El asesinato de Oscar Calles - Parte II

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Calles en el Puesto de Socorro  

     Otra versión señalaba que Calles, después de tropezar con Rosas y llamarlo «lambucio» trató de salir por la otra puerta y Camilo le cortó de nuevo el paso y le dijo algo al boxeador, que éste, furioso, descargó tremendo derechazo que lo mandó contra la pared y le partió la región ciliar. 

̶ Rosas  ̶ dijeron los testigos ̶  tomó un pañuelo, lo mojó en el agua de lluvia que corría por la acera y se limpió el rostro. Sacó la navajita y se fue de nuevo a buscar a Calles. Este iba ya entrando a su automóvil y pensando que Rosas se había retirado para llamar a la policía, le entregó a un amigo el maletín y le dijo: 

̶ Si me detienen, me haces el favor de llevarme el maletín y el carro a la casa. 

 ̶ ¡Cuidado Oscar! Cuidado, ¡que te matan!  ̶ gritaron varios curiosos cuando Rosas se abalanzó contra Calles. El boxeador reaccionó rápido y tiró un golpe, pero la navaja se le enterró en el abdomen, por debajo del «bolsillo relojero» del pantalón. 

     La señora Calles volvió a su casa y retornó al Puesto de Socorro a las cuatro de la mañana. 

̶ Su marido acaba de ingresar al pabellón de operaciones,  ̶ le dijo la enfermera. El campeón tenía ya tres horas en emergencia. 

̶ ¿Qué es lo que pasa? ̶   preguntaba Carmen Leonor  ̶ ¿Cuándo me lo entregan? ̶  Las horas transcurrían y nadie le decía nada. Ningún médico sabía nada.  

   A las seis de la mañana la esposa seguía llorando: 

̶ Algo le ha pasado, algo le ha pasado. ¿Por qué nadie me dice nada?  ̶ Una enfermera no pudo resistir más y con los ojos aguados, la abrazó y le dijo: 

̶ Señora, ¡su esposo ha muerto! ¡Oscar Calles ha muerto! 

     Julián Montes de Oca, gran reportero de información política y económica, estaba de guardia en El Nacional cuando Calles fue herido. Montes de Oca tuvo que medirse entonces con los reporteros reyes de la última página: MarconiCarías, Urbina, Ledo PachucoKoesling, Acosta, Fossi. Sin embargo, aunque la información policial no era su especialidad, se mantuvo a la altura de los mejores. 

     Montes de Oca, tranquilo, desde el Puerto de Socorro, comunicó a su periódico:    

̶ «Ni la directora ni ninguno de los médicos que prestaban sus servicios en el Puesto de Socorro, dieron a conocer el nombre del cirujano que operó a Calles». 

     Se supo que Mariano Cabrera, director de la oficina de Prensa de la Policía, estuvo en el centro asistencial en requerimiento de esa información que a su vez, le exigían los diarios capitalinos. Sin embargo Cabrera no logró saber nada. Le dijeron que era el director del Hospital, doctor Guillermo Negretti, quien podría dar esos datos y el doctor Negretti no se encontraba allí, ni pudo ser localizado. 

     Sin embargo, se conoció que el médico de guardia en la madrugada era el doctor Grüber, quien también presta sus servicios en el Hospital José María Vargas, de la Guaira. 

     Este cirujano estuvo presente cuando los médicos forenses, doctores Alejandro Capriles y Vicente Figarella, practicaban la autopsia del cadáver de Oscar Calles, en la morgue del Hospital Vargas. 

     Un reportero de El Nacional preguntó al doctor Capriles el resultado de esa autopsia, pero el forense dijo que ese era asunto que pertenecía al sumario y por ello no podía revelarlo. 

̶ Pero ¿fue la herida la que provocó el deceso? 

̶ Eso no se lo puedo decir, por la misma razón que le di. 

̶ ¿La navaja interesó órganos vitales?  ̶ insistió el reportero. 

̶ Confórmese con saber que presentaba una herida punzante en el abdomen ̶   fue la respuesta del cirujano. 

Oscar Calles fue uno de los más grandes ídolos del boxeo nacional en la década de 1940

     Oscar Calles nació en la parroquia San Juan el 29 de octubre de 1922. Así que iba a cumplir los 29 años. Dejó cinco hijos: Oscar Armando de siete años; Alberto de seis; Rosalía de cinco; Edgar de tres y Gerardo de uno. Su carrera pugilística fue brillante y alcanzó la cúspide logrando el campeonato nacional de boxeo en el peso pluma y luego el campeonato en el peso ligero. En 1949 decidió retirarse del ensogado. A la hora de la muerte no tenía ninguna propiedad y de sus ganancias no guardó nada. Devengaba el sustento como vendedor de artefactos eléctricos, principalmente neveras, y su vida no estaba asegurada. 

     La noche del velorio, en la casa de Calles, en la esquina de Lazarinos, se dio cita la flor y nata del deporte y de la crónica deportiva. En una sala humilde, alrededor de la urna, montaban guardia, llorosos, Benigno Iglesias, Conrado Jiménez, Francisco Campos, Juan Franco, Mariñito, José Ramón Cueche, El Culí, Fidel García, «El Fino», Pedro Rizo, Jesús Rodil, Pete Martín… 

     Más de sesenta boxeadores retirados, las grandes figuras del ayer, como Armando Best, Simón Chávez, los hermanos Chaffardett, apoyaron la idea de Raúl Hernández de organizar un gran programa boxístico, con los viejos del ring, a beneficio de la viuda y los hijos de Calles. 

     En el patio de la casita de Oscar, mientras la madre del pugilista muerto, sentada en una mecedora, musitaba llorando: ¡“Dios mío! ¿Por qué tenía que pasarle esto a mí muchacho?”, los grandes de la crónica recordaban las hazañas del sanjuanero: 

      ̶ «El Torpedo», como lo bautizó su biógrafo Franklin Whaite,  ̶ decía Abelardo Raidi a un grupo de periodistas ̶  ostentó a un mismo tiempo los títulos pluma y ligero, y en febrero de 1945, esa biblia boxística que es la revista norteamericana The Ring lo clasificó como primer retador al campeonato mundial del peso pluma. Calles, es la verdad, teniendo un gran físico y fama de noqueador, pocas veces dio prueba de su pregonada pegada. Aunque tampoco fue un estilista. Sencillamente peleaba con calor, con guapeza y hasta con temeridad. Por lo mismo, por ser un peleador sin brújula pero con alma, sin alardes de catedrático pero con el empuje de un gran corazón, pudo ganarse el de todos los fanáticos del boxeo. Y peleador excelso como era, por dolorosa ironía, murió peleando.  

El asesinato de Oscar Calles - Parte II

El asesinato de Oscar Calles - Parte I

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Enorme consternación entre los seguidores del deporte y el público en general causó el homicidio del boxeador caraqueño Oscar Calles

     Enorme consternación entre los seguidores del deporte y el público en general causó hace casi setenta años el homicidio del boxeador caraqueño Oscar Calles, quien perdió la vida en una pelea callejera la madrugada del 10 de julio de 1951. 

     Calles, quien entonces contaba con 29 años de edad, estaba retirado de la actividad pugilística desde hacía un año. Había cumplido una brillante carrera tanto en Venezuela como en escenarios internacionales entre 1938 y 1950, llegando a ganar títulos de campeón nacional en las categorías pluma y ligero. A mediados de los años cuarenta apareció ubicado en la tercera casilla de la clasificación de la revista “The Ring”, en la división pluma. 

      La cobertura periodística del asesinato de Calles en los diarios capitalinos fue tan amplia, que opacó en gran medida la histórica intervención de Alfonso “Chico” Carrasquelshortstop de los Medias Blancas de Chicago, quien ese mismo día se convirtió en el primer jugador latinoamericano que intervino en un Juego de Estrellas de las Grandes Ligas. 

     El recordado periodista Oscar Yanes, en su obra Del Trocadero al Pasapoga, le dedicó amplio espacio al trágico evento con detalles de la cobertura del crimen en el que perdió la vida su paisano sanjuanero: 

     “El reportero policial Freddy Urbina terminó aquella noche su guardia en Últimas Noticias y se fue a comer tostadas en «Noche y Día», en la plaza de Palo Grande, junto con el detective Juan Manuel Romagaza, de la Brigada de Homicidios. 

     Las arepas de «Noche y Día» habían derrotado a las del Club Venezuela, y especialmente ahora, pues en una crónica de Eladio Secades, en la revista  Carteles, de La Habana, se señalaba al negocio Sanjuanero como «la arepa más famosa del norte de América del Sur». 

     Desde las doce de la noche se registraba un verdadero tumulto en la calle que va hacia el cerro del Guarataro, desde la plaza de Palo Grande.  

̶ ¡Una cuajada! 

