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Impactante historia del niño Vega-Pérez

     La realidad superó a la ficción en el caso del secuestro y asesinato del niño Carlos Vicente Vegas Pérez, ocurrido en febrero de 1973.

     Se trató de uno los sucesos de esta categoría que captó amplia atención en los medios de comunicación después del rapto y homicidio del médico Julio Iribarren Borges, en marzo de 1967.

     Otros acontecimientos similares de alto impacto mediático en el país ocurrieron en agosto de 1963, cuando un grupo vinculado a las guerrillas se llevó al futbolista Alfredo DiStefano, estrella del club de fútbol español Real Madrid, de la habitación de un hotel en San Bernardino; en noviembre de 1963, las hijas el animador de televisión, Renny Ottolina (Rhona y Rhina) fueron abordadas por unos enmascarados mientras el chofer de la familia las llevaba a la escuela; en enero de 1970 resultó plagiado el niño de 12 años León Taurel y en febrero de 1971se produce el secuestro del banquero Enrique Dao.

     En estos cuatro casos mencionados los personajes secuestrados fueron liberados con vida. Con DiStefano se logró el objetivo político, las hijas Renny, el niño Teruel, plagiado por segunda ocasión al año siguiente, y Dao fueron liberados con vida tras la cancelación de altas sumas de dinero.

No hubo testigos

 

     La tarde del 22 de febrero de 1973, mientras regresaba de comprar revistas deportivas en un quiosco cercano a su residencia en la urbanización Santa Marta, en El Cafetal, Carlos Vicente Vegas Pérez, de 13 años de edad, fue abordado por un grupo de muchachos que iban en varias motos y un vehículo. Subió al carro y así materializó lo que, se suponía, sería lo que actualmente se conoce como “secuestro express”. No hubo testigos que confirmaran que el adolescente fue obligado con violencia a acompañar al grupo, lo que hizo suponer que le ofrecieron llevarlo, porque el muchacho conocía a alguien del grupo.

     A primeras horas de la noche la familia recibe una llamada telefónica. La persona que habla con la señora Trina Pérez de Vegas confirma que tienen en su poder al niño y que para liberarlo debe pagar la suma de 150 mil bolívares. Le da instrucciones precisas en torno a cómo debe presentar el dinero. Crónicas de prensa de la época indican que exigieron que debían armar un paquete de 2 mil 200 billetes, divididos en 800 de cien bolívares y mil 400 billetes de denominación de cincuenta bolívares, que estuvieran usados y no tuvieran seriales consecutivos. La plata debía ser colocada en un maletín viejo. Solo faltó puntualizar el lugar de entrega.

     La angustia en la residencia del matrimonio conformado por Trina Pérez de Vegas y su esposo, el arquitecto Martin Vegas, se prolongó por casi cinco días en los que la familia estuvo en contacto con unos secuestradores que exigían no participar el asunto a la policía.

     Tras dos intentos fallidos por hacer la entrega del dinero del rescate, el lunes 26 de febrero de 1973 la madre del niño recibe instrucciones de los secuestradores.

Portada del diario Últimas Noticias, edición del 2 de marzo de 1973

     Debe ir en la camioneta de la familia con el maletín y la plata hasta la urbanización La Castellana. Estacionar cerca de la plaza, frente al local “Muebles La Castellana” y dejar el vehículo   con las luces encendidas y el motor en marcha. La señora regresa a casa en un taxi y al no tener respuesta de los plagiarios, acude a colocar la denuncia ante las autoridades policiales, aunque los familiares llevaban días recibiendo instrucciones y con el teléfono de la residencia intervenido por parte la Policía Técnica Judicial (PTJ), al frente de la cual estaba el doctor Juan Martín Echeverría con Fermín Mármol León como jefe de investigaciones, y Manuel Molina Gásperi, en rol de jefe de la división anti-secuestro.

Portada de la revista Elite

Macabro hallazgo

 

     Tres días después del pago del rescate, el jueves 1 de marzo, en el sector denominado Maitana, cercano a la Cortada de Maturín, a un costado de la autopista Coche-Tejerías, campesinos de la zona hallan el cadáver del niño en un hondo barranco, cercano a la carretera y participan a las autoridades policiales.

     Tenía las manos atadas con una cadena y dos candados, y presentaba signos de descomposición. El protocolo de autopsia practicada por los médicos forenses Jack Castro y Armando Domínguez reveló que tenía cinco días de haber fallecido, lo que indica que fue asesinado antes del cobro del rescate. Se manejó como hipótesis de la muerte envenenamiento por monóxido de carbono.

     De aquí en adelante, el caso Vegas-Pérez se convirtió en la noticia de apertura de los medios escritos y radioeléctricos. La opinión pública estaba conmovida por el caso, exigía al entonces presidente de la República, Rafael Caldera, ordenar agilidad en las investigaciones para dar con los culpables de tan horrendo crimen.

Tráfico y consumo de drogas e impunidad

 

     Jóvenes inexpertos, la mayoría de ellos miembros de familias de clase media y alta de Caracas, fueron vinculados con el asesinato del niño Vegas Pérez. Más de un centenar de detenciones en locales nocturnos del este de la ciudad practicó la PTJ en sus investigaciones, por orden del juez instructor José Francisco Cumare Nava, quien estaba a cargo del Juzgado Octavo de Primera Instancia en lo Penal.

