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La Cámara de Caracas
31 de mayo de 2018

Cámara de Caracas ratificó su deseo profundizar su relación con Consecomercio en su asamblea anual

Caracas.- El Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) celebró el pasado 29 y 30 de mayo su asamblea anual N° 48, que contó con la participación de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas, así como con diversas cámaras nacionales y binacionales. Durante el acto de instalación, el doctor Leonardo Palacios, segundo vicepresidente de la Cámara de Caracas ofreció el discurso de salutación.

 

El doctor Palacios, en representación de la presidenta de la Cámara, Haydée Cisneros de Salas, ratificó en su discurso el deseo de profundizar las relaciones con Consecomercio, un organismo “que respetamos, al cual nos sentimos hermanados e identificados, dentro del marco reciproco del respeto de sus competencias y autonomía de actuación gremial”.

 

Afirmó que tanto la Cámara de Caracas como Consecomercio, son dos instituciones que tienen el firme propósito de defender la empresa privada siempre con miras al esfuerzo creador en la búsqueda de las mejores condiciones para el desarrollo de Venezuela.

 

Ante las dificultades que enfrentan las empresas en la actualidad, Palacios aseveró que los empresarios deben seguir los principios del optimismo, la fe y la confianza en sus afiliados y gremios.

 

“En la seguridad en que una vez que se den los cambios y rectificaciones ineluctables de las políticas públicas, nuestros industriales, comerciantes y prestadores de servicio afanosos, creativos con profundo amor a Venezuela seremos los grandes animadores y generadores del cambio pues seguimos siendo un país joven, emprendedor, entusiasta y sobre todo con mucho amor a esta Tierra de Gracia”, dijo el segundo vicepresidente de la Cámara de Caracas.

 

Puede leer el discurso completo a continuación:

 

La palabra crisis ha pasado de ser un comodín retorico circunstancial, un vocablo de actos o declaraciones con ánimo efectista, para convertirse en un cruda realidad, que se extiende arropando sin distingos a los actores sociales, sean estos gobernantes, ciudadanos o empresarios, los cuales deben enfrentar los efectos nocivos de sus derivaciones y el desgate acelerado de sus consecuencias.

A los gobernantes, complicando su gestión y alejándolos vertiginosamente del favor del elector. Ello en virtud de la omisión en la adopción y ejecución de las políticas necesarias para garantizar el desarrollo económico del país o por el desarrollo de una actividad a espaldas de la sociedad, por la imposición de objetivos de gran opacidad fuente inagotable de deficientes ejecuciones de la política fiscal, que no del resultado del debate abierto, inclusivo y, por consiguiente, sin el consenso, esencial y consustancial a la democracia.

A algunos sectores de la sociedad por su pasividad connivente por no señalar rumbos que permitan enmendar los errores de la acción pública, indicando abiertamente las distorsiones consecuencias de la falencia de políticas adecuadas tendentes a la creación de las condiciones de bienestar, entendido no como una dadiva sin la exigencia de contrapartida de la responsabilidad ciudadana ni como formas financieramente inviables utilizadas para concretar y acelerar el motor de las perversiones del populismo y germinador de sistemas que a cambio imponen al venezolano sujeción inédita al Estado, cercenando los derechos fundamentales, base de la dignidad del ser humano.

La institucionalidad en una sociedad libre y democrática, debe ser una sólida cimiente del Estado de Derecho, a secas, sin aditivos de conceptos indeterminados y cognomentos que tergiversen su verdadera sustancia.

Su funcionalidad debe estar enrielada en la observancia de los órganos del Poder Público al «bloque de la legalidad», conformado por verdaderas leyes y no mandatos, por instrumentos normativos producto del debate, la discusión y el consenso en la vitrina de la democracia que es el Asamblea Nacional (Poder Legislativo), expresión de la representación genuina de la soberanía; la separación de poderes que permitan el balance y el control de su actuación en orientación al logro de los cometidos y fines del Estado Constitucional; la tutela efectiva de los derechos fundamentales del ciudadano y de la función empresarial únicos y verdaderos generadores de riqueza y promotores del bienestar, destinatarios últimos de la actuación limitada del Estado.

 Cuando se habla de institucionalidad no solo debemos circunscribirnos al sector público, que cada día profundiza una inédita intervención en el devenir de la sociedad venezolana, acaparando los espacios naturales del ciudadano y con una profundidad de llegada mediante la planificación centralizada.

Es necesario propugnar por el fortalecimiento de las instituciones privadas, de aquellas que definen la sociedad civil, aviesamente denostada por algunos arquitectos y facilitadores de esa anómica y exacerbada intervención acusada.

Se impone buscar la consolidación de nuestra institucionalidad; hacer viable su eficacia en los resultados y eficiente rol en colaborar con el país, a partir del nicho construido para la defensa de la libertad económica y de emprendimiento del derecho a la propiedad como premisas insoslayables para el respeto a la dignidad humana; para el ejercicio más activo de su rol como uno de los actores esenciales de la democracia, agentes desencadenante de los cambios, representantes naturales  de la sociedad organizada, explorador nato de las oportunidades de desarrollo económico, instancia de control social del Estado, veedor insustituible de la observancia de los derechos fundamentales de nuestro asociados y sobre todo, generador de propuestas susceptibles de generar riqueza para cada uno de los factores de producción: el propietario de los insumos y recursos, el capitalista inversor y el trabajador, organizados bajo la visión, competitividad y riesgo diverso que asume el empresario, a través de su inventiva, su especialidad y su empeño por favorecer a la población.