̶ ¡Una mechada! 

̶ ¡Dame un «payaso»! 

̶ Un dominó, vale, ¡que tengo media hora esperando!   

      En «Noche y Día», abogados, pregoneros, médicos, comerciantes, profesores, maestros y deportistas, participaban frente a un pequeño mostrador en la lucha por conseguir en el menor tiempo una tostada. En «Noche y Día» no había padrinos. Usted recibía su arepa cuando le llegaba su turno. Los dependientes estaban tan acostumbrados a ver gente famosa peleando por una tostada, que no le paraban a nadie. 

̶ Dame un dominó, ¡vale! 

̶  Espérese un momento, Betancourt, porque hay cuatro por delante 

̶ Despacha rápido a Rómulo, ¡vale!  ̶  reclamaba algún adeco impaciente. 

̶ No se preocupe, compañero, que yo se esperar… ̶  asentaba el caudillo blanco. ̶  Y lo mismo ocurría con Jóvito Villalba, con Gustavo Machado, con Ignacio Luis Arcaya, con el banquero Salvatierra, con el doctor Carlos Morales, Eugenio Mendoza, Manuel Egaña, José Antonio Mayobre, José Nucete Sardi, Alfredo Tarre MurziKotepa Delgado, Alirio Ugarte Pelayo, Fabbiani Ruiz, José Agustín Catalá, José Antonio Pérez Díaz…  

     Eladio Secades afirmaba en su crónica de Carteles que si un venezolano no iba a comerse una tostada en Palo Grande «se consideraba un¡pecado mortal! Las mujeres se quedan en los automóviles y nadie se mete con ellas, mientras los hombres ante el mostrador toman parte en la contienda cívica por la arepa» 

     «Shakespeare, en Venezuela, no hubiera dicho nunca: «Mi reino por un caballo ¡Un caballo! sino «Mi reino por una arepa ¡Una arepa!» 

     «El respeto a las mujeres es total, en esa calle de San Juan, menos en carnaval   ̶ escribe Secades ̶ .   Eso sí, cuando llegan dos o tres «negritas», cualquier cosa puede pasar. Las negritas son piezas de cacería libre y nadie se puede poner bravo» 

 

     Urbina y Romagoza, mientras iban en la patrulla de Últimas Noticias, hablaban de la gran preocupación de aquellos días: el costo de la vida. 

̶ ¿Para qué sirve hoy un «fuerte»? ̶  preguntó Romagoza. 

 ̶ Para un ¡carajo!  ̶  contestó Urbina ̶  hasta hace cuatro años se podía adquirir por un «fuerte», un montón de cosas, no sólo de primera necesidad, sino de diversión y de lujo. Un sueldo de mil bolívares mensuales, era superior entonces, a uno de dos mil bolívares en la actualidad. Se podía hacer más con mil bolívares en aquella época que con dos mil ahora. 

 ̶  Yo he sacado la cuenta   ̶ dijo Romagoza ̶ : con un fuerte y tres lochas, tú podías comprar, hasta el año pasado, un kilo de papelón; un kilo de maíz; un kilo de arroz; un kilo de caraotas y un kilo de harina. El papelón costaba 1,37; el maíz 0,64 céntimos; el arroz 1,20; las caraotas 1,32 y la harina 0,83 céntimos. Suma para que veas. Te da un total de un «fuerte» con treinta y seis céntimos. Ahora, pon atención a esto,  Freddy: hoy en día para comprar los mismos productos, necesitas siete bolos con treinta y cinco céntimos. Observa los precios: papelón, 1,40; maíz, 0,85; arroz, 2,50; caraotas, 1.60 y harina, un bolívar.   

El célebre boxeador caraqueño dejó huérfanos a cinco hijos

̶ Solamente un kilo de arroz, ̶ intervino Urbina ̶  que se consume en una sola comida de una familia pequeña, representa  medio «fuerte». 

 ̶ Párate, ¡vale!  ̶ gritó de pronto Romagoza, cuando, el automóvil se acercaba a «Noche y Día». Dos tipos se estaban cayendo a golpes, a pocos metros del negocio. El más pequeño de los dos peleadores le tiró a su contendor un golpe a la cara, pero quizás no llegó a su destino, porque el otro, atacó al estómago con una navaja. 

 ̶ ¡Ay!  ̶ El hombre se dobló y el agresor huyó 

̶ Es ¡Oscar!  ̶ gritó Urbina, mientras lo agarraba. 

̶ Suéltame hermano, que estoy ¡herido! 

̶ ¿Dónde?  ̶ preguntó Urbina, pero al bajar la vista vio que tenía la camisa manchada de sangre, a la altura del estómago, y parte del pantalón. 

̶ ¡Se nos va el hombre!  ̶ gritó Romagoza, viendo la sombra del fugitivo, que ya cruzaba por debajo del puente de la línea férrea. El tipo corría hacia el cerro del Guarataro. 

̶ ¡Párate o disparo!  ̶ ordenó el detective. 

̶ ¡Hirieron a Oscar Calles!  ̶ gritaron en el negocio. 

Todos querían ayudar al boxeador herido, al ídolo indiscutible de Caracas, nacido y formado en la parroquia San Juan. 

     Urbina y Romagoza dejaron a Calles en manos de los curiosos y corrieron detrás del agresor. El hombre no presentó resistencia. 

̶ No disparen que estoy herido ̶ . El reportero y el policía vieron que tenía la mano derecha cerrada.    

̶  Suelta la navaja. 

     Abrió el puño y apareció el arma: una navajita de ocho centímetros. El policía sacó la hoja ensangrentada de las cachas. La cuchilla tenía unos cinco centímetros de largo. 

̶  Me partió la cara  ̶ dijo el hombre ̶  . 

     Era un tipo alto, catire, de bigote pequeño, con pantalón claro y guayabera amarilla ̶ . 

̶ Yo no puedo pelear, vale, con Oscar Calles, coño es un ¡campeón! ¡Me mata! Tenía que defenderme. Me ofendió, vale, ¡me ofendió! 

     A  Calles se lo llevaron para el Puesto de Socorro y Romagoza y Urbina se fueron con el hombre para la Brigada de Homicidios. 

̶ ¿Cómo te llamas?  ̶ le preguntó Freddy en el auto. 

̶ Camilo Rosas, vale, y vivo aquí mismo en San Juan. Es que Oscar es boxeador y se siente  «muñeca gruesa». ¿Cómo es posible que me haya partido la cara? Chico, yo me enfurecí cuando me vi la sangre. ¡Fíjate como tengo la ceja! 

     Oscar Calles ingresó al Puesto de Socorro, en la esquina de Salas, a la una de la madrugada. Una hora después llegó la esposa, Leonor Andrade de Calles, acompañada por el boxeador J.J. Fernández y por otros amigos del pugilista. 

     Calles estaba en una camilla, aparentemente en pleno uso de todas sus facultades. 

̶ ¿Para qué viniste?  ̶ le preguntó a Leonor ̶ . No te preocupes, que no me ha pasado nada grave. Apenas una cortadita que me arreglarán con tres puntos de sutura y me voy para la casa. Me parece que lo mejor que puedes hacer, mi amor  ̶ le pidió agarrándole la mano derecha ̶  es regresar. Aprovecha para llevarte la ropa que está ensangrentada y la plata que yo cargo. Acuérdate de los muchachos. Y mañana, por favor, no digas nada en el trabajo, de que yo no voy a ir. Esta es una tontería, mañana estoy temprano en la compañía.

̶ No, mijo, yo no me voy, ̶   contestó Leonor llorando.

̶ Si esto no es nada, chica. Quédate tranquila y para probártelo, te voy a mostrar la herida. 

     Calles, levantó la sábana y le enseñó a su mujer la cortada, en la parte baja del abdomen. 

̶ Te fijas, que no es nada. Dame un cigarrillo. 

      Le dio dos fumadas y se lo devolvió a la esposa. 

̶ Yo espero que dentro de un rato me pueda ir. Acuérdate de los muchachos. ¡Vete! 

     En la policía, Camilo Rosas decía que cuando  fue a salir de «Noche y Día», después de comprar una «reina pepiada», Oscar le cerró el paso. 

 ̶ Le reclamé y me llamó «lambucio». Me tiró un golpe a la cara y entonces tuve que defenderme…

Intento de magnicidio contra Rómulo Betancourt – Parte II

Intento de magnicidio contra Rómulo Betancourt – Parte II

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“Chapita” condenado por el mundo

 

     La autoría intelectual del atentado terrorista contra el presidente de Venezuela se atribuyó desde el principio al dictador dominicano Rafael “Chapita” Trujillo, cuyo nombre también  se asoció con otros intentos de asesinato que sufrió el político guatireño en La Habana (1952) y en San José de Costa Rica (1953).

