Boletín – Volumen 90

Boletín – Volumen 90

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Boletín – Volumen 90

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     Para la edición correspondiente a mayo 1 de 1921 se publicó una crónica estructurada por Manuel Sánchez y cuyo título fue “Las fiestas de la inauguración de la estatua del Libertador” (Pp. 1039-1040). Su autor comenzó con la siguiente aserción: “Lo acontecido en Nueva York fue insólito, indescriptible”. De este modo comenzó a describir el acto donde se erigió una efigie representativa de la figura y acciones de Simón Bolívar. Luego pasa a describir el recibimiento de las autoridades de la ciudad, así como otros actos relacionados con la recepción de los invitados.

     En la página 1040 se agregó una brevísima nota en que se recordaba la realización de una nueva asamblea de la Cámara de Comercio de Caracas para elegir los funcionarios de la Cámara Activa. De la página 1040 a la 1041 se publicó “Situación mercantil”. En ésta se rememoró la crisis mercantil que continuaba en el mundo. En lo referente a la situación del país se informó que algunos comerciantes, en el interior, habían tenido que cesar en sus actividades, sin embargo, gracias a información proveniente del Banco de Venezuela varios comerciantes habían cancelado sus deudas. 

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     En las páginas 1042 y 1043 se agregaron sendos cuadros con cifras relacionadas con el comercio cafetero. Entre las páginas 1044 y 1046 se incluyeron algunos apartes “Del boletín de National City Bank of New York”. Entre los aspectos destacados se encuentran que la raíz del mal económico mundial se debía a la falta de cooperación entre los factores productivos, el tenue movimiento de los créditos, la inflación persistente, la baja tasa de consumo, el alto costo de la plata que llevó a acuñar monedas de níquel y la propuesta Ter Meulen inglesa, la cual proponía que los gobiernos de Europa continental se hicieran responsables de las compras efectuadas por sus ciudadanos con la emisión de bonos públicos.

     Desde la página 1046 a la 1048 se publicó “Necesidades de un porvenir inmediato”, en que se dieron a conocer dos cartas redactadas por venezolanos en el exterior. En ambas se insistía en la necesidad de crear condiciones industriales para que el país se pudiera abastecer y no depender de bienes de consumo provenientes de Europa. Luego en “Informe relativo al Distrito Silva del Estado Falcón” (Pp. 1048-1050) un comerciante de Tucacas, Félix Aune, ofreció algunos aspectos relacionados con el comercio en esta localidad falconiana.

     En la página 1050 se insertó “Noticia comercial e industrial relativa al Estado Apure” (P. 1050), suscrita por el gobernador Hernán Febres Cordero. En esta nota afirmó la existencia de una vida comercial “floreciente”, no así respecto a las actividades industriales. Le sigue “Datos relativos al Estado Trujillo” (Pp. 1050-1051) firmada por Abel Cañizales, quien agregó que este estado andino contaba con privilegios naturales y que en su suelo prosperaban el trigo, las arvejas, papas, cultivos de café y caña de azúcar, así como ganadería de gran variedad. En la página 1051 se incluyó “Nota sobre las riquezas de Guayana” donde se ponderó las riquezas naturales y actividades agropecuarias, aunque para ese momento era presa de la crisis producida por la Primera Guerra.

     “Dique de Petaquire” fue incluido en la página 1051 donde los encargados de su construcción ofrecían pormenores acerca de esta obra. En la página 1052 le siguen “Opinión acerca del mercado francés para café” y “Cotizaciones del café en Nueva York”. De la página 1053 a 1054 aparece otro escrito denominado “A propósito de la pluma de garza” (Pp. 1053-1054) reduplicado de una revista londinense en que se informaba la necesidad de normar esta actividad para que no desapareciera. Entre las páginas 1054 y 1056 se publicó “Algunas ideas del licenciado Aranda” donde se exponen opiniones presentadas por el licenciado Francisco Aranda en 1842 y 1857 a las autoridades competentes en proporción con la población y vías de comunicación, “base indispensable de progreso”.

