidad del CRE (organización voluntaria para-bomberil) y algunos vehículos de medios de comunicación. Seguimos hasta un cruce, antes de llegar abajo del todo, y que a mano derecha (este) permite llegar a la playa por una bajada bastante pronunciada. En el cruce hay buen espacio para estacionar la camioneta, hay árboles que le dan sombra y estamos relativamente cerca de la escena. Conversamos y acordamos dejar todo el equipo dentro del vehículo mientras reconocemos el área y nos ponemos a la orden de las autoridades presentes para definir lo que podemos hacer.

     Por norma interna del GRV, para garantizar la seguridad del vehículo y el equipo, instituimos que siempre alguien debe quedarse con la camioneta. Así que por haber sido el chofer, me ofrezco. 

La gigantesca columna de humo negro indicaba la magnitud del incendio

     Edgar, Carlos y Frank suben por una pequeña carretera de tierra, justo al lado del Tanque Nro. 9, hacia donde solo se ve el humo, ya bastante gris claro. Los sigo un rato con la vista y les hago un ademán. Los pierdo de vista cuando pasan al otro lado de la ladera. Debe ser muy cerca de las 12:30 p.m.

     Busco la mejor vista desde el borde del cruce. Veo hacia arriba la columna de humo que sale desde el otro lado de la ladera, hacia abajo la playa y la Planta de Tacoa. Al frente, nuestra camioneta bajo la sombra.

     Mientras observo y espero, llega un helicóptero Bell Ranger de la Policía Metropolitana (PM). Luego de hacer un corto círculo aterriza en la playa, al lado oeste de la Planta y apaga la turbina. En poco tiempo pasa ante mí un Ford Zephir blanco con placas de la PM que sube desde Arrecifes. Identificó al Cap. Díaz Santamaría (piloto del helicóptero) como uno de los ocupantes del carro.  

     Unos minutos después la columna de humo comienza a crecer, tornarse más oscura, densa y llena de llamas. Siento que la radiación comienza a calentar mis brazos y cara. Ya es inaguantable. Cruzo rápidamente la calle y me protejo con el muro de una de las casas que está un poquito más abajo. No entiendo qué está pasando pero el calor y el ruido se incrementan notablemente. No escucho ninguna explosión, solo un intenso ruido. 

     Agachado y detrás del muro no veo lo que pasa arriba, así que de alguna manera me asomo, tengo que ver qué pasa. Con horror veo como viene descendiendo por la pendiente y hacia mí una capa de líquido negro ardiendo. Parece como una erupción, una película de desastres.

     Las casas que están más arriba ya están envueltas en llamas. Rápidamente y sin dudar opto por correr carretera abajo, hacia la playa. Presiento que detrás de mí viene bajando el líquido hirviente. Pienso en la camioneta y me da mucha rabia. Si hubiera estado más cerca de ella tal vez pudiera haberla salvado.

     La calle por donde corro termina en unas casitas que están muy cerca de la playa. En ellas hay todavía mujeres, niños y hombres. Les grito que corran, que dejen todo, que corran hacia el extremo este de la playa. La gente presiente que algo malo está pasando pero están nerviosos. Algunos tratan de entrar todos en un pequeño carro rojo. Les ordeno que lo dejen y se vayan al otro lado de la playa. Un pequeño hilo de petróleo corre por el medio de la calle de tierra. 

     El petróleo ardiente que escurre por la ladera, donde yo estaba, llega a la playa. Avanza lentamente por la arena pero con llamas intensas. Finalmente alcanza el helicóptero y lo engulle. Las llamas llegan a quemar un par de peñeros que están anclados cerca de la orilla.

     Varias de las personas que están en la playa corren hacia el malecón que está del lado este de la planta.  Llegan hasta el final y varios, por el desespero, se lanzan al mar para nadar hasta el otro lado de la pequeña bahía. Algunos hombres se cansan en la mitad y piden auxilio. Gritan que se están ahogando.