Cuando la institucionalidad publica se aleja de la estructura del Estado de Derecho siempre se afecta los derechos fundamentales, se lesiona la libertad y se hace más acelerado la ruta al desconocimiento de la dignidad ciudadana.

Para la Cámara de Comercio, Industria y Servicio es un inmenso honor, motivo de gran complacencia servir de anfitriones en esta XLVIII (CUADRAGÉSIMA OCTAVA) Asamblea Anual de CONSECOMERCIO.

Es oportunidad propicia para ratificar nuestro deseo de profundizar las relaciones con un organismo, que respetamos, al cual nos sentimos hermanados e identificados, dentro del marco reciproco del respeto de sus competencias y autonomía de actuación gremial.

Ya desde 1970 asumimos, de manera abierta, conjunta y primaria y sin ambages la defensa clara de la libertad económica y la propiedad, convirtiéndolos en nuestros objetivos existenciales.

No hay duda, que estamos en presencia de dos instituciones que responden a la caracterización que hemos efectuado, que tienen el firme propósito de defender la empresa privada siempre con miras al esfuerzo creador en la búsqueda de las mejores condiciones para el desarrollo de Venezuela; de estimular el debate y discusión anclado en el más estricto sentido de respeto a la legalidad en procura de condiciones óptimas para el emprendimiento, la competitividad de nuestros empresarios y, consecuencialmente del país; la atracción de la inversión nacional y extranjera, sin desperdiciar los beneficios de la globalización económica, que aprovecha la intensidad facilitadora de la tecnología para su transferencia, para el intercambio de bienes y servicios, el aprovechamiento de la formas de financiamiento no tradicionales de las instituciones bancarias sino también del mercado de capitales y la captación de mano de obra calificada que coadyuve en nuestros desarrollo con las nuevas formas de asistencia técnica y servicios tecnologías, nuevas formas de estructuración de contratos de mancomunidad empresarial todo en un marco de respeto a la autonomía de la voluntad y la libertad de contratación, bajo el manto protector de la seguridad jurídica a través de la red de convenios bilaterales y multilaterales para evitar la doble imposición y la evasión fiscal así como de los tratados para la protección de inversiones.

En otras palabras, volver a convertir competitiva a Venezuela en los mercados internacionales para impulsar las exportaciones, la generación de divisas y, por consiguiente, el mejoramiento de la balanza de pagos.

Tanto CONSECOMERCIO como la CÁMARA DE CARACAS, que dentro de poco arribará a sus 125 años de existencia, siempre han tenido como norte la defensa de los sectores económicos que representan, han sido objetivas en sus posiciones críticas y propositivas; han enrumbado su acción gremial dentro del más estricto compromiso con Venezuela, con los venezolanos y con quienes provenientes de otras latitudes han contribuido firmemente con la construcción y  la definición de una nación con sus particularidades.

ESTAMOS ORGULLOSOS DE NUESTROS PASADO. Somos instituciones que sentimos legitima y extrema complacencia de nuestras tradiciones, de nuestras posiciones institucionales en los años de existencia en pro del país, que no buscamos, como se indica con maledicencia, únicamente la preeminencia de intereses mezquinos y erigiendo un muro de contención para proteger a un empresario rapaz. Es legado de nuestro fundadores. ESTAMOS ORGULLOSOS de poder contar entre nuestros afiliados con empresas incluso con más de 50, 60, 70 y 80 años actuando en el país, apostando a él, sembrando para el futuro y caracterizando a un empresario con responsabilidad y firme creencia en el porvenir.

ESTAMOS ASENTADOS EN EL PRESENTE. Hemos advertido con prudencia, con sujeción a “la oportunidad del momento”, con asidero técnico y alto nivel en la expresión respetuosa de nuestras ideas para beneficio responsable del ciudadano, mejoramiento de la productividad y comercialización de bienes y la prestación de servicios con criterio de universalidad, suficiencia y valor agregado nacional que es lo que indica el desarrollo y riqueza del país, garantizando satisfactorios niveles de bienestar de la población. Seguimos en el presente, creyendo en nuestros valores, ratificando el compromiso de nuestros asociados con el país y sorteando los embates de la crisis en todos aspectos.

PROPUGNAMOS POR CONFIANZA Y PROSPERIDAD. Hace algunos años, leí un discurso de una Presidente de la Republica que en un acto similar a este, hablaba de “Mirar con confianza y fe el porvenir”, que en “la vida de los pueblos es fundamental la fe”, que en uno de los Evangelios se expresa de que “en el principio fue el verbo”.

Y podemos decir en este préstamo fiduciario de la palabra presidencial, que para nosotros los empresarios en esta época de extrema dificultad, el principio es el optimismo, la fe, la confianza en nuestros afiliados y en nuestros gremios, en la seguridad en que una vez que se den los cambios y rectificaciones ineluctables de las políticas públicas, nuestros industriales, comerciantes y prestadores de servicio afanosos, creativos con profundo amor a Venezuela seremos los grandes animadores y generadores del cambio pues seguimos siendo un país joven, emprendedor, entusiasta y sobre todo con mucho amor a esta Tierra de Gracia.

Demostraremos con el orgullo de nuestro pasado, la fortaleza del presente y el afán promisorio del futuro que si hemos sido, si somos y si seremos agentes positivos del cambio y no obstáculos e indolentes saboteadores de un futuro promisor.

Dejamos así instalada esta CUADRAGESIMAOCTAVA Asamblea de CONSECOMERCIO y le damos la cordialidad bienvenida, en l seguridad de una exitosa obtención de los objetivos trazados.

SEÑORAS, SEÑORES.


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