     “Circulación y cambios. Conclusiones de la Conferencia de Bruselas” (Pp. 1056-1058), se trata de un informe emanado de la Comisión de Circulación y Cambios dirigida a la Liga de Naciones, en que se expusieron cuestiones relacionadas con la crisis económica y distintas propuestas para su superación. Por otro lado, de una traducción de una publicación francesa se dio a conocer “Sobre los verdaderos peligros del inflacionismo” (Pp. 1058-1061) en el que se señaló que debería imponerse el sentido común y la colaboración para salir de la penosa situación en la que se encontraba el intercambio comercial a escala universal. En otra nota se ponderó positivamente a “American Bank note Company” (Pp. 1061-1063) fundado en 1795 y que gozaba de gran reconocimiento en el mundo entero.

     Por medio de un colaborador del Boletín se dio a conocer “Una carta del Ecuador” (P. 1063), firmada por un funcionario del Banco hispanoamericano, asentado en Manta, Ecuador, el señor Manuel Chávez señaló que la situación comercial y financiera venezolana era muy parecida a la ecuatoriana, cuestión que corroboró con la lectura del Boletín editado por la Cámara de Caracas. Le siguen “Revista del mercado de Puerto Cabello” y “La pesca de perlas y de peces en la isla de Margarita”.

     Un pequeño escrito ocupa las páginas 1067 y 1068 titulado “Prolongación del ferrocarril Bolívar” en que se informa que sus administradores estudiaban “seriamente la prolongación de la vía férrea desde Barquisimeto hasta El Tocuyo”. Entre las páginas 1068 y 1069 aparecen dos cuadros “Café recibido en el Puerto de Maracaibo en el mes de marzo de 1921”, “Café exportado por el puerto de Maracaibo en el mes de marzo de 1921” y “Tipos de cambio en Caracas sobre el exterior en abril de 1921”.

     Cierran la edición “Perspectiva de los cambios” (P.1069) cuyo contenido guarda relación con las posibilidades de exportación comercial de los países suramericanos a Norteamérica, y “Movimiento de valores públicos en la Bolsa de Caracas y en la de Maracaibo durante el mes de abril de 1921”.

Más boletines

Boletín – Volumen 85

La crisis actual

Boletín – Volumen 145

El movimiento mercantil en noviembre fue variable.

Boletín – Volumen 172

Durante el mes de febrero llegaron a la plaza algunos clientes del interior y dieron un poco de movimiento a los negocios.

Boletín – Volumen 89

Boletín – Volumen 89

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Boletín – Volumen 89

Sinopsis

Por: Dr. Jorge Bracho

     La edición del primero de abril de 1921 comenzó, en su página 1013, con “La situación actual” donde se informó que la realidad comercial y mercantil reseñada en boletines anteriores no había variado. Asimismo, se incluyó “Acerca del Comité de arbitraje y la lista de arbitradores de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos de América” (Pp. 1013-1014). Le sigue “Revista mensual de negocios” (Pp. 1014-1015) tomado de una publicación de Nueva York en que se informó la continuación poco fluida de los intercambios comerciales, a excepción de necesidades inmediatas e imperiosas. Aunque, se expresó que se esperaba la normalización debido a que las ventas al detal se estaban equilibrando con los precios al mayor.

     De la página 1015 a la 1016 se publicó “Noticias sobre la situación mercantil en Inglaterra”. En este apartado se informó que el contexto económico en este país tendía a mejorar, gracias a la eliminación de algunos impuestos que trababan los negocios, entre otros los porcentajes en las tasas de interés. Le sigue “Examen del mercado para café, cacao y cueros” (Pp. 1016-1017). 

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     En el mismo se indicó que para el café no había mayores riesgos. En lo que se refiere al cacao se indicó que el mercado era crítico, mientras que con el cuero los pronósticos remitían al deterioro cada vez mayor de sus precios.

     De seguida, se dio a conocer “A propósito del puerto internacional propuesto por el señor ministro de Hacienda en la Memoria del año de 1919”. El encargado de su redacción fue H. Pérez Dupuy, quien aseveró que la construcción de un moderno puerto era posible y que estaba en manos del gobierno. Según el autor, Venezuela contaba con recursos como el carbón y el petróleo indispensables como combustible para extender la flota de buques.