     Luego de orientar a las personas de las casas, trato de ayudar a los que están en el agua. No hay tiempo para quitarse todo el uniforme. Me meto al mar y entre gritos de consternación de la gente, me quito el chaquetón amarillo -no quiero arriesgarme a que se agarren directamente a mi cuerpo y me hundan por desesperación- y entonces arrastro a tres para que lleguen a salvo a la orilla.

     Luego de ayudar a los que estaban en el mar, me voy hasta el malecón a calmar a los que todavía están ahí. Ya el petróleo no tiene llamas y junto con algunos bomberos los evacuamos hacia el lado seguro de la playa. No he dejado de pensar en mis compañeros. Regreso a la zona de las casitas, subo por entre casas y la montaña hasta la carretera principal.

     Llego al pie del «Castillo» que queda cerca de los depósitos de combustible pero que no ha sido alcanzado por la «erupción». Hay muchos bomberos, ambulancias y guardias que llegan desde la vía de Carayaca. Con ellos bajo hasta donde el baño de petróleo lo permite y luego de que apagan un poco las llamas, veo la destrucción y los vehículos calcinados que ha dejado el evento. Un tramo de carretera por donde habíamos pasado poco tiempo atrás con la camioneta del GRV.

     Busco en medio de toda la gente a mis compañeros, sigo buscando a ver si veo algún chaquetón amarillo –color de nuestro uniforme-. No los veo y presiento lo peor. La destrucción es bárbara. Bordeo la zona quemada pendiente arriba, paso por medio de los jardines de las casas. Subo hasta una terraza donde están unos tanques verdes y veo un camión de bomberos quemado desde adelante hacia atrás. Me asomo al borde del terraplén y veo una escalera que conduce a otros tanques que están más abajo. Todo está negro. Puedo apreciar los cuerpos quemados de siete personas que posiblemente trataron de subir por la escalera. No les dio tiempo. Pienso que si así quedaron estas personas, que estaban más lejos del tanque que vomitó su contenido, los que estaban más cerca deben estar muertos. Empiezo a perder las esperanzas de encontrar con vida a Carlos, Frank y Edgar.

Decenas de bomberos fallecieron en la tragedia de Tacoa

     Bajo de nuevo a la carretera principal, quiero llegar hasta donde los vi por última vez. Siguen llegando bomberos, policías, guardias, gente; pero es imposible entrar a la zona bañada de petróleo. Todos quieren hacer algo pero nadie sabe bien qué hacer. De repente alguien indica que otro tanque está a punto de explotar y se produce una estampida general. La gente y los vehículos corren carretera arriba. Dudo unos segundos y los busco en medio del gentío pero me resigno. Asumo que no sobrevivieron. Salto dentro de un Jeep blanco de los bomberos del Distrito Federal y llego hasta el cruce de la carretera que va hacia Carayaca y la que baja a Arrecife, Tacoa.

     En ese sitio se van concentrando la gente y la ayuda que llega. Se monta un centro de operaciones. Me encuentro a Manuel Santana, oficial de los Bomberos del Dtto. Federal y amigo. Aprovecho que tiene radio HF en su vehículo y le pido que llame al GRV, a través de DC, indicando que yo estoy bien y que los demás no aparecen. Me quedo ahí, esperando y viendo Tacoa desde lejos. Me encuentro a un miembro del Grupo de Rescate Vargas.

     A eso de las 6:00 p.m., alguien informa por radio que un helicóptero se cayó en Camurí Chico. Santana me pide que vaya hasta allá por conocer del asunto. Con un poco de desagrado me monto en una pick-up del Cuerpo de Transmisiones y Emergencia (CTE) y me voy. Llegamos a Camurí y luego de dar algunas vueltas y preguntar nos damos cuenta que resulta ser una falsa alarma.  De regreso nos detenemos en el cuartel de los Bomberos Aeronáuticos en Maiquetía.  Aprovecho que hay teléfono y llamo al GRV. Hablo con Gonzalo Núñez, le ratifico que estoy bien pero que no sé nada de los otros tres, que sospecho que fallecieron. A las 7:00 p.m. regreso al cruce de la carretera de Carayaca en compañía de Luís Díaz Curvelo, el Tte. López del Grupo 10 (FAV) y un bombero aeronáutico. Llevamos varias bolsas para cadáveres.