     Betancourt fue un acérrimo crítico de la dictadura de Trujillo (1930-1961). En septiembre de 1948 emprendió una campaña en una Cumbre de la Organización de Estados Americanos (OEA) celebrada en Washington para procurar una condena internacional contra el régimen dictatorial del dictador, quien desde entonces juró que lo apartaría de su camino.

     La acción terrorista de 1960 se promovió en suelo quisqueyano. Trujillo encargó a Johnny Abbes García, temible coronel que estaba a cargo del Servicio de Inteligencia Militar dominicano, para reclutar y dotar de insumos y finanzas a los autores del repudiable hecho.

     Días antes del atentado llegaron a Venezuela con un cargamento de explosivos (nitrato de amonio y nitroglicerina en forma de dinamita compacta) y un lote significativo de armas introdujo aérea al país y ocultaron en una finca cercana a San Juan de Los Morros.

     Mientras los encargados de las investigaciones técnicas y policiales del atentado trataban de completar la captura de cada uno de los implicados, el gobierno rompió relaciones diplomáticas con República Dominicana al tiempo que inició una campaña para conseguir el repudio de los diferentes países contra la dictadura de Trujillo.

El presidente de la República sufrió quemaduras de primer grado en manos y cabeza

     El miércoles 6 de julio de 1960, en Washington, ante la comisión investigadora del caso en la OEA, integrada por representantes de cinco países, el embajador Marcos Falcón Briceño consignó cintas magnetofónicas grabadas de segmentos de la emisora “La Voz Dominicana”, conocida también como “Radio Chapita”, en las que se anunció, exactamente seis minutos después de la explosión que Betancourt estaba muerto y en Caracas celebraban la asunción de un nuevo gobierno en Venezuela.

     Muy tensa se tornó la situación entre ambas naciones antes de la ruptura de relaciones. Hubo serias acusaciones por ambos lados y hasta amenazas de llegar a declararse la guerra. Desde Miraflores se argumentó que “Chapita” Trujillo financiaba el entrenamiento de grupos para derrocar a Betancourt y respaldaba el regreso al poder del tirano Marcos Pérez Jiménez. Gracias a la intervención de la Comisión Interamericana para la Paz, el asunto no pasó el terreno de las acusaciones.

     El viernes 8 de julio, con el voto unánime de 19 países, la OEA aprobó el nombramiento de una comisión que tuvo a cargo investigar la intervención y agresión del gobierno dominicano contra Venezuela y su presidente.

     Dicha comisión llegó a Caracas la tarde del lunes 18 de julio y al día siguiente se entrevistó con el presidente Betancourt. El grupo estuvo integrado por Vicente Sánchez Gavito (México), Erasmo de la Guardia (Panamá), Enrique Dardo Cuneo (Argentina), Pablo Oscar Guffante (Uruguay) y Henry Clinton Reed (Estados Unidos).

     Del 16 al 20 de agosto de 1960 se celebró en San José de Costa Rica la sexta cumbre de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la cual asistieron representantes de 21 naciones. Allí se acordó por unanimidad condenar al régimen dominicano de Trujillo por haber promovido el atentado contra Rómulo Betancourt.

     Setenta y siete días después del intento de asesinato a Betancourt, el 9 de septiembre de 1960, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, emitió la resolución número 156. Tras aprobar el reporte presentado por la secretaría de la OEA, se acordó la aplicación de medidas económicas contra República Dominicana, según las cuales se prohibió comerciar con la isla, entre otras cosas, derivados de petróleo y repuestos para vehículos y maquinaria. Dicha resolución fue aprobada con nueve votos, ninguno en contra y dos abstenciones de la República Popular de Polonia y la Unión Soviética.

Termina la “Era Trujillo”

     No había pasado un año del atentado a Betancourt cuando, el pueblo dominicano alcanzó la liberación de treinta años de dictadura. La noche del 30 de mayo de 1961, mientras transitaba la carretera que conduce de Santo Domingo a San Cristóbal, fue asesinado Rafael Leonidas Trujillo Molina.

     En la emboscada participaron más de diez hombres que ametrallaron con más de sesenta impactos de bala el carro en el que viajaba el sanguinario dictador, acusado de promover más de 50 mil asesinatos contra opositores a lo largo de las tres décadas que duró su régimen.

     Miles de personas desfilaron ante el cuerpo de Trujillo en las ceremonias fúnebres, celebradas el 2 de junio de 1961 en el Palacio Nacional. Posteriormente, ante la presión del pueblo, la familia se vio obligada a huir del país con el cadáver de “Chapita”, quien está enterrado en un cementerio de la ciudad de Paris.

A tribunales autores del atentado

     Pocas horas después de ocurrir la acción terrorista, antes de culminar el mes de junio de 1960, se conoció que el hombre que accionó el control remoto que provocó la explosión fue Luis Cabrera Sifontes, radio técnico venezolano que recibió una seña (levantarse el sombrero) de Manuel Vicente Yánez Bustamante desde un sitio cercano al lugar en el que se encontraba el carro-bomba.

     También se ventilaron en los medios al principio los nombres de militares conspiradores, aun fieles a Pérez Jiménez, como el general Carlos Sanoja Rodríguez el capitán Eduardo Morales Luengo.

     Los primeros diez sospechosos detenidos por participar en la acción terrorista fueron trasladados desde la sede de la Digepol, en Los Chaguaramos, a la Cárcel Modelo, en Catia, el viernes 1 de julio de 1960. Entre otros integrantes del grupo figuraron Manuel Yánez, quien estuvo en el sitio de la explosión, Eduardo Morales Luengo, quien trasladó los explosivos desde Santo Domingo y el sindicalista Hernán Escarrá.

     En la edición del diario Últimas Noticias del 2 de julio de 1960, el doctor Pedro Luis Gutiérrez, sub director de la Policía Técnica Judicial (PTJ), informó que, como consecuencia de las investigaciones sobre el atentado y en colaboración con la Dirección General de Policía (Digepol), se han practicado unas 32 detenciones.

     Por esos días también se publicó en la prensa nacional un aviso de requisitoria, solicitándole al pueblo colaboración para capturar a Cabrera Sifontes, quien finalmente el 4 de julio fue aprehendido en Cabudare, estado Lara, disfrazado de campesino y montado en un burro.

     Casi dos años después de abrirse el proceso judicial, en febrero de 1962, se inició la formulación de cargos contra los indiciados en el intento de magnicidio contra el presidente Rómulo Betancourt, el asesinato del coronel Ramón Armas Pérez y el estudiante Luis Elpidio Rodríguez, en el Juzgado I de Primera Instancia en lo Penal, en los antiguos tribunales de Caracas, ubicados cerca de la esquina de la Bolsa, en el edificio “University”.

     La lista de indiciados que fueron condenados o absueltos en el caso es la siguiente: Salvador Alfonzo Acero, Luis Álvarez Veitía, teniente coronel Antonio de Jesús Bolívar, Luis Cabrera Sifontes, Carlos Chávez, Yolanda Chávez de Morales, Ramón Díaz Borges, capitán de fragata Mario DiGuilio, Hernán Escarrá, Clara Gamero de Trompiz, Carlos González Rincones, Manuel Guzmán Parés, Beltrán Lares Escalona, Lorenzo Mercado, Maximiliano Mora, Addia Morales Luengo, Ángel Morales Luengo, José Morales Hernández, Mayor Ramón Ovidio Moreti Arellano, Mayor Alberto Padilla, Ernesto Rhan, Carlos Russian Requena, Manuel Sanoja Rodríguez, Manuel Vicente Yánez Bustamante y Juvenal Zabala.

     Cabrera Sifontes y Yánez Bustamante fueron sentenciados a treinta años por su carácter de ejecutores. En 1971, Cabrera Sifontes fue beneficiado con indulto del entonces presidente de la República, Rafael Caldera, por encontrarse muy delicado de salud, con un cáncer terminal, al poco tiempo falleció.

Intento de magnicidio contra Rómulo Betancourt – Parte I

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El presidente Betancourt fue atendido en el Hospital Universitario de Caracas

     Poco más de un año llevaba Rómulo Betancourt como el 34° presidente de la República de Venezuela cuando fue objeto de un intento de magnicidio en Caracas, ordenado por el dictador dominicano Rafael Leonidas “Chapita” Trujillo y sectores vinculados al tirano Marcos Pérez Jiménez, derrocado del poder en Venezuela en enero de 1958.

     La mañana del viernes 24 de junio de 1960, un año, cuatro meses y once días después de asumir el cargo como primer mandatario de la era democrática venezolana, se produjo el frustrado atentado contra la vida de Betancourt, el cual causó conmoción en toda la nación. Hubo dos muertos: el jefe de la Casa Militar, coronel Ramón Armas Pérez, y Luis Elpidio Rodríguez, un estudiante que transitaba por el lugar al momento de la repudiada acción terrorista.