     En la página 1018 apareció “Información comercial e industrial sobre Mérida”, estructurada por el comerciante merideño Pío Nono Picón. Entre las consideraciones por él vertidas estuvo la cercanía con la estación del ferrocarril de Santa Bárbara del Zulia por medio del cual se trasladaban mercaderías hacia Maracaibo, en especial café. También hizo referencia a los cultivos de caña de azúcar y de trigo en tierras altas, así como que los agricultores hicieron uso racional de los préstamos recibidos.

     Entre las páginas 1018 y 1021 se publicó “El licenciado Francisco Aranda”. Se trata de un acápite del libro Tiempo perdido del marqués de Rojas en el que éste destacó tres aspectos de su vida, como lo fueron la de jurisconsulto, hacendista y escritor de cuestiones políticas. Le sigue “Exportaciones para Holanda” (Pp.1021-1022) en que se escribió que grandes cantidades de productos para exportar se encontraban depositados sin vender en los puertos. Sin embargo, desde Holanda se ofrecían mediadores para colocar mercancía en los Países Bajos y Alemania, entre otros.

     De la página 1022 a la 1024 se publicó “Del informe del Banco de Venezuela” adonde se muestran datos del segundo semestre de 1920 con cifras y cuadros. El “Convenio celebrado entre la nación y la Corporación del Puerto de La Guaira” apareció entre las páginas 1024 y 1025.

     En “Cámara de Comercio Internacional” (Pp. 1025-1026) se reseñó una nota recibida del secretario general de la Cámara de Comercio Internacional. En ella se informó la creación de este organismo para facilitar el comercio y colaborar con la concordia de los países miembros. A continuación, en “El puerto de Baltimore” (P. 1026) G. W. Worsham, resaltó algunas características del segundo importante puerto de Estados Unidos. En otra breve nota, “El mercado azucarero” (Pp. 1026-1027) informó sobre las negociaciones respecto al azúcar cubana.

     Entre las páginas 1027 y 1028 se insertó “Condiciones y perspectivas de la agricultura italiana” en el que se presentan un conjunto de datos relacionados con la leve mejoría de las actividades agrícolas en 1920 atinente a las del año anterior. Respecto a la recepción de catorce volúmenes (1920-1921) de los registros comerciales e industriales de British Standard Exporter se informó en “The British Standard Exporter” (P. 1028). Luego se dio a conocer la visita de un técnico quien vino a ofrecer la aplicación de colores de anilina cuya utilidad sería para la tintura de telas, jabones y sombreros en “Un viajero técnico” (P. 1028).

     En las páginas finales fue colocada “Sección de Correspondencia” que ofreció información acerca de fabricantes y comerciantes de Ottawa, Nueva York, Jacksonville y Bremen, donde requerían representantes en Venezuela. Se agregó “Cuadros demostrativos de fundos agropecuarios existentes en el estado Miranda” (P. 1029), “Revista del mercado de Puerto Cabello” (Pp.1030-1033), “La cruz roja venezolana” (Pp. 1033-1034), “Cuadro que manifiesta el estado de la deuda de Venezuela en 31 de diciembre de 1920” (Pp. 1033-1035), “Noticias” relacionadas con la producción de petróleo y la deuda, presupuesto y cambio en Alemania” (P. 1035), un cuadro “Tipos de cambio en Caracas sobre el exterior en marzo de 1921”, una petición a comerciantes de Valencia a que se constituyeran en una Cámara de Comercio (P. 1036), dos cuadros referidos a la recepción y posterior exportación de café desde el puerto de Maracaibo (P. 1036) y “Movimiento de valores públicos en la Bolsa de Caracas y en la de Maracaibo durante el mes de marzo de 1921” (P. 1021).

Más boletines

Boletín – Volumen 122

Para esta edición correspondiente al primero de enero de 1924 sus editores presentaron una salutación por el nuevo año que recién iniciaba.

Boletín – Volumen 71

A partir de este número 71 se comenzó a presentar un ilustrativo artículo acerca de la minería, explotación y sus proyecciones en Venezuela, el cual seguiría apareciendo en ediciones posteriores.