     La cobertura periodística del proceso de investigación policial y judicial se llevó amplio espacio en los noticieros de radio y televisión, mientras que las publicaciones impresas desplegaron abundante información del caso, hasta en ediciones especiales de altísimo tiraje.

 

Automóvil utilizado por los secuestradores del niño Vegas Pérez
Edificio de los tribunales donde el juez Cumare Nava dio a conocer detalles de varios autos detención_

     El 8 de marzo de 1973, Manuel Molina Gásperi reveló que tenían casi resuelto el caso, que no se trataba de hampa común sino de una improvisada banda integrada por jovencitos inexpertos, la mayoría de ellos consumidores de estupefacientes, que habían adquirido deudas con traficantes colombianos.

     A principios de abril comenzaron a ventilarse en los medios los nombre de algunos implicados, incluido Federico Vegas Pérez, hermano mayor de la víctima, junto a Diego Baptista Zuloaga, José Luis “Caramelo” Branger, Orietta Cabrices, Omar “Chino” Cano, Gonzalo “Fafa” Capecci, Diego Molinari, Julio Morales, Julio Nery, Javier Paredes, Alfredo Luis Parilli Pietri (sobrino de la Primera Dama, Alicia Pietri de Caldera), Diego Risquez y Nicomedes  Zuloaga.

     El jueves 10 de mayo el juez Cumare Nava dio a conocer detalles de varios autos detención.

     Por el delito de encubridores, de acuerdo a lo que determina el Artículo 182 del Código de Enjuiciamiento Criminal, imputaron a Javier Paredes Contreras y a José Luis “Caramelito” Branger; por el delito de cooperadores en complicidad necesaria, cobro del rescate, aplicando el Artículo 462, en concordancia con el 83° del Código Penal, fueron acusados Omar “Chino” Cano Lugo y Gonzalo “Fafa” Capecci Blasini; a Alfredo Luis Parilli Pietri lo asociaron con el delito de instigación a delinquir (autor intelectual), contemplado en el mencionado Artículo 462 del CP; a Cano Lugo también le aplicaron el delito de autor material del homicidio, Artículo 408, numeral 1 del CP; Diego Risquez Cupello fue implicado como cooperador en el cobro de rescate, por lo que le aplicaron el Artículo 462 del CP, en concordancia con el Artículo 84; con este último también fueron inculpados Branger y Julio Antonio Nery Perozo; Julio César Morales Bermúdez fue señalado con el  cargo de co-autor intelectual y a Cano Lugo y a Capecci Blasini les aplicaron una tercera acusación, por tráfico y tenencia de drogas.

     Expertos juristas en materia penal, como los doctores Aquiles Monagas y Claudio Gorsira, asumieron la defensa de los acusados.

     En declaraciones a los reporteros de la fuente de sucesos y judicial, tras conocerse los autos de detención presentados por el tribunal de la causa, el comisario Mármol León indicó que compartía el criterio aplicado en las decisiones. Esto ocasionó que los representantes legales de los detenidos lo demandaran por considerar que violó el secreto sumarial. Fue citado al tribunal, donde le ordenaron no volver a opinar sobre el caso, o de lo contrario, sería arrestado por desacato. Esto a su vez redundó en que lo marginaran de las investigaciones.

     De allí en adelante la actuación del Tribunal Octavo de Primera Instancia en lo Penal en este caso, se “durmió”, no fue tan ágil como en los primeros tres meses. El caso pasó a la Corte Superior Segunda en lo Penal del Distrito Federal y Estado Miranda y la segunda semana de enero de 1974 revocaron los autos de detención a siete de ellos indiciados en el rapto y homicidio del niño Carlos Vicente Vegas Pérez.

     La decisión fue motivada porque consideraron que hubo “fallas sustanciales en la instrucción y sustanciación del proceso”. Solo quedaron confirmadas las acusaciones  por tenencia y tráfico de estupefacientes contra Lugo y Capecci. De los nueve acusados, siete salieron en libertad y dos quedaron detenidos. No encontraron culpables por el secuestro y asesinato del niño.

Reportaje caso Niño Vegas Pérez, diario Últimas Noticias, del 2 de marzo de 1973

     Cinco años después del sonado suceso, el comisario Mármol León publicó el libro 4 Crímenes 4 Poderes, una historia en la que trata el tema de forma novelada como el caso del niño secuestrado y muerto, para demostrar que en Venezuela el Poder Económico muchas veces se impone por encima de la justicia.

     El caso del secuestro y asesinato del niño Vegas Pérez, en base al relato de Mármol León en su “best seller” también fue llevado al cine por Román Chalbaud, en 1982, con la película “Cangrejo I”, cuyo protagonista fue Miguel Ángel Landa, en el papel del comisario León Martínez.

     Se comprobó que murió en la maleta del carro y el mismo día del secuestro.

Los implicados en el secuestro y asesinato del niño Vegas Pérez, y sus abogados defensores
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