     Al llegar al cruce me encuentro a Blas González y Andrés Fernández (miembros del GRV) que habían bajado desde Caracas y nos estaban buscando. Les cuento lo ocurrido y junto a George Simon y Gerardo Della Fera, también miembros del GRV, salimos hacia un hospital de campaña que la Cruz Roja había instalado en Mamo. Preguntamos si han visto o atendido a alguien del GRV. No están. Salimos entonces hacia Caracas.

     Llego al GRV y en una reunión donde estaban bastantes miembros, cuento los detalles de lo sucedido y transmito mis conjeturas. Están preparando el plan a seguir. Creo que son cerca de las 10:00 p.m. cuando llego a mi casa. Ya mi familia sabe parte de la información. Yo me acuesto con mucha rabia y la triste sensación de que por alguna razón no fui uno de los elegidos. Los siguientes días son muy, muy duros».

El arbitraje para solucionar conflictos en la industria de la moda

El arbitraje para solucionar conflictos en la industria de la moda

El arbitraje para solucionar conflictos en la industria de la moda

     La mediación y el arbitraje son medios alternativos de resolución de conflictos que brindan a industrias, como la de la moda, herramientas para dirimir las controversias que puedan surgir en torno a las marcas, acuerdos o relaciones comerciales que se generan entre los diseñadores y terceros.  

     “Arbitraje en la Industria de la Moda” fue una videoconferencia realizada por el Centro de Arbitraje de la Cámara de Caracas. El Dr. Leonardo Palacios, presidente de nuestra institución, expresó que es un reto impulsar y dar a conocer el arbitraje y los demás medios de resolución de conflicto, como parte del sistema judicial. “En la cámara estamos orgullosos de nuestro Centro de Arbitraje, pionero en el país, reconocido a nivel internacional por su importante labor”.          

     La actividad fue presentada por la Dra. Diana Trías Bertorelli, Directora Ejecutiva del CACC, y moderada por la Dra. Euribel Canino, Subdirectora del Centro. 

     En el  encuentro sobre el arbitraje en el mundo de la moda, Nabel Martins, joven diseñadora venezolana, relató que cuando emprendió su carrera, además del proceso creativo, asumió el desafío de estructurar su empresa, comenzando por el registro de su marca. Junto a cada paso creativo ha manejado distintos procesos con personas relacionadas con su negocio, estableciendo acuerdos, que requieren información actualizada y un marco legal. “Como diseñadores tenemos que buscar orientación, porque un mal paso puede perjudicar el recorrido y el gran sueño que tenemos”. 

     En su exposición “Las marcas en el mundo de la mora, crearon, protección y desarrollo” la Dra. Jacqueline Moreau Aymard, socia fundadora de Moreau González & Asociados (MGA) y especialista en propiedad intelectual, habló de la clasificación de las marcas y de la importancia de protegerlas desde el principio, recomendando “protejan sus derechos intelectuales para poder defenderlos”.  Ofreció una serie de recomendaciones que van desde la selección de nombres atractivos hasta la optimización de registro del portafolio de marcas que el creador piense puede desarrollar. 

     El Dr. stor González Escobar, socio de GR LEX AMERICAS y especialista en propiedad intelectual, presentó la aplicación de los mecanismos alternativos de resolución de conflictos, esencialmente la mediación y arbitraje, como la respuesta idónea enfrentar las disputas locales, regionales o internacionales, que puedan surgir en las relaciones contractuales, como por ejemplo la fabricación de piezas a través de terceros, en las campañas de mercadeo o en la contratación de influencers. 

     La Dra. Trías invito a visitar la página https://arbitrajeccc.org/ para conocer las cláusulas arbitrales y los casos en que pueden ser aplicadas en la amplia cantidad de relaciones contractuales que se entretejen en la industria de la moda.