Boletín – Volumen 166

Los negocios de agosto han estado a la par de los meses transcurridos, con tendencia pronunciada a la paralización.

Fundadores del deporte hípico en Caracas

Fundadores del deporte hípico en Caracas

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
Gustavo J. Sanabria fue el de la idea de construir el Hipódromo de Sabana Grande, en la Caracas de 1896. Más tarde, en 1908, impulsó la realización del Hipódromo El Paraíso.

     “Para hablar de los hipódromos de Caracas, comencemos por recordar a don Gustavo Sanabria, el entusiasta y decidido precursor de su formación en la Sultana del Ávila.

      El primer hipódromo de Venezuela, propiamente dicho, se estableció en el año 1896 en los terrenos que hoy ocupa Las Delicias de Sabana Grande. La idea de construirlo fue de iniciativa privada de varios entusiastas del turf que presidió don Gustavo J. Sanabria. Él prestó el mayor apoyo moral y material al proyecto y en su empresa se vio acompañado de Francisco Sucre, John Boulton, Charles Rohl, Harry Ganteaume, F. L. Pantin, Eduardo Montaubán, Octavio y Alejandro Escobar Vargas, Felipe Toledo, doctor Elías Rodríguez, Manuel Lander Gallegos, doctor Luis Landaeta y el pintor Arturo Michelena. Muchos nombres, sin quererlo, se escapan a nuestra memoria. Pero fueron los pioneros de un deporte que hoy no debemos llamar de los reyes, sino de todos los estratos sociales que han contribuido para que nuestra hípica alcanzase la jerarquía que para ella soñaron sus precursores en el final del medio siglo pasado. Para aquella época era presidente de la República el general Joaquín Crespo. Como buen llanero, tenía pasión por los caballos y prestó su resuelto apoyo para la nueva empresa. De sus hatos en el llano trajo los mejores caballos para actuar en carreras.

     Luego se importaron los primeros purasangres que tuvimos. Entre ellos recordamos a Fascalli, Dickund, la recordada yegua Calixta,y el caballo Monroe, el primero que produjo caballos de carrera criollos y de cuyos descendientes no recordamos sino a la gran yegua Simpatía. Entonces corrían caballos criollos, Vencedor, del general Crespo; Sangría, Párate Bueno y el famoso Borinquen, ganador de treintidós [sic] carreras consecutivas y que siempre fue conducido por el gentleman ridder Harry Cadenas.

      Conviene, a propósito, recordar una anécdota de entonces. El jinete oficial del general Crespo, un señor de apellido Noble, de nacionalidad norteamericana, enfermó violentamente. Una hora antes del match que sostendrían Rompelínea y Vencedor, del general Crespo el último, éste se quejaba de no tener un jinete de confianza que montase a su caballo. Un señor de apellido González, de la mayor confianza de Crespo y por lo tanto jefe de sus edecanes, y que pesaba 70 kilos y usaba una larga barba al estilo de la época, se ofreció para hacerlo. El general Crespo aceptó la gentileza de su amigo. Pero el jinete advirtió que, como llanero, lo haría en silla de montar y no en silla de carrera. Tal circunstancia hacía que el caballo corriera con 78 kilos. Con todo y ello, Vencedor derrotó a Rompelínea ante el asombro de la “muchedumbre” que poblaba el hipódromo de Sabana Grande.

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
El presidente de la República, Joaquín Crespo, como buen llanero, tenía pasión por los caballos y prestó su resuelto apoyo para construcción del Hipódromo de Sabana Grande. De sus hatos en el llano trajo los mejores caballos para actuar en carreras

     Don Gustavo Sanabria era, para el año de 1907, Gobernador Civil y Militar del Distrito Federal. Para celebrar el establecimiento o inauguración del servicio de tranvías eléctricos, se propuso trasladar a El Paraíso el hipódromo de Sabana Grande. El presidente de la República era entonces el general Cipriano Castro, y se mostraba en desacuerdo con tal medida por cuanto temía que ella afectara mucho a las rentas municipales. Don Gustavo Sanabria lo convenció y le dijo que el hipódromo era una propiedad privada, que por lo tanto no afectaría a las rentas, y logró así su propósito. Convencido Castro, se procedió a trasladar las tribunas, que habían sido importadas de Inglaterra y son las mismas que luego se instalaron en el Hipódromo Nacional. Todos los gastos de instalación fueron costeados por don Gustavo Sanabria. Es él, pues, el fundador del Hipódromo Nacional de El Paraíso. 