     Habían pasado las nueve de la mañana cuando el presidente y su comitiva se dirigían hacia la explanada de la Academia Militar, para asistir al desfile militar en conmemoración del 139° aniversario de la Batalla de Carabobo y Día del Ejército. Cuando la caravana oficial formada por tres vehículos Cadillac transitaba metros después del cruce del puente La Nacionalidad, en el paseo de Los Próceres, hizo explosión el material colocado dentro de un vehículo Oldsmobile color verde, estacionado en la vía.

     Dicha bomba fue accionada a control remoto, en el preciso instante en que pasaba el carro que llevaba a Betancourt, al ministro de la Defensa, general Josué López Henríquez y a su señora esposa, Dora de López, y al jefe de la Casa Militar.

     En enero de 2021, a la edad de 93 años, don Manuel Pichardo, quien conducía uno de los vehículos de la caravana presidencial, rememoró interesantes detalles del atentado al primer mandatario.

     “Desde principios de junio el señor presidente guardaba reposo por recomendación médica, por lo que por esos días el equipo de seguridad y escoltas teníamos poca actividad. Para ese día estaba en agenda la parada y desfile militar, pero no se sabía si el presidente asistiría a ese acto”, afirma Pichardo en su anecdotario familiar, facilitado por su sobrino, Rafael García Pichardo, denominado Remembranzas de una vivencia.

     “A eso de las ocho y media de la mañana ordenaron que preparáramos los carros, que el presidente iba a salir y como a las nueve partimos desde la quinta Los Núñez, residencia presidencial situada en la parte alta de la urbanización Altamira. Tomamos ruta hacia el Country Club, luego bajamos por Chacaíto y de allí hacia Las Mercedes. A la altura del puente de Las Mercedes cruzamos a la derecha, bordeando el río Guaire por Bello Monte, hasta que llegamos a la tienda Sears y de allí seguimos hasta el final de la avenida principal de Santa Mónica, donde cruzamos a la derecha para conectar con la avenida Los Próceres y girar hacia la izquierda antes del puente de La Nacionalidad. Como a media cuadra después de hacer ese cruce, ocurrió la explosión de un vehículo que estaba estacionado a la derecha, exactamente cuando nosotros pasábamos”.

     “El carro que yo manejaba era un Cadillac con placas de la Casa Militar, asignado a los edecanes, que siempre iba detrás del carro presidencial. Recuerdo que la guardia de ese día correspondía al capitán Porras, de la Marina, y el capitán Alí Araque Angulo, de la Aviación, que también era uno de los pilotos del presidente. A mi lado iba el doctor Francisco Pinto Salinas, médico del presidente. La escolta estaba conformada por dos motorizados, una camioneta donde iba el comandante de patrulla con cuatro efectivos de la Guardia de Honor, detrás iba el carro presidencial. Luego venía el vehículo de los edecanes que yo conducía. Seguían dos patrullas con ocho efectivos militares y una última camioneta con cinco escoltas civiles, comandada por un hombre de confianza del presidente que se llamaba Héctor del Moral. Todos estos vehículos se comunicaban entre sí por radio transmisores”, evocó Manuel Pichardo pasado un poco más de sesenta años del atentado al presidente Betancourt.

     “Tanto el presidente como los esposos López Henríquez resultaron lesionados, así como el conductor del auto, Azael Valero, el médico personal del presidente, doctor Pinto Salinas, quien viajaba en otro vehículo, y Félix Acosta, motorizado de la comitiva”, reseñó el diario El Nacional.

     El periódico Últimas Noticias publicó en la edición del sábado 25 de junio de 1960, la versión oficial del suceso, revelada por la Oficina de Prensa de la Presidencia:

     “Hoy, a las 9:20 de la mañana, a la altura de la avenida Los Ilustres, cuando el señor Presidente de la República, don Rómulo Betancourt, acompañado del Ministro de la Defensa, General Josué López Henríquez y su esposa, y del Jefe de la Casa Militar, Coronel Ramón Armas Pérez, se dirigía al acto que se celebraba con motivo del día del Ejército, un vehículo que se hallaba estacionado a la parte derecha de la vía estalló por explosión de una carga de gran poder.

     La explosión ocurrida en el automóvil que allí se hallaba abandonado, alcanzó al vehículo donde se encontraba el señor Presidente de la República y sus acompañantes. Así mismo, los de la escolta militar del presidente y el vehículo de la Casa a Militar.

     El estallido produjo un incendio en el auto del señor Presidente, y fragmentos de granada alcanzaron al vigilante motorizado que guiaba los vehículos, y a los autos de la escolta militar y de la Casa Militar.

     La explosión y el incendio provocaron el cierre de las puertas delanteras del automóvil donde viajaba el señor Presidente, impidiendo que los que viajaban en esta parte del vehículo, Coronel Ramón Armas Pérez, Jefe de la Casa Militar, y el chofer del auto, pudieran escapar del incendio.

     Entretanto, el señor Presidente y el Ministro de la defensa y su esposa, pudieron abandonar el auto después de gran esfuerzo, debido a que también las puertas traseras habían sufrido con el impacto”.

     El presidente de la República sufrió leves quemaduras en las manos y su estado de salud se señala en el presente boletín emitido por los médicos que le atienden en el Hospital de la Ciudad Universitaria, donde se encuentra:

     “El señor Presidente de la República se encuentra hospitalizado bajo cuidados médicos por haber sufrido en la mañana de hoy quemaduras de primer grado en manos y cabeza. Sus lesiones no son de gravedad. Su estado general es satisfactorio. Caracas, 24 de junio de 1960.- Víctor Brito, Joel Valencia Parpacén, Carlos Gil Yépez, José Ochoa, Álvaro Benzecry”.

El Cadillac presidencial que transportaba al presidente Rómulo Betancourt

     En cuanto al señor Ministro de la Defensa y su esposa, sufrieron quemaduras leves y se encuentran también hospitalizados en el Hospital de la Ciudad Universitaria.

     Es de lamentar que en el atentado pereciera el coronel Ramón Armas Pérez, quien sufrió gravísimas quemaduras en todo el cuerpo, al producirse el incendio del automóvil del señor Presidente por explosión de la carga que se encontraba dentro del vehículo que estaba estacionado en la vía.

     Desde las once de esta mañana hasta las doce y cuarenta y cinco minutos del mediodía se celebró una reunión del Gabinete Ejecutivo con el Jefe del Estado Mayor Conjunto, general Régulo Pacheco Vivas; el Comandante general del Ejército, General Pedro José Quevedo, y el Contralmirante Ricardo Sosa Ríos, en representación de la Marina. No estuvieron en la reunión el general Antonio Briceño Linares, quien se encuentra en la base aérea de Maracay y el coronel Carlos Luis Araque, quien se encuentra al frente de su comando en las Fuerzas Armadas de Cooperación.

      Estuvieron además en la reunión el Procurador General de la Nación, doctor Pablo Ruggeri Parra, y el Contralor General de la Nación, doctor Luis A. Pietri; los dirigentes políticos doctor Raúl Leoni, presidente del Congreso Nacional y presidente del partido Acción Democrática; doctor Rafael Caldera, vicepresidente del Congreso Nacional y secretario general del partido Social Cristiano Copei; el doctor Jóvito Villalba, secretario general del partido Unión Republicana Democrática, y el señor José González Navarro, presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela.

     Fueron discutidos aspectos generales de la situación y se acordó que una comisión integrada por los doctores Juan Pablo Pérez Alfonso, Ministro de Minas e Hidrocarburos; Lorenzo Fernández, Ministro de Fomento e Ignacio Luis Arcaya, Ministro de Relaciones Exteriores, sostuvieran una entrevista con el señor Presidente de la República en el Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria, para someterle a su consideración las medidas acordadas en principio en esta reunión.

     La mencionada comisión se encuentra reunida con el señor Presidente en el Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria y dentro de poco tiempo se informará al país sobre dichas medidas.

El presidente habló con los medios de comunicación

     El presidente Betancourt fue atendido en el Hospital Universitario de Caracas y allí mismo cumplió el proceso de observación por varias horas. Antes de recibir autorización médica al final de la tarde, atendió varios periodistas, destacó El Nacional en su portada del 25 de junio.

     “Tras las curas de rigor, manifestó deseos de hablar con los periodistas. Virginia Betancourt, su hija, llamó a Miraflores y acompañados por Ramón J. Velásquez, Secretario General de la Presidencia y por el Jefe de Prensa señor Carcavale, más de veinte reporteros pasaron en dos grupos hasta la habitación ocupada por el Jefe de Estado. El presidente había recibido primero la visita de dos periodistas y sonriendo dijo:

      ̶  Así no vale. Yo quiero ver a todos los periodistas.