Presidente de la Cámara de Caracas exige respuestas a la necesidad urgente de un plan de vacunación masiva

Presidente de la Cámara de Caracas exige respuestas a la necesidad urgente de un plan de vacunación masiva

Presidente de la Cámara de Caracas exige respuestas a la necesidad urgente de un plan de vacunación masiva

     Las cifras oficiales de COVID-19 muestran un incremento de casos que debe llevar a los distintos sectores del país a presionar por respuestas rápidas sobre un plan de vacunación que no privilegie a un grupo de la población. Ese es el llamado que hace Leonardo Palacios, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas, a todos quienes tengan responsabilidades de representación de la sociedad venezolana “son necesarias acciones urgentes, para exigir una vacunación masiva. Hay que lograr que el gobierno entienda, acepte, propuestas como la de Fedecámaras, que es transparente, organizada, no politizada, institucional y sobre todo con la vocación y la propuesta de concertar, con los sectores institucionales, multilaterales y nacionales, para lograr parte del paliativo que representa esa primera etapa de vacunación”.

     Cuando la pandemia está haciendo estragos, Palacios pide no quedarse de brazos cruzados esperando los efectos negativos de una pandemia expansiva, y ejercer presión institucional para conocer qué pasa con el proyecto de vacunación, para que haya vacunas para todos, para aliviar el duelo, el pesimismo e incertidumbre del ciudadano por no tener acceso a la inmunización.

     “Estamos hablando de institucionalidad, estamos hablando de espacios donde cada quien desde su responsabilidad asuma las riendas de lo que corresponde. Al Gobierno le corresponde gestionar el interés público, gestionar el bloque de competencias que constitucional y legalmente le ha sido asignado, al gobierno le corresponde actuar conforme a un principio de transparencia, responsabilidad y protección de los derechos humanos. Está demostrado que el Gobierno no está actuando responsablemente en función a la protección de los derechos humanos, especialmente el de la salud”.

     El presidente de la Cámara de Caracas reitera que el sector privado monolíticamente tiene disposición de ayudar a enfrentar este grave problema de salud pública, como lo ha hecho con las exigencias propias de la pandemia, aplicando protocolos de bioseguridad, protegiendo a trabajadores, clientes y usuarios de contagios, sin reciprocidad por parte del gobierno, sin medidas empáticas a favor del empresariado.

     El llamado al gobierno que hace el representante gremial es por la protección de la población con un plan de inmunización y por una compresión de la crisis que vive el empresariado, agravada por la pandemia.

Consecomercio se prepara para un nuevo ciclo de gestión democrática y participativa

Consecomercio se prepara para un nuevo ciclo de gestión democrática y participativa

Consecomercio se prepara para un nuevo ciclo de gestión democrática y participativa

Por: Marian Carmona

     El presidente del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), Felipe Capozzolo, indicó que la organización está cumpliendo un siglo de gestión participativa, por lo que aseguró que es necesario renovar fuerzas y avanzar hacia la soluciones.

     El gremialista señaló que es momento de avanzar porque la tarea es «dura» y el camino sigue siendo largo y requiere de mucha participación y diálogo.

     «La institución es el espacio plural por excelencia en el que todos debemos hacer vida y participar para garantizar un futuro estable en el que la inclusión sea una regla permanente»

     Capozzolo mencionó que el diálogo debe ser como una política de Estado que se debe seguir con frecuencia y determinación para mejorar los conflictos dentro de la nación.

     «Este debe ir acompañado de presión y argumentación en función de resultados, y esa es la ventada que está dejando este ciclo gremial de dos años que está culminando en Consecomercio»

     De acuerdo con el empresario, la institución debe seguir haciendo seguimiento y presión a todos los temas políticos y económicos que se generen en el país con la finalidad de proponer resultados o posibles soluciones para todas las partes, en conjunto.

     «Cuando una sociedad elige el diálogo para avanzar y transitar el camino abre una perspectiva donde este por sí mismo pasa a ser una herramienta para resolver los graves problemas que se desnudan al momento de conversar»

     En este sentido, el gremialista sostuvo que la transición a la democracia genera nuevas ventanas y es por eso tan importante para una sociedad avanzar en el diálogo y la armonía, componiendo las instituciones y resolviendo los problemas de fondo.