     Siendo todavía don Gustavo Sanabria gobernador de Caracas y funcionando ya el Hipódromo Nacional, trajo desde Maracay a los mejores caballos que entonces corrían. Eran de su propiedad y descendían todos de los primeros caballos ingleses que se importaron a Venezuela. Un domingo, estando enfermo en su casa de la esquina de El Principal, se enteró don Gustavo que sus caballos habían ganado fácilmente las primeras carreras. Sabiendo que en las restantes tenía inscritos a los mejores caballos, rogó que se los retirasen. No quería ganarlas todas y evitar así las murmuraciones naturales por cuanto eran caballos del Gobernador Civil y Militar. Pero el público no se percataba de que esos caballos eran los mejores porque no eran criollos sino descendientes de grandes purasangres ingleses, los únicos que había en el país. No fueron retirados los caballos. Y cuando como se esperaba, ganaron cómodamente, los Comisarios fueron sacados a pedradas de su sitio. Y entonces sí que había piedras en el hipódromo. En la pista, sobre todo. Los Comisarios eran entonces autoridades máximas y eran handicappers. Pero con todo y eso, los sacaron a pedradas. La deplorable situación económica del hipódromo de entonces llegó hasta hacer imposible el pago de los mínimos premios que se asignaban en las carreras.

José Gil Fortoul (1861-1943) fue uno de los más importantes historiados de la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX
Las tribunas del Hipódromo de Sabana Grande, que fueron importadas de Inglaterra en 1896, fueron trasladadas e instaladas en el Hipódromo de El Paraíso, en 1908

     Siendo de don Gustavo Sanabria la mayoría de los caballos ganadores y como no había con qué pagarle los premios, sus amigos y socios de la empresa le propusieron que tomara los terrenos del hipódromo en pago de la deuda. Don Gustavo siempre rechazó tal proposición.

     Los miembros de la junta directiva eran ad-honorem, igual que los Comisarios y demás personal técnico de las carreras. Entre los años de 1912 y 1920 figuraron como Comisarios los señores Francisco J. Sucre, Octavio Escobar, doctor Elías Rodríguez, Felipe S. Toledo, Andrés Mata, F. L, Pantin, Edgard Ganteaume, M. A. Matos Ibarra, doctor Juan Iturbe, Bernardo Guzmán Blanco, Eduardo Eraso, Andrés Ibarra y el coronel chileno Samuel McGill.

     Entre los años 1924 y 1926, figuraron el doctor J. P. Larralde, Oswaldo Stelling, Antonio Ramella y Antonio Reyes. Para 1927 lo fueron el doctor José Vicente Camacho, Oswaldo Stelling y Ramón Rotundo Mendoza. 

     Y, hasta 1930, fueron Comisarios, don Carlos Márquez Mármol, Oswaldo Stelling y Juan Santos González. Lo demás es ampliamente conocido. Interesa destacar que don Gustavo J. Sanabria es el fundador del hipismo en Venezuela. Es curioso que no exista, para un hombre de tantos méritos en nuestra hípica, un gran clásico que mantenga latente su valor dentro del turf nacional. Es propicia la ocasión en que “Última Hora Hípica” me ha pedido una semblanza sobre él, con ocasión de homenajear en su sexto aniversario l turf venezolano de todos los tiempos, proponer que se establezca un gran clásico que lleve por nombre el de don Gustavo J. Sanabria, fundador del hipismo venezolano”.

 

FUENTES CONSULTADAS

  • Márquez Mármol. Carlos. El Hipismo en Venezuela. En: Crónica de Caracas. Caracas, abril-junio, 1957
  • Última Hora Hípica. Caracas, 1956
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