     El presidente tiene algo hinchada la cara y más pronunciada la hinchazón en el labio superior. Una herida cicatrizada en la mejilla derecha aparece al descubierto. En la sien derecha el pelo que fue quemado aparece cortado. Las dos manos con vendajes que le cubren hasta las muñecas. Está acostado en su cama y una sábana blanca cubre el cuerpo. A su lado permanece constantemente su esposa doña Carmen y su hija Virginia. Fuera, en el pasillo, docenas de personas, guardianes y personal del hospital.

     ̶  ¿Cómo están ustedes?, saludó el presidente antes de que los periodistas hablaran. Ya ven que yo estoy relativamente bien. No tengo afortunadamente lesión orgánica alguna y por mis propios pies salí del carro.

     Hizo una pausa y los periodistas aprovecharon para expresarle sus mejores sentimientos. Henríquez Alvarenga, en nombre de la AVP y del Sindicato de Prensa, dijo al presidente que todos los profesionales de la prensa hacían votos por su pronto restablecimiento y pidió al presidente que creyera en la sinceridad de su apoyo decidido.

     ̶  Gracias, muchas gracias. Yo sé que son sinceros y espero que pronto estaré bien. Si no hubiera sido por esto, el lunes habría vuelto a Miraflores. Pero aun después de lo sucedido pronto me recuperaré.

     El presidente había hablado tres veces con los periodistas y en las tres ocasiones manifestó que sentía mucho las lesiones sufridas por el Ministro de la Defensa y su esposa, algo más delicadas que las suyas sin ser de gravedad.

     ̶  El más grave los heridos es el jefe de mi Casa Militar, coronel Armas Pérez, pero afortunadamente y según me informan los médicos, se está recuperando satisfactoriamente.

     Todos sabían que no debía mostrarse sorpresa ante esta afirmación del presidente. Por prescripción facultativa se ha ocultado al presidente la muerte del coronel Armas Pérez. No se desea en modo alguno que pueda subirle la tensión una noticia de tal naturaleza.

     El presidente llamó por sus nombres a la mayoría de los periodistas. Tenía diferentes anteojos a los que usa normalmente y se supo que habían sido encargados dos pares mientras dormía, por haber quedado mal los que llevaba en la mañana.

     Tremendamente afectada aparecía la primera dama doña Carmen de Betancourt y con ánimo resuelto su hija Virginia.

     El presidente mueve los brazos fuera de la sábana y acciona pausadamente por efecto de los vendajes. Habla pausado, Quizás habló más de lo que habían previsto los médicos quienes esperaban que la visita de los periodistas se limitara a constatar la realidad del estado del Primer Magistrado.

     En resumen el presidente estaba anoche a las diez y cuarto, al recibir a los periodistas, bajo los efectos de la tremenda explosión, pero denotaba toda la entereza de su carácter.

     Según determinaron las experticias practicadas por la Policía Técnica Judicial (PTJ) con asesoría del famoso cuerpo de investigaciones británico Scotland Yard, en el Oldsmobile color verde con matrícula HK-6-ARI, fueron colocados poco más de sesenta kilogramos de dinamita, una mortal carga que fue accionada a control remoto, vía microonda, por Luis Cabrera Sifontes, una vez que Manuel Vicente Yánez Bustamante le transmitiera la señal para detonar, al quitarse el sombrero al momento que pasara la caravana presidencial.

     Cuatro días después del atentado el diario Últimas Noticias publicó que técnicos de PTJ y de la policía inglesa se trasladaron al lugar de los hechos la madrugada del 27 de junio y realizaron la reconstrucción del atentado.

El desembarco de Machurucuto (Parte II)

El desembarco de Machurucuto (Parte II)

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Por Víctor Manuel Reinoso

Briones fue enterrado el viernes

 

     De cómo fue ubicado y muerto  Antonio  Briones Montoto, no hubo nadie que contara la historia. Los efectivos del Batallón de Cazadores Páez N° 1 tenían órdenes de detener a todos los indocumentados, pero no de dar informaciones.

      La balsa de goma había sido localizada en las playas de la hacienda Miramar y por las informaciones de los prisioneros el teniente Pico se había ahogado. Briones Montoto había ganado la playa. Tal vez fue éste a quien efectivos del destacamento antiguerrillero, acantonado en Cúpira, detuvieron el martes 9 de mayo.

Helicópteros de la FAN sobrevolaron Machurucuto y otros poblados aledaños en búsqueda de los guerrilleros

    Juan Francisco Managua, comisario de Machurucuto, dijo a los reporteros que la noche del pasado 9 de mayo se le había acercado un desconocido que venía de la playa con las ropas mojadas. Le preguntó cómo debía llegar a la carretera principal. A Managua le pareció sospechoso el hombre. “Espéreme un momento”, le dijo y se puso a llamar al destacamento de Cúpira. El desconocido esperó, porque Managua se cuidó de decirle que él era el comisario de la zona. Un momento después tomaban un vehículo que los llevaba a la carretera principal. Por el camino se encontraron con una patrulla militar. Managua entregó al hombre.

¿Era Briones Montoto este deconocido?

 

     La gente de Machurucuto no recuerda haber oído disparos entre las 9 y 10 de la mañana del lunes 8 de mayo, cuando Briones Montoto ―según la versión oficial― habría perdido la vida. Las personas que hablaron con los reporteros y pidieron no ser fotografiadas, dijeron que habían oído disparos al mediodía del jueves 11 de mayo.

     Esta versión dice que Briones Montoto habría sostenido una lucha cuerpo a cuerpo con los guardias que lo sorprendieron detrás de unos cocoteros. Este cubano habría muerto de dos tiros en la cabeza.

En Machurucuto, fue capturado un bote de desembarco provisto de un motor silencioso, tipo Johnson Súper de 75 caballos de fuerza

    Los habitantes de Machurucuto informaron a los reporteros que un guerrillero de unos 30 años había sido enterrado el viernes 12 de mayo por la tarde, después que una comisión le tomó muestras de las manos y de los pies. Ramón Travieso, Teobaldo Romero y otros dos hombres se encargaron de cavar la tumba para el desconocido.

      Ramón Travieso ha contado que la mañana del viernes 12 de mayo estaba trabajando con otros campesinos cerca del cementerio. Entonces llegaron varios soldados y les dijeron que se marcharan porque corrían peligro. “Por la tarde regresé al poblado y me encontré con que había mucha gente ―ha contado Travieso―. Luego el comisario Juan Francisco Managua me señaló a mi y a otros 3 y nos dijo que teníamos que cavar una tumba. Entonces fuimos al cementerio.

      Travieso ha agregado que los soldados llegaron con una urna de dos tonos al cementerio y ellos comenzaron a cavar: “comenzamos a hacer el hoyo, después los mismos soldados agarraron la urna y la metieron en la fosa; luego nosotros tapamos la fosa y los soldados nos dijeron que nos marcháramos y que habían enterrado a un guerrillero”. 

     El reportero que interrogó al campesino le preguntó si él o sus compañeros había cargado la urna para decir que había alguien en su interior. “Bueno, la verdad la verdad, es que todo lo que yo hice fue ayudar a abrir el hueco y taparlo, más nada. No le puedo decir si había o no cadáver”, contestó Travieso, agregando que la operación había terminado cuando estaba oscureciendo.

     El sábado 13 de mayo cuando los reporteros estuvieron en Machurucuto, los soldados vigilaban esta tumba que está en el cementerio junto a la playa.

     Las autoridades militares no confirmaron que Briones Montoto era el sepultado. La urna de madera no tiene nombre.

     Del teniente Pico, que habría perecido ahogado la madrugada del lunes 8, no se ha vuelto a saber nada más. Como el cadáver no ha sido encontrado a lo largo de la playa, se rumoró que Pico se habría salvado y subido a las montañas  junto a los 9 guerrilleros venezolanos.

La delegación de la CEPAL

 

     En Caracas, mientras tanto, personeros de todos los partidos políticos se manfiestan contrarios a toda intromisión extranjera. Gonzalo Barrios dijo en Mérida antes de que la noticia de Machurucuto se conociera oficialmente: “Creo que el gobierno de Fidel Castro merecería ser derrocado de cualquier manera. Internacionalmente las sanciones que se pueden esperar son simplemente de orden general. No creo que se pueda ir tan lejos, pues la situación internacional no permite otro tipo de intervenciones”. Fedecámaras antes de retirarse de Porlamar acordó solidarizarse con el gobierno.

      La espectación estaba creada y los reporteros corrían tras los ministros de Relaciones Interiores y Relacione Exteriores que el día sábado 13° se reunían en la Cancillería a mediodía para coordinar la acción de Venezuela ante los organismos internacionales.

     Del exterior, comenzando por Estados Unidos, comenzaron a llegar las noticias en el sentido de apoyo de estos países a la actitud de Venezuela.