     Capozzolo también dijo que como sociedad debemos comenzar a entender los niveles de presión a los que se puede llegar permisivamente, generar costo político ante el retraso que puedan tener las autoridades para dar un paso al frente ante las soluciones y propuestas.

     «Estamos ante una sociedad que enfrenta una recesión económica del 80% o más de todo lo que ha perdido»

Mujeres en el Arbitraje

Mujeres en el Arbitraje

Mujeres en el Arbitraje

     Con el evento “MUJERES EN EL ARBITRAJE” realizado el 25 de marzo, el Centro de Arbitraje de la Cámara de Caracas (CACC), se unió al reconocimiento de la mujer con ocasión   de celebrarse el mes internacional de la Mujer. La actividad, moderada por Diana Trías Bertorelli, Directora Ejecutiva del CACC, permitió poner en contexto el rol de la mujer en la justicia arbitral y más importante aún dejó planteado los retos de cómo lograr que cada vez haya más árbitras y que aumente su escogencia para encabezar procesos ante tribunales arbitrales.

     Cecilia Sosa Gómez, Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales de Venezuela e integrante de la lista de árbitros del CACC, está convencida de que la igualdad de la mujer se siembra en la educación y en el desarrollo de su liberad como persona, en el conocimiento de sus derechos y en la aspiración de lo que quiere ella proyectar hacia el futuro.  Enumeró un conjunto de cualidades del género femenino que sumado a la preparación, capacidad y conocimiento de la materia a arbitrar, pueden resaltarse para promover la escogencia de la mujer árbitro frente a procesos de resolución de conflictos, que estadísticamente es baja en comparación con el hombre árbitro. Hizo un llamado a las abogadas en Venezuela para que se interesen en el arbitraje, que es una herramienta fundamental de justicia.

     Catalina Hoyos Jiménez, árbitra de la Cámara de Comercio de Bogotá, Colombia; árbitro de CACC y socia de la firma Godoy&Hoyos, coincidió en que hay un rezago en la lista de mujeres árbitro, cuando son sorteadas o nombradas por las partes, y presentó cifras que demuestran a nivel mundial, que la participación de mujeres en tribunales arbitrales no supera el 16 por ciento. Considera que muy importante el papel de los centros arbitrales en el desarrollo y desempeño de la mujer, para darle visibilidad, preparación y promoción a su nombramiento por en los procesos de resolución de conflictos. Indicó que “El papel de la mujer en la sociedad no es solo un tema de equidad, de igualdad, es un tema de sostenibilidad, de crecimiento económico, de que las sociedades puedan servirse de lo mejor que tienen la mujer y el hombre”.

     Para Verónica Sandler, representante de Jóvenes Árbitros de la CCI para América  Latina, la mujer logró ser admitida en el mundo del arbitraje. Sin embargo, ahora la cuestión es cómo generar su visibilidad, cómo mostrar sus méritos y valores.  En ese sentido expresó que “Si no nos mostramos evidentemente no nos vamos a conocer… y una vez que nos conocemos no nos para nadie”. Cree en los beneficios de la diversidad en los equipos de trabajo, en la interacción y complemento entre hombres y mujeres en espacios comunes, “para lograr lo que todos queremos que es que el arbitraje siga funcionando como un método eficiente para dar un servicio de justicia, para todos los ciudadanos, todos los usuarios, de manera completa, rápida”. Invitó a conocer el trabajo que hace Women Way in Arbitration Latam, WWA, institución de la cual es fundadora.

     Diana Trías Bertorelli ratificó el compromiso del Centro de Arbitraje de la Cámara de Caracas de ser vitrina de todas las cualidades de la mujer en el mundo arbitral. Y en lo que se refiere al aporte del CACC en la formación de profesionales especializados en arbitraje, anunció que en el Programa de Estudios Avanzados en Arbitraje (PREAA) que el CACC dicta en convenio con la Universidad Monteávila y el   CIERC cuya segunda cohorte iniciará el mes de abril del año en curso, no solo aumentó considerablemente el número de estudiantes si admitidos sino que hay preponderancia de mujeres. 

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