     La salida del país hacia México de una delegación cubana presidida por Carlos Rafael Rodríguez también se agregaba a las conjeturas del caso Machurucuto. Rodriguez  iba a declarar después en México que no había sido obligado a salir del país; que la delegación cubana no había asistido ni a la inauguración ni a la clausura de la reunión de la CEPAL, donde intervenían personeros del régimen con el cual Cuba no tenía  relaciones. Rodríguez dijo que cuando había tenido noticias, denuncias de que podía ser agredido se lo había dicho al presidente de la reunión.

Que se reúna la OEA

 

     El lunes y el martes de la semana pasada fueron de intensa actividad en los despachos ministeriales. Se informó que en El Clavo, una población de Barlovento, habían sido detenidos algunos de los guerrilleros la tarde del viernes 12 y habían sido trasladados a Caracas.

     Extraoficialmente se dijo que en el mapa incautado a los guerrilleros había señales en rojo de las plantas eléctricas y puentes, de lo que se supuso que esos eran objetivos para futuras operaciones terroristas. Mientras los otros ministros seguían reunidos, el general Gómez hacía lo mismo con el Estado Mayor Conjunto. Los diarios y emisoras llegaron a decir que Venezuela se preparaba para contestar la agresión cubana con una acción armada.

     El lunes, cuando los reporteros esperaban nuevas noticias, José González Navarro, presidente de la CTV, acudió a ofrecer su apoyo a las gestiones del gobierno. El embajador en la OEA, Pedro Paris Montesinos, llegó el lunes y estuvo reunido con el presidente Leoni y los ministros de Relaciones Interiores y la Defensa.

― ¿Cuáles son las medidas que tomará su gobierno, Presidente?

― No pasarán muchas horas antes de que los venezolanos conozcan las medidas que se tomarán contra la agresión del gobierno cubano ― contestó el presidente Leoni.

     El martes de la semana pasada muchos reporteros acudieron a la reunión de gabinete para saber de una vez cuáles eran estas medidas. Pero el suspenso siguió hasta las 7 de la tarde.

     En toda la reunión de gabinete el desembarco de Machurucuto y sus implicaciones fue el tema principal. Por la tarde, el presidente de la República se reunió con los secretarios generales de los partidos de oposición: Rafael Caldera, Arturo Uslar Pietri y Jorge Dáger. A todos ellos, en reuniones separadas, les informó las medidas que tomaría el gobierno. Los líderes contestaron que las estudiarían con sus técnicos.

     A las 7 de la noche del martes 16 de mayo el canciller Iribarren Borges no se dirigió en cadena de radio y televisión, como la mayoría esperaba, sino que llamó a una rueda de prensa, donde anunció que el gobierno venezolano acusaría al de Cuba ante la OEA.

En rueda de prensa, el ministro de la Defensa de Venezuela informa sobre los sucesos de Machurucuto

     El comunicado que leyó el canciller decía: “En relación con la situación creada por la persistente intervención de Cuba en los asuntos internos de varios de los países latinoamericanos y los constantes actos de agresión contra la integridad del territorio y la soberanía de Venezuela, el presidente de la República dispuso se convoque a una reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos, para que conozca de esa grave situación que perjudica notablemente el continente latinoamericano, y estudie las medidas que se consideren aplicables para ponerle cese. La cancillería ha dado instrucciones al embajador venezolano en la OEA en este sentido. Razonablemente puede esperarse que otros países hermanos copatrocinarán la solicitud de convocatoria”.

     Aunque el embajador de Venezuerla ante la ONU, Manuel Pérez Guerrero, era esperado la noche de este martes, el gobierno no había pensado recurrir a la ONU todavía.

Algunas dudas

 

     El martes 16 se supo que una partida de campesinos de Lara había dado muerte a 4 guerrilleros, entre ellos a un cubano de apellido Williams. Y en Barcelona, el piloto italiano Spalazzi, que iba a la avioneta YVT-MTB de Maiquetía a Margarita, dijo haber visto un submarino frente a las costas de Higuerote. Spalazzi dijo que había visto el submarino a unas 4 millas de Río Chico, pero que se sumergió cuando bajó para observarlo más cerca.

      El jefe de la Digepol de Barcelona, Mortimer Rondón, sobrevoló la zona en una avioneta. El submarino no se volvió a ver.

      Como el gobierno seguía sin dejar entrevistar a los prisioneros cubanos, políticos y comentaristas de prensa hicieron públicas algunas dudas. Varios dijeron que el gobieno había utilizado el caso de Machurucuto políticamente en su favor, en la misma semana que la Asamblea de Fedecámaras volvía a criticar su política económica. Algunos parlamentarios como César Rondón Lovera, que al principio se había mostrado indignado con la intromisión cubana, después habló de sus dudas cuando las fracciones parlamentarias del gobierno no accedieron a que una comisión de diputados entrevistara a los prisioneros. El canciller y el ministro de Relaciones Interiores concurrieron el miércoles al Congreso para informar sobre el caso.

Cuba se responsabiliza

 

     El suspenso con respecto a Cuba se acabó el jueves 18 de mayo, cuando el Partido Comunista Cubano (PCC), después de una reunión que duró hasta la madrugada, dio a conocer un comunicado de 17 cuartillas, solidarizándose con los guerrilleros detenidos. Lo que sí negó el comunicado del PCC fue que Gil Castellanos, Cabrera Torres y el muerto Briones Montoto fueran del ejército regular de Cuba.

     El comunicado califica la actitud de Venezuela de “una campaña histórica de violencia, agresión y guerra”. Y agrega: “Se habla en términos verdaderamente desvergonzados de bloqueo naval y aéreo, ultimatum, ataque armado, es decir, se amenaza y se pretende intimidar a nuestro país en la forma más grosera”. Más adelante agrega el comunicado : “Lo curioso es que esos santos varones, cuando hablan de guerra contra Cuba, piensan en una guerra que debe librar el ejército, la escuadra y la aviación yanqui”.

     Hablando de que ninguno de los 3 cubanos pertenecen al ejército de Cuba, el comunicado del gobierno dice: “Antonio Briones Montoto: 27 años, siendo casi adolescente participó en la lucha clandestina contra Fulgencio Batista; prestó después sus servicios en diversos campos de la revolución pero nunca perteneció al ejército regular de Cuba”.

     “Manuel Gil Castellanos: 25 años; por razón de su edad no pudo participar en la lucha guerrillera y no figuró nunca en el ejército regular de Cuba. Al igual que Briones, prestó sus servicios en otras actividaders revolucionarias”.

     “Pedro Cabrera Torres: 29 años; de procedencia campesina, figuró en las filas del ejécito algo más de un año, entre 1961 y 1963, en que dejó de pertenecer al mismo”.

     El documento del PCC dice igualmente que es falso que en Venezuela hayan encontrado un fusil ruso. Los comunistas no eluden sus responsabilidades. Al efecto afirman: “Nuestro partido y nuestro pueblo, por lo tanto, no eluden sus responsabilidad revolucionaria ante el mundo, ni rehuirán el combate con sus consecuencias y sacrificios en cualquier forma y en cualqueir campo que el imperialismo decida entablar contra nosotros”.

     “Nos acusan de querer subvertir el orden en este Continente y nosotros, efectivamente, proclamamos la necesidad histórica de que los pueblos subviertan el orden establecido por el imperialismo en América Latina y en el resto del mundo”.

     Después de otras consideraciones contra “todos los gobiernos oligárquicos de gorilas con uniformes o sin uniformes”, el documento indica: “Si fuera cierta la noticia de que el joven Antonio Briones Montoto cayó de dos balazos en la cabeza y yace a 60 metros de la playa en el cementerio de Machurucuto, por ayudar a los revolucionarios venezolanos, nuestro partido y nuestro pueblo se solidarizan profundamente con su gesto altruista, revolucinario, internacionalista y heroico. Dar la vida por servir a la revolución venezolana no solo está dentro de la más pura concepción marxista―leninista sino también  acorde con la más hermosa tradición de Bolívar y la nación venezolana, cuyos hijos lucharon y murieron por la independencia de muchos otros pueblos hermanos del continente”.

     En Venezuela, mientras hacía su jira por Guarenas, el presidente Leoni comentó: “Si no tenemos éxito en la OEA, los venezolanos veremos como solucionamos este problema”.

     Ese mismo jueves confirmaban en San Fernado de El Guapo que el día anterior había sido encontrado muerto un guerrillero que tenía botas con esta inscripción: “Ejército libre de Cuba”. Se afirmó que era el guerrillero que se ahogó en el mar.

 

Información tomada de: Revista Elite. Caracas, Nº 2.174, 27 de mayo de 1967; Páginas 26-31

El desembarco de Machurucuto (Parte I)

El desembarco de Machurucuto (Parte I)

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Por Víctor Manuel Reinoso

     El viernes 12 de mayo de 1967 subió la temperatura política cuando el gobierno del presidente Raúl Leoni anunció que el lunes 8 de mayo había capturado a 2 guerrilleros cubanos, informó la muerte de un tercero y dijo que un cuarto se había ahogado. Con los cuatro cubanos vinieron 9 guerrilleros venezolanos que subieron al cerro El Bachiller, en el oriente del país. La gente de la población de Machurucuto confirmó haber visto a los dos cubanos presentados a la prensa la mañana del jueves 11 de mayo. El teniente cubano Antonio Briones Montoto fue enterrado el viernes 12 en el cementerio del pueblo de Machurucuto, a la misma hora que en Caracas se daba la rueda de prensa.

Invasión cubana a Venezuela

      De querellarse internacionalmente contra Cuba, se hablaba en Venezuela desde los primeros días de marzo de 1967, al aparecer asesinado el ex director de los Seguros Sociales Julio Iribarren Borges. Pero fue el viernes 12 de mayo, cuando el gobierno reveló lo de Machurucuto. Los reporteros que cubren la fuente del Palacio de Miraflores comenzaron a oler un golpe frustrado.

La frustrada incursión cubana. Portada del diario El Nacional, mayo 1967

     El ministro de Relaciones Interiores, Reinaldo Leandro Mora, el Secretario de la presidencia de la República, Manuel Mantilla, el director de política y el consultor jurídico del MRI, Faustino Pulgar Grüber y David Morales Bello, respectivamente, visitaron el edificio del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA), que está frente al Palacio de Miraflores. Un rato después regresaron acompañados por el ministro de la Defensa, general Ramón Florencio Gómez y el director del SIFA, general Martín Márquez Añez. El grupo salió a la una de la tarde para La Casona, a reunirse con el presidente Leoni.

     “¿Qué sucede, ministro? ” ¿Qué pasa, general?, preguntaron los periodistas. El general Gómez mantuvo el suspenso: “Estén pendientes”, fue lo único que dijo. Los reporteros llamaron a sus redacciones para que desde allí comenzaran las averiguaciones con los amigos importantes. Después se dirigieron a La Casona. Esperaron casi hasta las 3 de la tarde. Entonces supieron que a las 6 de la tarde habría una rueda de prensa.

     El presidente Leoni se quedó un rato más dándole los últimos toques al discurso que más tarde leería en la sesión de clausura de Fedecámaras, que estaba reunida en la isla de Margarita. Tomó el avión casi a las 5 de la tarde y llegó a Porlamar cerca de las 6. Casi enseguida comenzó su discurso.

     Habló de la economía y del proceso industrial del país y de las grandes perspectivas: “Y viviríamos y trabajaríamos en paz si no fuera por los continuados actos de intervención y agresión del gobierno de Cuba contra la soberanía y la paz interna de Venezuela”, dijo e hizo historia de todos los problemas que los gobiernos de Betancourt y el suyo habían tenido con el regimen de Fidel Castro. Cuando hubo leído dos cuartillas entró a la parte central de su disertación: “Esta interminable cadena de los actos de agresión del gobierno de Cuba acaba de culminar con el fracasado intento de infiltración del territorio venezolano por fuerzas pertenecientes al Ejército Regular de ese país, ocurrido el pasado lunes 8 de mayo”.

La noche del lunes 8

      Los que a esa hora tenían encendidos sus televisores y radios escucharon esto: “En la noche del mencionado día, frente a las costas del estado Miranda, en el sitio denominado Machurucuto, fue apresado un bote de desembarco provisto de un motor silencioso, tipo Johnson Súper de 75 caballos de fuerza, dentro del cual se encontraron 3 completos equipos de campaña”.

     “Este suceso alertó al Ministerio de la Defensa, el cual de inmediato ordenó redoblar la vigilancia e intensificar el patrullaje sobre este sector mirandino, en previsión de una infiltración de bandoleros, provenientes desde el extranjero. Como consecuencia de esta vigilancia, las patrullas militares tuvieron un encuentro y detuvieron en Mango de Ocoita, entre El Guapo y Juan Díaz, jurisdicción del Estado Miranda, al segundo teniente del ejército regular de Cuba, Manuel Gil Castellanos, y al miliciano cubano Pedro Cabrera, a los que se les decomisó un fusil de fabricación soviética, marca AK-47, calibre 7.62. ”

     Los asambleístas de Fedecámaras estaban de una pieza. El presidente Leoni siguió leyendo: “De las declaraciones rendidas por uno de los detenidos se desprende que se trataba de una expedición de comando, con la misión de infiltrarse en territorio venezolano para apoyar con hombres, armas y equipos militares a los bandoleros acorralados en la zona de El Bachiller, compuesta por un número indeterminado de venezolanos y cubanos. Esta misma tarde, los ministros de Relaciones Interiores y de la Defensa, presentarán en rueda de prensa, frente a corresponsales nacionales y extranjeros, a los dos prisioneros pertenecientes al ejército regular de Cuba”.

     El presidente de la República agregó que su gobierno había tomado las providencias necesarias y aceleraría los trámites para presentar una acusación en la Organización de Estados Americanos (OEA), “con la advertencia  de que la paciencia nacional está llegando al límite ”. Las palabras finales del discurso fueron: “Y queda en las manos de ustedes, señores asambleístas, decir ahora la palabra responsable y patriótica del sector empresarial venezolano”.

     Los delegados de Fedecámaras, que habían estado toda una semana criticando la mayoría de las veces la política económica de gobierno, y, sobre todo, la política petrolera, aplaudieron al presidente Leoni, quien asistió al coctel y al anochecer regresó a Caracas.

La Rueda de Prensa

     En Caracas, mientras tanto, la anunciada conferencia de prensa se había retardado un poco. Los periodistas que comenzaron a llegar al Palacio Blanco a las 5 de la tarde tuvieron que esperar hasta las 6 y 50 minutos para saber de qué se trataba. A las 6 de la tarde los había hecho pasar Guido Grosscors, subsecretario de la Presidencia, pero no había soltado prenda. Casi a las 7 de la noche fue  Faustino Pulgar Grüber, el director de política del MRI, quien dio comienzo a la esperada rueda de prensa.

― Los hemos convocado para informarles de un hecho que reviste características excepcionales ―dijo Pulgar―. Vamos a presentarles a dos efectivos del ejército cubano que han formado parte de un grupo que ha desembarcado en nuestras costas.

     Agregó que por cuestiones de orden procesal solo se darían detalles que no ofrecieran peligros para la investigación.

― En otra oportunidad se dará acceso a los periodistas a las personas mencionadas, pero no ahora, éstas solo responderán preguntas que les hará un funcionario  de la Oficina Central de Información (OCI).

Patrullas militares detuvieron a varios guerrilleros

      Los camarógrafos se atropellaban, faltaban dos minutos para las 7 de la noche cuando se abrió la puerta N° 17 del salón y salió un hombre delgado de piel blanca que vestía una camisa deportiva de dos colores y un pantalón kaki. Una cicatriz en el cuello, como si hubiera intentado ahorcarse, fue lo que más llamó la atención en él. Tenía unos 30 años y el andar de un hombre que sufre de gran depresión. El funcionario de la OCI comenzó a interrogarlo.

― Diga para la prensa venezolana su nombre y apellido.

― Manuel Gil Castellanos  ―, dijo el prisionero con acento cubano que había sido sentado frente a los periodistas.

― ¿Nacionalidad?

― Cubano

― ¿Cuál es su grado?

― Segundo teniente del ejército con cuatro años de servicio.

― ¿De donde partió y en qué misión?

― Salí de un puerto de Cuba. Vine a transportar unos ciudadanos venezolanos.

Gil Castellanos parecía hacer un gran esfuerzo para que no le bailaran de nervios sus  ojos verdes. No le hicieron más preguntas, fue sacado del salón. Entonces fue cuando entró el segundo prisionero. Era un hombre grueso, trigueño que vestía una camisa deportiva por encima del pantalón verde oliva.

 El funcinario de la OCI le hizo las mismas preguntas  que al anterior.

― ¿Cuál es su nombre y nacionalidad?

― Pedro Cabrera Torres, cubano

― ¿Cuál es su grado?

― Soy miliciano, tengo 4 años de servicio.

― ¿De donde partió y en qué misión?

― Santiago de Cuba. Venía a traer una infiltración de guerrilleros a Venezuela.

Lo que contó el general Gómez

     Los reporteros intentaronn hacer preguntas. Le hicieron señas al prisionero de que no respondiera y lo sacaron de la sala.

     Para quitarle el desencanto a los reporteros, Pulgar Grüber dijo que la segunda parte de la rueda de prensa estaría a cargo de los ministros de Relaciones Interiores y de la Defensa, quienes darían detalles complementarios. La presentación de los prisioneros no había durado cinco minutos y los reporteros y camarógrafos debieron esperar otros 5 minutos para que aparecieran  los ministros. El general Gómez hizo su entrada en compañía del general Soto Tamayo, director de gabinete del Ministerio de la Defensa, y el general Heraclio Anzola, jefe del departamento de logística. El secretario de la Presidencia, Manuel Mantilla, también entró con el grupo. El ministro Leandro Mora no hizo delaraciones sino que entregó un texto de 3 cuartillas.

     El ministro de la Defensa dio algunos detalles, pero no tantos, porque cualquiera indiscreción podría hacer fracasar el caso que aun no había terminado de investigarse.

― Esta es una chaqueta para operación en misión, de fabricación norteamericana, cacerina para ese fusil MK―47, calibre 7.62 que ustedes están viendo es de fabricación rusa ― explicó el general Gómez, que también llevaba una lista de material capturado a los prisioneros y a los que habían logrado subir a las montañas.

     Los reporteros le pidieron más detalles de la expedición.

― La expedición la formaban 4 cubanos y  9 venezolanos ― informó el ministro de la Defensa. En alta mar, frente a las costas venezolanas, la nave matriz desembarcó al grupo. En una barcaza transbordaron a los bandoleros y en la otra a los cubanos. La de los guerrilleros venezolanos logró llegar a tierra con éxito y sus ocupantes se internaron en la montaña. Pero la otra embarcación, donde venían los 4 cubanos, naufragó. Un primer teniente pereció y los tres tripulantes nadaron hasta conseguir tierra en las playas de Machurucuto.

     El general Gómez continuó el relato: ― El lunes en la madrugada, cuando el Ministerio de Defensa tuvo la información del desembarco, ordenamos montar una operación. Cuando nuestros hombres hicieron contacto con los militares cubanos, en las inmediaciones de El Guapo, cerca de Juan Díaz ―que fue a las 9 y 10 de la mañana del lunes 8 de mayo― se produjo un encuentro en el que resultó muerto el primer teniente del ejército regular cubano Antonio Briones Montoto, comandante de la operación subversiva, mientras que sus compañeros se entregaron con las manos en alto.

Desembarco de Machurucuto, fallida invasión cubana

     El ministro de la Defensa sacó un fajo de dólares y agregó:

― A este oficial se le encontraron estos 9.700 dólares

― Y estos 760 bolívares en billetes venezolanos ― dijo el general Anzola, mostrando otro puñado de builletes.

     El ministro de la Defensa dijo después que el ejército venezolano no había sufrido bajas. Y volviendo sobre la investigación y las declaraciones de los prisioneros, informó que el naufragio se había producido por la ruptura de una guaya. El teniente cubano de apellido Pico trató de evitar el naufragio, pero cayó al mar y sus compañeros no lo vieron más. Todo indica que se ahogó.

Los objetos incautados

     El general Ramón Florencio Gómez mostró una foto de la lancha capturada y entregó una lista de 55 objetos encontrados en ella y en poder de los dos prisioneros.

     Esta es la lista: 1 lancha de dos tubos de goma Neupren con 4 compartimientos cada tubo; 1 motor fuera de borda marca Johnson Super Quiet; 1 salvavidas, 1 radio transmisor marca National Panasonic, 1 mono impermeable para desembarco compuesto de un par de botas, un par de cobertores para botas, un pantalón, una chaqueta, una furnitura, una brújula, una bolsa con proyectiles, un par de medias; 6 fulminantes eléctricos; 1 detonador aneléctrico; 2 cápsulas detonantes aneléctrico; 1 tanque de gasolina; 1 compresor; 3 hamacas plásticas de color verde con mosquitero; 3 bolsas del equipo color verde con sus arneses; 2 cantimploras completas con forro y tarro; 1 carga impermeable; 1 mapa de la región de El Bachiller, 1 boína, 2 cacerinas, 1 suéter color azul con cierre, 1 bota plástica color verde, 307 proyectiles calibre 7.11, una bolsa de lona estilo de campaña, un par de medias de hilo color verde, un pañuelo a rayas, un interior blanco, un pañuelo de algodón rojo, 6 bolsitas plásticas para proyectiles, 14 parchers, 7 frascos de suero antibiótico, 15 Alka-Seltzer, 8 ampollas de agua destilada de 10 ml., 10 tabletas de Percodan, 6 tabletas de pastillas antidiarréicas, 2 paquetes de gasas, 1 frasco de emulsión Scott, 1 sobre de pastillas de vitamina C, 2 paquetes de gasas, 1 estuche con cepillo y pasta dental, 1 estuche de suero antiofídico, 4 frascos de vitramina Visyneral, 2 paquetes de salchichón, 2 linternas portátiles marca McMurdo, 1 batería para linterna 1,5 v de fabricación china, 2 potes de aceite, 2 sobres de azúcar, 2 cajetillas de fósforos, 4 frascos de yodo, 3 frasco de agua oxigenada, 1 frasco de pastillas para purificar agua, 1 frasco de pastillas Pfizer, 1 frasco de pastillas Pro-Banthine, 2 frascos de ungüento, 1 rollo de mecate de nylon, 1 rollo de guaral.  

―El gobierno quiere llamar la atención acerca del hecho real de la presencia de miembros del ejército de una potencia extranjera, Cuba. Quienes de alguna u otra manera colaboren con estos elementos, son traidores a la Patria.

¿Fueron detenidos el jueves 12? 

     Como en Caracas el gobierno no quería dejar entrevistar a los cubanos capturados para que contaran su aventura, los reporteros se dirigieron a Machurucuto, que es una población de un millar de habitantes, a 150 kilómetros al noreste de Caracas. Machurucuto es un caserío playero, que está entre la Laguna de Tacarigua y Boca de Uchire, y a unos 3 kilómetros de la carretera de Oriente

     El sábado 13 de mayo, Machurucuto y sus alrededores estaban más vigilados por los soldados que de costumbre, los helicópteros sobrevolaban los cocotales y platanales, principal medio de sustento de la gente de la región.

     Lo que contaron los barloventeños difiere un poco de la versión gubernamental. Según ésta, el Ministerio de la Defensa supo lo del desembarco la madrugada del lunes y entre 9 y 10 de la mañana capturó a los guerrilleros cubanos.

     Lo que cuentan los trabajadores de la hacienda Miramar, donde apareció la balsa, es distinto. Santiago Rojas, Luis Medina y Luis Campos estaban entre los que vieron en la playa la mañana del lunes a la embarcación. Al comienzo no les llamó la atención porque pensaron que se trataba de alguien que pescaba, pero cuando pasaron las horas y el dueño de la lancha no se divisaba, el capataz del grupo resolvió dar aviso al destacamento antiguerrillero de Cúpira. Un campesino salió a las 11 de la mañana con ese recado y regresó a las 3 de la tarde con un camión lleno de soldados. De ahí para adelante los soldados cuidaron la embarcación varada en la playa y se la llevaron por la noche. 

     Por su parte, José Ribas, dueño del abasto “La Lucha”, y Bernardo Ruiz, dependiente del abasto “Santa Rosalía”, que atiende esos negocios cerca de la playa de Boca de Uchire, dijeron que habían visto a los cubanos Manuel Gil Castellanos y Pedro Cabrera Torres, presentados a la prensa la mañana del jueves 11 de mayo.

     Estos cubanos habrían desembarcado cerca de Boca de Uchire, que queda a más de 20 kilómetros al este de Machurucuto. El comerciante José Ribas los vio llegar a su negocio, cerca de la playa, a las 6 de la mañana del jueves 11 y le vendió dos pares de zapatos negros con planta de goma acanalada. No le extrañó que le compraran zapatos a esa hora, pero sí el acento de sus clientes.

     Bernardo Ortiz, dependiente del abasto “Santa Rosalía”, que queda no lejos del de Ribas, dijo que el teniente y el miliciano cubanos habían entrado poco después al negocio de Víctor Castellanos atendido por él. Allí adquirieron dos pantalones talla 34, dos camisas del número 28, crema de afeitar, un paquete de hojillas y un frasco de alcohol. A Ortiz le extrañó un poco que le preguntaran qué marca de hojillas tenía. Vio que uno de los hombres tenía la cara rasguñada, como si las olas lo hubieran lanzado sobre rocas o hubiera caminado entre las breñas.

Manuel Gil Castellanos fue uno de los guerrilleros cubanos apresados en Machurucuto

     Después de esto los desconocidos tomaron un bus y dentro de él fueron sorprendidos por una patrulla de la Guardia Nacional.

 

Información tomada de: Revista Elite. Caracas, Nº 2.174, 27 de mayo de 1967; Páginas 26-31


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